Niño Josele
Biografía, Real Audio y comentarios de los lectores


“Creo que es muy bonito para un flamenco poder sentarse a tocar con cualquier músico del mundo”


Niño Josele, guitarrista flamenco. Entrevista

“Ahora me siento más flamenco que antes”

Silvia Calado. Madrid, mayo de 2006

“¿Qué te parece un flamenco pronunciando nombres de canciones en inglés?” La primera pregunta la hace Niño Josele muerto de risa, contando que ha rebautizado el ‘Turn out the stars’ como el ‘¿Tú dónde estás?’. Pero, afortunadamente, las diferencias lingüísticas no afectan a la música. Y ese habla universal es el que ha permitido que, de nuevo, un flamenco se embarque en la aventura de traducir músicas de otras tierras. El tercer disco del guitarrista almeriense es un tributo al pianista Bill Evans, impulsado por Fernando Trueba, por Javier Limón y, tangencialmente, también por Bebo Valdés. Una experiencia que a Niño Josele le ha servido para mirar de otra forma su bajañí, para pasar del toque a la música.

¿Qué es ‘Paz’?

 

Niño Josele (Foto: Daniel Muñoz)
   

‘Paz’ es en realidad un disco de un equipo de amigos -Javier Limón, Fernando Trueba, Horacio el Negro, Marc Johnson, los demás músicos que han colaborado- que ha hecho una música y un homenaje a Bill Evans. No nos hemos propuesto hacer un disco de fusión entre el jazz y el flamenco. No, simplemente, hemos hecho un homenaje a la música de Bill Evans.

¿Cómo conociste la música del pianista estadounidense?

Yo conozco la música de Bill Evans a través de Bebo Valdés. En la prueba de sonido de un concierto se puso a tocar un tema suyo. Y con tanta ilusión y tantas ganas me habló de él Bebo, que sentí curiosidad. Pensé que había que conocerlo, que había que vivirlo. La pieza que tocó, ‘Waltz for Debby’, era tan bonita. Pero no pensé en hacer nada de Bill Evans ni nada de jazz. Sí que me entraron ganas de sacar el tema en casa. Le dije a Fernando Trueba y a Javier Limón que me grabaran algo, pero estaban muy liados y yo solo a mi bola lo busqué. Y un día coincidí en el estudio con Trueba, le toqué un poquito ese tema y, al cabo del tiempo, me llamó y me propuso la idea de hacer el disco.

¿Qué te llamó la atención musicalmente de Bill Evans?

Son tantas cosas las que tiene ese hombre... Pero me llamó la atención que tocaba jazz de una manera muy distinta. Se notaba que tenía un desarrollo musical de música clásica, me impresionó mucho la manera de expresar y la armonía, dónde iba armónicamente de una forma nada frecuente. Era capaz de coger un tema de cualquiera y tirar por otro sitio. De hecho, en el disco hay temas que no eran suyos, pero que tenía en su repertorio de directo. Y todo lo hacía suyo.

Más que música de Bill Evans, lo que hay en el disco son sus versiones de estándares que, además, en cada grabación interpretaba de manera distinta. ¿Cómo habéis seleccionado entonces el repertorio?

Fernando Trueba ya me dio una selección de veinte temas para que los escuchara, fuera descartando e irme pasando más. No paraba de mandarme discos a casa. Del ‘Waltz for Debby’ había siete versiones, de otro doce... Después me llegaron versiones de otros músicos y yo por mi cuenta iba hablando con amigos y preguntando si tenían más cosas. Yo quería más. Para tocar, por ejemplo, la versión de ‘Waltz for Debby’ lo vi claro. Tenía varias versiones en directo, con distintas duraciones, y de ahí me gustaban todas: desde la de dos minutos, a la de quince. La verdad es que no sabía cómo hacer la versión. Después de estar con la guitarra un par de horas, me di cuenta de que lo único que se podía hacer para versionar con la guitarra a Bill Evans era versionarlo de los directos, ir tomando detallitos de cada una hasta crear tu propia versión. Di con la tecla, ese era el punto del disco. Me costaba trabajo porque cada treinta segundos eran para mí ocho horas, pues era muy difícil armónicamente dónde iba la nota. No daba con la tecla, me estaba volviendo loco. Eso es un trabajo de horas y horas. Y ya empecé a mirar dónde estaban las notas obligatorias en todas las versiones que tenía para ir descartando.

¿Cuál es el mayor reto que has afrontado como guitarrista?

Yo hasta ahora la guitarra la he visto a otro nivel. Técnicamente, se toca muy bien, se pueden llegar a hacer cosas interesantes, pero hasta ahora no había mirado la guitarra como música. No sabía que la guitarra se podía mirar a otro nivel. Y al descubrir a Bill Evans, descubro a la vez que ahí hay un mundo. Se pueden tocar versiones, temas, estándares, cosa que en flamenco no se ha hecho mucho. Yo ya estaba en esa onda desde que hice el ‘Beautiful love’ en un disco con Javier Limón. Creo que es muy bonito para un flamenco poder sentarse a tocar con cualquier músico del mundo.


Niño Josele (Foto: Daniel Muñoz)

Hace poco me decía Tomatito en una entrevista sobre ‘Spain Again’ que veía que “para el flamenco es difícil el campo de la improvisación”. ¿Te has encontrado con ese problema?

Aprender a improvisar es difícil en un cuarto encerrado. Aprender las claves del jazz es lo mismo que aprender las del flamenco, tienes que tocar en clubes de jazz, improvisar con gente que sabe y tocar todos los días, equivocarte... Creo que es la única manera. Te puedes tirar años para saber improvisar como se hace en jazz. Es otra manera de ver la música. Y cuando descubres cómo se improvisa, ya no lo puedes dejar, tienes que hacerlo constantemente. En temas de Bill Evans, me he dado cuenta de que es imposible improvisar en determinados acordes y melodías. Por ejemplo, en ‘Peace’, ¿cómo puede hacer en sólo dos acordes tantas cosas? Cuando ya sabes improvisar y sabes dónde está la escala, es mucho más fácil para un guitarrista. Y si entiendes la guitarra como música, es obligatorio aprender música.

¿Qué hay de flamenco en este disco?

 
"¿Y por qué no hacer un tributo a nuestra música que es el flamenco?"

Sobre todo, las introducciones. Descubrí después de escuchar mucho a Bill Evans y leer de su vida, que a él le gustaba mucho cuando improvisaba partir de una melodía, por ejemplo, de Charlie Parker o cualquier genio del jazz. De ahí cogía el hilo y desarrollaba una improvisación magistral. ¿Y por qué no hacer un tributo a nuestra música que es el flamenco? ¿Por qué no hacer una pincelada de Ramón Montoya? ¿Por qué no hacer una intro de seguiriya? ¿Si el tono, por ejemplo, de ‘The Peacocks’ está en tono de taranta? Lo vi claro. La idea me la dio directamente Bill Evans.

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