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Oda a lo callejero. Mensaje y música
¿Cuál es el mensaje que encierra Ojos de Brujo?
Ramón: Es un mensaje de la calle. El flamenco no está
visto desde cátedras ni escuelas, sino que es el flamenco que llega al
barrio, que se mimetiza con más cosas que llegan ahí. Tampoco pretendemos
ser un grupo de hip hop, sin embargo, está en nosotros. Eso en cuanto a
forma. En cuanto al mensaje, lo que vives día a día es lo que te
va dando... Marina puede contar más sobre el contenido.
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Marina la Canillas (Foto: Silvia Calado)
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Marina: Da igual que lo diga yo porque las letras en Ojos de Brujo van
tan unidas a la música... Yo oigo una cosa que está tocando Ramón
y ya me dice de qué está hablando esa música. Me pasó
con la bulería a dos guitarras. Fue oírla y tener claro de qué
me hablaban esos acordes. Me hablaban de memorias perdidas. Sólo me tuve
que poner a sacar tonetes y desarrollarlos. Con la zambra exactamente igual. Desde
la primera vez que la tocamos en casa, veía ruedas de carro y veía
caminos. Y cuando es al contrario, igual. Si es un tema que yo ya he escrito tiene
un mensaje...
Ramón: Tiene un color.
Marina: La música viene dada, tan sólo es buscarla y desarrollarla,
pues ya tiene esos matices. Ojos de Brujo tiene, sobre todo, un mensaje cotidiano,
callejero, natural y sobrenatural porque eso está en la calle, está
en la gente, está en todo el mundo. Es la única esperanza que veo.
Que el mundo no va muy bien es algo obvio. Creo que cualquier persona que vea
un telediario... si no estuviéramos tan acostumbrados te pondrías
a llorar cada vez que lo ves y, por supuesto, no podrías comer a la vez.
Lo natural y lo sobrenatural es lo que nos puede ayudar como colectivo, como seres
humanos, a tomar otras direcciones mejores...
Ramón: O, como mínimo, a llevarlo mejor.
Marina: Podemos no colaborar en lo que es degradante para el planeta.
Se trata de concienciarse un poco, pero no de forma panfletaria ni pensando que
tenemos la verdad, sino simplemente tener la libertad de expresar lo que ves,
lo que te afecta, lo que sientes. Mucha gente seguramente se va a sentir afín
y va a decir "ostias, pues es verdad". Luego las soluciones las tenemos
que buscar entre todo el mundo, nadie tiene la varita mágica.
En el plano musical, ¿cuál es el punto común en ese
crisol de géneros?
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"La clave está en que la fusión se da en cada
uno de nosotros, no es una fórmula ni buscar nada concreto"
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Ramón: Creo que cada género tiene unas conexiones que
se ven. Entre las bulerías y la música funky hay una conexión
en el ritmo, en cómo se lleva. Hay ciertas uniones que van bien. El reggae
y los tangos es algo que, sin forzarlo, te da un camino. A veces se enciende la
luz y dices, ¿y esto? Algo que al principio parecía impensable...
Yo me acuerdo que de los primeros bolillos de Ojos de Brujo las reseñas
decían que era flamenco hip hop. Sólo de leer esto se te erizan
los pelos, parecía que aquello era imposible y luego, cuando lo escuchas,
te das cuenta de que musicalmente camina.
Marina: No es nada forzado. La clave está en que la fusión
se da en cada uno de nosotros, no es una fórmula ni buscar nada concreto.
Ocurre en una persona como yo que soy flamenquita desde siempre, que he tocado
rumba en el parque de mi barrio, pero también me ha gustado el hip hop,
el hard core, el reggae... Tengo muchas influencias y Ramón igual. Yo creo
que nuestra música es posible porque nosotros somos posibles.
Ramón: Desde el momento en el que una música es afín
contigo y otra música también, en tu cabezo o en tu corazón
haces ese remake. Yo soy gitano y en mi casa el flamenco era muy común
y yo era flamencólico total. Pero cuando conocí el mundo del hip
hop con quince años, colgué la guitarra, me puse a bailar break,
me monté mi grupo, fuimos a los campeonatos de España... Cuando
te gusta de verdad, te entra de lleno, en tu cabeza ya lo estás haciendo.
Me acuerdo incluso de gente que decía que tocaba las bulerías muy
funky. Cuando me ponía a crear una falseta, la dirección en la que
estás creando entra en un espacio musical con una serie de puntos en común
que en frío no ves. Todos nosotros, por donde venimos, ya tenemos un poquito
de Ojos de Brujo. Con Marina fue una cosa brutal porque cuando la conocí
ella estaba haciendo una soleá industrial y yo estaba currando en casa
unas bases industriales por soleá. ¡No podía ser! Por el hecho
de que esté el flamenco en ti y además te gusten otras cosas, tú
mismo haces el brebaje en tu cabeza. Esas inquietudes son las que permiten que,
de forma natural, salgan las cosas.
Ponerle etiquetas es casi imposible...
Marina: Muy difícil.
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