Sabicas
Biografía, discografía y comentarios de los lectores.

Niña de la Puebla
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Sabicas
"Grandes figuras del flamenco. Vol.14"


Niña de la Puebla
"Niña de la Puebla por fandangos"

 

 

Pepe
Montoya:
"Creo que los
aficionados
de
ahora
deben de
poner un
poco de
más alma"

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Entrevista histórica a la cantaora Niña de la Puebla y al guitarrista Pepe Montoya
tras la muerte de Sabicas en Nueva York en 1990

Al niño de las habicas, 'in memoriam'

Transcripción de la entrevista de Norberto Torres incluida en el sexto vídeo de la colección 'Rito y Geografía del Toque'

40.44
Voz en off:
"En la función que yo intervenga, yo soy la estrella principal y así es como debe ir la propaganda". Estas eran sus condiciones, las exigencias de un indiscutible maestro a la vieja usanza, Agustín Castellón Campos, Sabicas.

40.58-45.18: alegrías por Sabicas.

45.23
De su infancia poco sabemos: que nació en Pamplona hace más de ochenta años en el número cuatro de la calle Mañueta, que vivió también en Jarauta, en la Rochapea y Villaba y, lo principal, que allí descubrió la guitarra. Tenía cinco años cuando un tío suyo le puso los dos primeros acordes. Esa noche no durmió, practicándolos. Sus padres le compraron una guitarra por diecisiete pesetas y siempre lo contó así, él solo aprendió a afinarla y a tocarla. Dos o tres años después actuaba en el pamplonés Teatro Gayarre en una función con motivo de una jura de bandera. Con apenas diez años se traslada a Madrid. Fue Manuel Bonet quien lo descubrió primero al elogiar ante los profesionales el excelente pulgar del Niño de Pamplona, conocido algo después como Sabicas, por su afición a comer habas crudas, el niño de las habicas. Debuta en El Dorado, hoy Muñoz Seca, interpretando solos de guitarra. "Tocaba un fandanguillo y levantaba una mano y me quedaba con una mano sola y aquello fue una bomba", nos contaba.

En Madrid perfecciona su técnica, siguiendo al indiscutible Ramón Montoya, que era familia de su madre. Si el flamenco se aprende en los cuartos, en Villarosa encontraría la academia apropiada. Su auténtico despegue profesional llegaría en los años treinta. Figura en compañías como la de la Niña de la Puebla y graba los primeros discos acompañando a Valderrama, al Carbonerillo, Niño de la Calzá, Estrellita Castro y a la mencionada Niña de la Puebla. Con la guerra, Sabicas se nos pierde por esos mundos. Recorre la América del Sur al lado de Carmen Amaya, un lustro de amor y arte. Juntos graban discos memorables. A mitad de los cincuenta se establece en Nueva York, comenzando a ofrecer conciertos en solitario. Desde América, su numerosa producción discográfica se difunde a todo el mundo. En España, se publica 'Flamenco Puro' en 1961. Como alguien dijo, nos enseñó por correspondencia.

48.07
Presentador
: Agustín Castellón, Sabicas, nos ha dejado. Esta vez no para irse a América como otras veces, sino para siempre. Pero no para siempre porque, se ha quedado con nosotros su arte en sus grabaciones, en el extraordinario eco que dejó en los aficionados, en los otros artistas, en la influencia de su creatividad impar, y se ha quedado también en nuestro corazón, porque no es fácil que podamos olvidarlo nunca.
Con nosotros tenemos hoy a una modesta representación pero significativa, de los grandes amigos que él conoció en su vida. Tenemos con nosotros a Dolores Jiménez, La Niña de la Puebla, cantaora excepcional, figura indiscutible cuatro, cinco, seis generaciones, que fue precisamente quien le dio la oportunidad grande de acompañar a una gran artista. Fue de las primeras artistas, para ser exacto, a quien Sabicas acompañó a la guitarra. Tenemos con nosotros también a un pariente suyo, primo, tenemos con nosotros a Pepe Montoya, Montoyita, un hombre que ha tocado los tres palillos de la baraja flamenca, el cante, el baile, el toque. Se ha hecho más famoso quizás con el toque porque ha sido donde se ha sostenido más. Pero, pero que lo conoce todo y extraordinario conocedor. Y tenemos con nosotros también a Laura Toledo, que ya vino con nosotros porque es extranjera y vino en el programa de extranjeros. Pero es también uno de los grandes elementos de referencia que tenemos de Sabicas, porque era muy amiga de él, porque lo admira muchísimo y nos dará algunas referencias insólitas. Y nada más, ya creo que estamos todos presentados. Vamos, vamos a empezar un poco hablando. Dolores, ya que hemos empezado por ti, cuéntanos algo de aquellos tiempos.


La Niña de la Puebla

Niña de la Puebla: pues bueno, en aquellos tiempos Sabicas entró en la turné con nosotros en el año 32 y... hicimos pues casi hasta que, hasta el 36. yo estaba soltera cuando entró con... en la troupe nuestra, que así se llamaba entonces, la troupe. Y qué voy a contar. Vi en él una gran persona. Venía su padre también, Agustín Castellón -por cierto, que era simpatiquísimo- nosotros nos queríamos mucho con su padre. Y sabe hasta yo te podría decir: se ponía en un bar, en un bar, con una cajilla de mistos y una gomilla a tocar los campanilleros y juntar a la gente en el bar. Era extraordinario. Y, claro, era un artista tan grande que cuando yo salía al escenario, él me miraba -esto lo quiero decir para aclarar esto- él me miraba y cada vez que yo hacía una cosa nueva en el cante, él parece que lo adivinaba y me arrancaba el cante. Bueno pues nos pusimos cada uno la pareja de moda. Pues tanto así, que quiero yo aclarar que en aquella misma época fue cuando yo me casé con mi marido Luquitas de Marchena, que era cantaor como ustedes saben, que en paz descanse. Pues todo el mundo decía que yo me había casado con Sabicas. Y todavía cree el público que mi marido es guitarrista. Y mira que llevamos dando vueltas por España. Y... bueno, que era como ya hemos sentido una gran pena de verdad, y yo no sabía dónde vivía la familia. De la Carmencita, que se ha casado con el chófer que llevábamos nosotros, no he sabido nada. Su madre Rafaela, que era tan amiga nuestra y comíamos en su casa, tampoco no he sabido ni dónde darle el pésame. Ni a Dieguito, que también viajó con nosotros tanto y que no se separaba de él y tenía unos disgustos... Y me he alegrado que ustedes me llamen para, para decirlo. Era un gran amigo, tanto de mi marido, como de mi padre y de Valderrama, que íbamos siempre juntos. ¡Qué recuerdos más tristes porque han desaparecido!

Presentador: vamos a ver Pepe, ¿cómo fueron tus comienzos y cómo te encontraste con Sabicas?

Pepe Montoya: bueno, mis comienzos fueron de la infancia, en el año 34. Entonces vivía en la calle Rosario y él se ponía a tocar la guitarra y su madre, o sea mi tía -en paz descanse- tenía que calentarle el café dos y tres veces. Porque de la forma que este hombre tocaba la guitarra y el sonido que le sacaba a la guitarra, creo que no se ha sacado todavía. Además, lo tengo metido aquí porque era tanto la flamenquería que tenía tocando... Yo me emociono, ¿no?, porque al fin y al cabo era primo mío y le hacemos una misa aquí en San Francisco del Grande, y fuimos la poca familia que tiene aquí en España. Estando trabajando yo con Lola Flores, entonces venía a Caripén y venía a buscarme todos los días. Y entonces le dije yo que por qué no ponía aquí una cafetería y se venía aquí a España. Y que dejara de descanso un poco la guitarra y que tocara cuando le salieran los conciertos y después para sus amigos. Y entonces, pues claro, el hombre falleció. Por cierto, que grabó un disco con mi yerno Enrique Morente y ese día estuvo en casa y salió a las cinco de la mañana... Y, por desgracia, ya no pisó España más. Y es doloroso. Y además el comienzo de Sabicas fue en Valladolid, porque le contrató mi difunto padre -en paz descanse- que tocaba la guitarra, mi padre también. Y le contrató en el Café de Diego, que era un café cantante. Esto fue por allá por el año 30 o el año 31. Y tocaba a un eminente cantaor que se llamaba el Rojo Salamanca, a la Ciega de Jerez, y un bailaor que llamaban Maera. Yo he vivido una época del arte mu grande. He tocado a todos los grandes de España, muchos. No puedo mentar a muchos porque me faltaría tiempo. La Niña sabe muy bien, la llamamos Niña porque en mi casa y en mi familia todos la llamamos La Niña la Puebla. Nosotros la llamamos La Niña, porque eso viene de artista, sin lugar a dudas, y así nos ha premiado ella con su cante a los buenos aficionados. Es muy difícil ser aficionado, sentir el arte con un alma, con pureza. Creo que los aficionados de ahora deben de poner un poco de más alma, ¿no? Yo tengo mi niño Antonio Carbonell que canta muy bien to los cantes, los cantes de compás y los cantes grandes, que lo acompaña mi hijo Pepe Montoyita. Enrique Morente ya lo conocen ustedes. No puedo hablar de él porque, ¿para qué voy a hablar? Mis hermanos también son cantaores. Y tengo nietas, las tres ya que bailan que no se puede aguantar, y cantan. Son fenomenales, todos. En mi casa todos somos artistas de nacimiento. A mí me da coraje cuando un artista habla y es un irresponsable de lo que dice. Y a mí me da, francamente, me da mucho coraje. Yo sé que necesita todo el mundo vivir, pero que coman también de su oficio, ¿no? Es normal. Y no tengo más que decir. Siento mucho la pérdida de mi primo porque...

Niña de la Puebla: esa es la pena.

Pepe Montoya: se lo ha llevado Dios, ¿verdad Niña?

Niña de la Puebla: esa es la pena.

Pepe Montoya: se lo ha llevado Dios y estará tocando para él, en compañía de los demás compañeros.

Presentador: Laura, cuéntanos tú ahora.

Laura Toledo: pues yo conocí a Sabicas cuando estuve bailando con Carmen Amaya en América y fue, bueno... También tenía mucha amistad con su hermano Diego y yo me acuerdo de una vez que estábamos en Washington D.C. en un teatro abierto, que era el anfiteatro. Con Carmen estábamos ensayando en el sol, todo el santo día, y Sabicas siempre se arreglaba, bueno, formidablemente... Se arreglaba. No tenía mucho pelo y entonces tardaba mucho en arreglarse. Y llegaba por la tarde tan fresco, tan bien con su diamante aquí, otro aquí y vestido con la ropa más cara que había, de seda, de estos trajes de seda gris, preciosos. Y nosotros todos sudando, con la nariz quemada del sol. Y llegaba y decía: "Qué bien vives Laura, qué bien vives". Y me acuerdo que le dije: "¿Cómo que qué bien vives? Mira tú, tú estás bien, pero mira, mira como estamos nosotros aquí ensayando en el sol todo el día". En fin, eso fue que... Le gustaba mucho decir "qué bien vives". La cosa es que tuve la suerte también de hacerle una entrevista dos años antes de su muerte. Precisamente, cuando hemos estado juntos en mi casa.

Pepe Montoya: sí, cierto. Es cierto. ¿Cuándo salíamos de los toros?

Laura Toledo: sí, sí.

Pepe Montoya: que estábamos en la plaza de toros. Y yo no sabía que estaba tita contigo.

Laura Toledo: ah sí.

Pepe Montoya: ¿te acuerdas? Entonces fuimos a tu casa.

Laura Toledo: también había miembros de la Orquesta Nacional allí.

Pepe Montoya: sí.

Niña de la Puebla: "Y entraba el padre y decía: Sabas, hijo, Sabas, hijo. Hay allí un señor muy inteligente que le gusta verte mucho tocando, que me ha dicho sí señor, así se toca la guitarra, con una triste cuerda y con el bordón a dedo pulgar"  
   

Laura Toledo: que por cierto no habían conocido a Sabicas y él... Yo tengo una guitarra muy buena siempre metida en casa, pero la saqué. Y se puso a tocar. Y los de la Orquesta Nacional se pusieron a llorar. Porque había allí el artista, un artista y un señor del trombón, ¿no? que tocaba. Los dos se pusieron a llorar cuando... Y además eran clásicos.

Niña de la Puebla: era extraordinario, de verdad.

58.02-59.19: la Cumparsita por Sabicas.

58.19
Voz en off
: regresa a España en 1967, invitado de honor a la IV Semana de Estudios Flamencos de Málaga. Desde entonces nos visitó periódicamente, recibiendo multitud de homenajes que culminaron en el que le tributó Madrid en San Isidro en 1987,abriéndole a su guitarra las puertas del Teatro Real.
Sabicas, desde su infancia, no había vuelto a Pamplona. Aunque nunca perdió su acento navarro y manifestó en todo lugar su orgullo de gitano pamplonica. Y fue el 5 de julio de 1982, vísperas del chupinazo, mientras se daban los últimos toques a las vallas de los encierros, cuando el ayuntamiento de su ciudad natal le ofreció un homenaje. Sabicas había sido invitado a visitar Pamplona, a contemplar las corridas que tanto le gustaban, a un concierto en el Gayarre y a vivir los San Fermines. Sabicas no pudo contener su emoción y sacó un enorme pañuelo para enjugar unos gruesos lagrimones. Así era Sabicas, grande hasta en sus pañuelos y sus lágrimas.

Niña de la Puebla: yo me reía mucho con su padre porque, como íbamos de turné, el padre salía a tocar a lo primero y eso, ¿no? Y entraba el padre y decía: "Sabas, hijo, Sabas, hijo. Hay allí un señor muy inteligente que le gusta verte mucho tocando, que me ha dicho sí señor, así se toca la guitarra, con una triste cuerda y con el bordón a dedo pulgar".

Pepe Montoya: es verdad.

Niña de la Puebla: y decía Sabas: "Mira, mira como ronea". Se reía. Y luego salía Sabicas a tocar y el padre entre bastidores decía: "Fiera, se la come, se la come". Y se quedaba el padre alucinado.

Pepe Montoya: y mi padre también fue contigo tocando, ¿no Niña?

Niña de la Puebla: sí, sí, también, sí.

Pepe Montoya: y mis hermanos. Mis hermanos todos cantan como tú lo sabes, y los llevaba en tu turné.

 
Laura Toledo: "El niño se pone a tocar (en la Plaza de Toros de la Maestranza). Un silencio aterrador y luego una ovación de escándalo. Sabicas da la vuelta al tablao cuatro veces tocando y el público pide que se dé la vuelta al ruedo, tirando chaquetas y sombreros"
   

Niña de la Puebla: pero tú sabes que al final fue una turné muy larga. Fueron cuatro o cinco años.

Presentador: termina, termina nuestro tiempo ya aquí. ¿Tú querías decir algo más Laura?

Laura Toledo: bueno es que, bueno, tenía una anécdota precisamente con la Niña de la Puebla. Bueno que está escrita, pero como quieras.

Presentador: venga.

Laura Toledo: mira que dice que... en Sevilla, en la Maestranza, no hay micro. Sabicas no quiere tocar con la gente tan lejos en los tendidos. Tiene que actuar con la Niña de la Puebla. Dice ella: "Niño, toca una cosa y cumple y ya está". Sale Sabicas y se sienta encima de la mesa en medio del ruedo. La Maestranza tiene una acústica increíble. El niño se pone a tocar. Un silencio aterrador y luego una ovación de escándalo. Sabicas da la vuelta al tablao cuatro veces tocando y el público pide que se dé la vuelta al ruedo, tirando chaquetas y sombreros.

Niña de la Puebla: sí, es verdad, sí, sí.

Presentador: pues olé. Ahí terminamos.

Voz en off: en el Carnegie Hall de Nueva York se le tributa lo que sería su último homenaje el 10 de junio de 1989. Estuvieron con el maestro Jerónimo, Enrique Morente y Paco de Lucía. En julio Sabicas celebraría el seminario Carmen Amaya en Bagur y en agosto graba en Madrid un doble elepé con Morente. A fines de año nos llegan alarmantes noticias sobre su estado de salud. Sabicas se apaga en un hospital del Bronx. El 14 de abril de 1990 muere en Nueva York. Tres años antes nos había dicho: "Volver y quedarme en mi tierra es lo que quiero". El gobierno navarro se hizo cargo del traslado de su cadáver. El 20 de abril, Pamplona le tributó el último adiós en la plaza consistorial. Tras una misa en San Saturnino, entraba por la Puerta del Río del cementerio de San José, mientras sonaban por los altavoces su Duelo de Campanas.

3.29-3.53
Voz de Sabicas
: "y a los que me estén escuchando, les voy a dar un consejo de corazón. Lo que se haga mucho o poco en la guitarra, solamente tratar de hacerlo bien. Este es un consejo que yo les doy a los que me estáis escuchando ahora mismo. Lo que hagáis es bueno, no hay guitarristas malos. Todos sois buenos. Solamente lo que hagáis, hacerlo bien, nada más. Esto es todo".

4.00-7.58: granaína por Sabicas.

 

Más información:

Perfil de Sabicas, por Alberto García Reyes

Partituras para guitarra: Sabicas

 
 
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