Niña Pastori, cantaora de flamenco. Entrevista
“El aficionado de América
controla mucho de flamenco”
Silvia Calado. Madrid, septiembre de 2006
Niña
Pastori cruzó al fin el Atlántico. Tomó
prestadas las canciones más populares del pop latino,
las tradujo a su especial manera de entender el flamenco...
llegó, vio y triunfó. La cantaora gaditana
va ganando adeptos a los largo y ancho de Latinoamérica,
una tierra en la que se ha encontrado no sólo con
buenos aficionados, sino con auténticos fans. Mientras
prosigue la gira internacional de ‘Joyas prestadas’,
continúa trabajando junto a Chaboli en la composición
de temas propios que con el tiempo darán luz a un
nuevo disco: “Siempre estamos intentando sacar algo
nuevo y diferente”.
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Niña Pastori (Foto:
Daniel Muñoz) |
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Niña Pastori recala en Madrid
para atender una cita especial: Cumbre Flamenca Metro de
Madrid. ¿Qué tal te trata esta ciudad?
La mayoría de los artistas viene
de Andalucía pensando que en Madrid... Y yo recuerdo
que ya cuando vine al Café del Foro con quince años,
me llevé una sorpresa muy grande. Había mucha
gente joven, era un sitio muy chiquitito y la verdad es
que estaban encantados. Había también muchos
aficionados no ya a un flamenco abierto como el que yo puedo
hacer, sino al flamenco más puro y tradicional. Hay
mucha afición en Madrid.
¿Está ya en marcha
un próximo disco con canciones nuevas?
Ya conoces a Chaboli.
Componer tampoco se deja nunca de hacer, es algo que siempre
tienes dentro. Ni siquiera está en la cabeza, sino
que te sale solo. Tenemos muchas cositas como siempre, siempre
estamos intentando sacar algo nuevo y diferente.
Aunque está casi de estreno
‘Joyas
prestadas’, un disco de versiones. ¿Qué
tal te sientes en la piel de otros cantantes?
Bien porque son canciones todas muy bonitas,
con mucha historia, que me gustan mucho y que se han adaptado
bien al estilo de música que yo hago.
¿Cómo fue el proceso
de selección del repertorio?
Muy difícil porque hay canciones
muy bonitas y de muchos estilos. Al final nos decidimos
por estas que quedaban bien y se pasaban naturalmente y
de una forma muy fácil a nuestro estilo.
¿Resulta más fácil
con este repertorio entrar en América?
Puede ser que con este repertorio sea más
fácil y se te abran más puertas.
¿Por qué un disco
de versiones?
Surgió por la colaboración
que hice en un disco de homenaje a Sabina. La versión
quedó bien, hubo mucha gente a la que le gustó,
me propusieron un disco entero de versiones y me gustó
la idea. Es cierto que también era una puerta abierta
a Latinoamérica y a salir fuera.
¿Cómo se ha trabajado
este repertorio? ¿Cuál es la diferencia respecto
a trabajar temas propios?
Bien. Eliges el repertorio de forma que
probándolo con una guitarra sabes que se va a adaptar.
Y si no, pues descartas el tema y coges otro. Lo de las
versiones en realidad es delicado porque puede quedar forzado.
Quieres hacer tal tema y por empeñarte, puedes meter
la pata. Ha sido fácil porque cogíamos el
tema, lo probábamos, quedaba bien y lo incorporábamos
al repertorio. Así fuimos buscando, probando, descartando,
metiendo cosas nuevas. En realidad, el trabajo es parecido
al de un disco normal, pero con la diferencia de que te
estás ahorrando componer. Jajaja. Te estás
quitando seis meses o un año de estar encerrado componiendo.
Pero luego es difícil colocar el repertorio. Nosotros
hay cosas que tenemos inéditas que no nos cuadraban
en el repertorio del anterior disco y las guardas por si
cuadra en el concepto del próximo. Y con las versiones
es lo mismo, con la diferencia que tienes que hacer como
un puzzle con las canciones, colocarlas.

Niña Pastori (Foto: Daniel
Muñoz)
¿Es difícil olvidar
la personalidad de esos artistas y dar la tuya?
No porque no tengo nada que ver con ellos,
son gente muy lejana. Si hubiera sido de gente más
cercana al flamenco o del flamenco mismo, ya tienes que
darle otra forma. En realidad, con Juan Luis Guerra no tengo
nada que ver, así que al cantarlo yo, ya le estoy
dando otro aire y otro estilo.
¿Qué papel juega
el flamenco en este disco?
El papel que juega el flamenco en ‘Joyas
prestadas’ está en las guitarras flamencas,
que nunca dejan de estar; y en mi forma de interpretar y
en mi voz, que son flamencas.
¿Te ha llegado algún
comentario de los versionados?
Sí, sí, y la verdad que buenos.
Pero si los hubiese malos, tampoco pasa nada, sería
muy respetable y lógico que a alguien no le gustara.
¿Cómo te ha recibido
el público en América?
Bien, genial. Ahora volvemos a irnos otra
vez a Argentina, Venezuela, Chile, México, Colombia...
Poco a poco, van conociendo a Niña Pastori. Aunque
la sorpresa ha sido que ya hay mucha gente que, seguramente
por Internet, tenía controladas algunas cosillas.
Y es que el público que está allí,
que es aficionado y le gusta, controla mucho de flamenco.
Hay un poco de todo. La mayoría es gente nueva que
no me conocía, pero también había alguno
por ahí que ya controlaba algo.