Entrevista a Niño Josele,
guitarrista:
"La inspiración llega trabajando"
Silvia Calado Olivo. Madrid, enero de 2003
No sabe qué es el duende. "La
música es trabajo, trabajo, trabajo". Niño
Josele es un obrero de la guitarra flamenca con un pie puesto en la música
clásica contemporánea y otro donde surja. Si hay que colaborar con
Lenny Kravitz, se colabora; si hay que hacerlo con Alicia Keys, pues también;
y eso cuando no es reclamado para apuntarle alguna falseta a Serrat o a Elton
John. El guitarrista almeriense bifurca su labor en dos vertientes. La principal,
de momento, es el acompañamiento al cante, ya sea al lado de Diego el Cigala
o junto a veteranos como Enrique Morente o Pepe de Lucía, un cariz de su
toque que fundamenta en el diálogo. Y ya irá llegando la hora de
la guitarra solista... El tocaor se está tomando tiempo para preparar su
próximo disco, un homenaje al Paco de Lucía más rítmico
que llevará por título, a secas, 'Niño Josele'.

Niño Josele (Foto: Daniel Muñoz)
Niño Josele forma actualmente un sólido
tándem con Diego el Cigala, del que es fiel reflejo el directo grabado
en el Teatro Real de Madrid (BMG, 2002). El guitarrista almeriense explica que
"acompañar a Diego es un reto para un guitarrista porque es un hombre
que cuando canta está muy influido por su estado de ánimo. Nunca
hace las letras iguales, las cambia de sitio, te hace un giro en mitad de una
letra, remata antes". Asumir el riesgo de tocarle supone que "ni puedes
dormirte ni confiarte". La clave está tras las pupilas: "Cuando
está cantando, para adivinarlo, siempre lo miro a los ojos. Es una especie
de confianza hacia la persona porque, como la mirada lo dice todo, ahí
expresa lo que quiere decir. Si hace un ay de corazón tengo que corresponderle.
Ese acorde tienes que clavarlo en el alma, a tiempo con él".
Con el mismo método respalda a cantaores
consagrados como Enrique Morente, a quien secunda en el proyecto 'África-Cuba-Cai',
o Pepe de Lucía. De ellos afirma que "cada uno tiene su parcela y
su sitio, pues son maestros en sus respectivas parcelas". Niño Josele
se identifica con la revolución del cantaor algecireño, pues es
"lo que yo he vivido del flamenco: los grandes discos que tiene hechos Camarón
con ese gran compositor que es Pepe de Lucía, junto a su hermano Paco...
La familia Lucía ha dejado un gran legado al flamenco. Para mí es
lo más grande". Por otra parte está Enrique Morente "que,
para mí, es un revolucionario del flamenco". El cantaor considera
que "es un hombre del que hay que aprender mucho porque conoce muy, muy,
muy, muy bien los cantes". Además, es un orgullo "que le hayan
tocado todos los grandes guitarristas, desde Niño Ricardo a Sabicas, y
eso lo debo llevar a gala. Para mí es un honor que este hombre se siente
a mi lado o que diga que, al menos, le gusta algo. Yo intento acompañarlo
como yo sé".
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| "Enriquecer al flamenco con otros géneros no es
entorpecerlo, sino agrandarlo un poquito" |
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Niño Josele se siente identificado
con el espíritu revolucionario del maestro granadino. "A mí
también me gusta la revolución de la música, estoy liado
ahora con el dodecafonismo, con Schoenberg, con cosas atonales. Me gusta mucho
la música clásica contemporánea... es otra onda". La
pregunta es cómo se desenvuelve en este campo un guitarrista flamenco,
acostumbrado a navegar por estructuras definidas. Niño Josele parte de
la base de que "el flamenco es música". Acepta las diferencias
a sabiendas de que "en la música clásica siempre se pueden
hacer grandes descubrimientos, nunca la acabarás de conocer". Sin
embargo, "el flamenco para mí es una cosita que puedes agregarle a
tu corazón". Por ello cree que "el flamenco podría aprender
un poco de esa grandeza de la clásica para que tenga carácter y
expresión. Si tiramos por ahí, podemos tomar un camino muy abierto.
La atonalidad es una puertecita abierta donde puedes jugar, crear climas, historias.
De hecho, en flamenco sabemos lo que es una soleá, una seguiriya pero,
rítmicamente, podemos tirar, por ejemplo, por ritmos de música hindú,
cosas que no están metidas en el flamenco". En esta inmersión
en la música contemporánea va de la mano con Javier Limón,
"que para la música tiene mucho coco". Al abordar esta línea
de trabajo concluye que "es muy buena la idea de enriquecer al flamenco con
otros géneros. No es entorpecer el flamenco, sino agrandarlo un poquito".
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"Definitivamente, Paco de Lucía está a años luz de todos los
músicos de la guitarra"
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De estos jugueteos se podrá apreciar algo
en el disco que ultima y que define como "flamenco con música contemporánea y
muy cantado, pues se pueden tararear las melodías, que es lo bonito de la música".
Este trabajo, que sucederá a 'Calle Ancha' (Media7, 1998. Descatalogado), se basa
en el cariz de un álbum concreto de Paco de Lucía: 'Sólo quiero caminar' (Universal,
1981). El maestro de Algeciras es su principal referencia: "Definitivamente, está
a años luz de todos los músicos de la guitarra. Es un musicazo, no sólo un guitarrista.
Y como persona es brutal, imponente, se nota que es maestro. Yo no me atrevo a
tocar la guitarra delante de ese hombre. Le limpio las cuerdas, maestro". Pero
sí osa inspirarse en su obra. "Aunque me gusta toda su carrera, fue un disco que
me influyó mucho, es muy divertido, no tiene temas libres, todos son rítmicos.
Y mi nuevo trabajo quiere reflejar ese detalle de que todo sea rítmico, pues sólo
hay un palo libre que canta el maestro Enrique (Morente), una soleá de concepto
muy flamenca pero muy innovadora en cuanto a los acordes, donde nada es inconsciente".
La parte rítmica gira en torno a la bulería: "He intentado hacer una bulería muy
flamenca, a ritmo de tres, como se llevaba hace mucho tiempo, como la hacía Carmen
Amaya; una bulería al golpe, donde canta una letrita el maestro Guadiana, una
letra que compuse para mi abuelo, un detalle muy bonito. Tengo otra bulería muy
distinta, como una canción a tres guitarras, donde van entrando guitarras, van
saliendo... es algo similar a lo que haría un violín, una viola, un contrabajo,
un chelo".