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Érase una vez en una jam... Génesis
y trayectoria

Ramón Giménez y Marina (Foto: Silvia
Calado)
¿Cómo nace Ojos de Brujo?
Ramón: La idea de Ojos de Brujo ni siquiera fue la de formar
una banda. Nos unimos para hacer jam sessions en las que, sin preguntar de dónde
venía cada uno, hacíamos lo que nos gustaba. Si hay un denominador
común en el germen es la admiración común por el flamenco...
sin pretender hacer flamenco. El flamenco está en nosotros como otras tantas
cosas. La interpretación musical que hace Ojos de Brujo era una representación
de esas jam y reflejo del bajage musical del colectivo. En un compás por
bulerías, un cubano mete las congas como lo interpreta y eso crea una curiosidad
y una inquietud por encontrar puntos comunes. Con el tiempo, como ya había
una materia prima de cosas que contar, cuando salió la oportunidad de grabar
un disco, contamos lo que había ocurrido en esos cinco o seis años
precedentes.
¿Cómo confluís en ese mismo punto?
Ramón: A través de la música nos vamos conociendo...
quedas, haces jams y eso se graba.
Marina: También porque éramos muy rulantes. Yo los conocí
en Formentera, uno de los núcleos donde se dieron algunas cosillas, aunque
fue en Barcelona donde se gesta todo. Era un ir y venir. Eso se da mucho en Barcelona,
en el barrio Gótico, donde hay gente colombiana, cubana, chilena... de
paso y mucho músico. Nuestra inquietud nos ha ido juntando.
¿La formación es fija o va entrando y saliendo personal?
Marina: Hay una formación fija de unas seis personas y tres o
cuatro que van variando, pero no porque se marque, sino porque es así.
Ramón: Yo creo que es el talante de la banda, que se gestó
de esa inquietud y esa curiosidad por cómo interpreta el otro. La forma
de encontrar ese nexo alimenta Ojos de Brujo. Hay un trabajo de base hasta que
se graba el disco en una primera fase y, a partir de ahí, aunque la presentación
del trabajo en el escenario tenía que ver con el talante del disco, el
ritmo de investigación, el ritmo de seguir haciendo temas ya no coincidía
del todo. Íbamos a los directos y tocábamos muchísimos temas
que ya no estaban en la grabación. Yo creo que es a partir de 'Vengue'
cuando nos planteamos que iba en serio y decidimos tirar para adelante con el
proyecto siempre con la condición de banda abierta. Por ejemplo, a finales
de la gira de 'Vengue', conocimos a un chileno, Antonio Restucci, subió
un día al escenario, flipamos con él y ya lo enganchamos en la gira.
Eso es lo que siempre...
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"En Ojos de Brujo el mercenario no cabe"
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Marina: Manu igual. Era un chaval que bailaba flamenco en la calle,
en la Rambla. ¿De dónde habrá salido? Resultó ser
brasileño. Estuvo viniendo unos meses con nosotros a bolos. Siempre vamos
reciclando y sacando de la calle. No buscamos.
Ramón: En Ojos de Brujo el mercenario no cabe. Tiene que haber
una afinidad, que la vida te lleve ahí, que haya química y surja.
Y en directo es donde expone Ojos de Brujo todo su ser...
Ramón: El directo es nuestro medio natural.
Marina: El directo en Ojos de Brujo es bastante más apoteósico
que los discos. Si has oído sólo un disco y vas a un directo, yo
creo que flipas porque son dos cosas totalmente diferentes. Siempre lo hemos visto
así. En el directo de Ojos de Brujo todo el mundo tiene su cachito, nadie
está de bulto. Cada persona es importante y cada uno muestra lo mejor que
tiene.
Ramón: El resultado es la suma de esos trocitos.
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