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También habrá colaboraciones extraflamencas. "Con este
gran amigo mío y gran músico, Andrés Calamaro, he hecho una
rumba muy elegante, muy bonita, muy divertida, muy actual. La letra es argentina,
habla de los presos paraguayos, de la vida real de cada preso, que son amigos
suyos. Resulta una letra muy humana con música que hice con Javier Limón...
y quedó una rumba muy elegante". Después está el flirteo
con la música árabe, concretamente, en unos tanguillos que beben
de la música gnawa de la Orchestre National de Barbès, "de
cuyos ritmos tenemos que aprender mucho. Quise acercarme más a ellos que
al flamenco y metí la guitarra intentando ver por dónde podía
circular. Al final, ha salido un tema muy bonito, con mucha clase. Me gusta mucho
que suenen las cosas con clase".
  
Niño Josele (Fotos: Daniel Muñoz)
¿Supone este trabajo la salida alante de Niño Josele?
La respuesta tiene dobleces. "Ahora mismo tengo claro que me gusta mucho
el cante y lo que estoy haciendo es acompañando para cantar. La guitarra
solista es un camino muy distinto para el que el acompañamiento te sirve
de base. El cante es tan rico y tiene tanto poder -es el instrumento más
natural que hay-, que si un guitarrista intenta tocar en solitario lo que el cantaor
hace, es como si la guitarra cantara, la haces hablar de otra manera". El
guitarrista sostiene que "el cante es un buen camino a llevar a cabo para
después tocar solo. La guitarra en solitario es muy bonita, pero es otro
mundo. Yo no puedo tocar un concierto para El Cigala y otro para mí solo,
pues son dos personalidades muy distintas". Y define las diferencias: "Cuando
vas a tocar para cantar te conciencias, no haces falsetas, tocas menos, buscas
remates... todo para intentar que él cante a gusto. El protagonismo ni
es tuyo ni de la guitarra, eres un acompañante de esa voz e intentas mimarla.
Pregunta-respuesta. Pregunta-respuesta". Cuestión de chip: "Otro
día puedes ponerte en el papel de guitarrista en solitario y entonces eres
tú el que está sentado en la silla y el que tienes que tocar".
Aunque está volcado en su instrumento, Niño Josele confiesa pensar
poco en la guitarra: "No pienso nunca como guitarrista. Me gusta hablar de
cante, pero no me preocupo mucho de la guitarra. No me obsesiono con el "tengo
que sacar esta nota que". Mucha gente dice que compones cuando la inspiración
llegue y yo creo que la inspiración llega cuando trabajas. La inspiración
no llega cuando te acuestas, sino que viene trabajando. Si te sientas y, por cojones,
tienes que sacar algo, sale. La música es eso: trabajo, trabajo, trabajo.
Después está tu don de poder expresar una cosa, quien tenga otras
facultades puede expresar otras. Cada uno tiene que canalizar sus posibilidades,
sacar provecho a sus recursos". ¿Y las musas? ¿Y el duende?
"Yo nunca he visto un duende. Sí he visto cuando te sientas en tu
casa y te tiras cinco horas componiendo una cosa y te sale. Eso sí lo he
visto, pero eso no ha sido el duende, eso ha sido que me he deslomado. Claro que
hay inspiración, pero está en tu estado de ánimo o en todas
las cosas bonitas que tiene la vida. Los buenos momentos te valen para componer.
Vivencias, en general. Necesitas vivencias para poder componer cosas bonitas".

Niño Josele (Foto: Daniel Muñoz)
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