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Experimentación respetuosa.
Desde y hacia el flamenco

Ramón, Marina... Camarón y Morente (Foto:
Silvia Calado)
Y desde el ala dura del flamenco, ¿os han lanzado críticas?
Ramón: El talante de Ojos de Brujo se fundamenta en el respeto,
es decir, que no pretendemos ir de flamencos ni abanderarnos como tal, ni ponernos
etiquetas de flamenco moderno ni nada de eso. El flamenco no es propiedad de nadie,
está en nosotros como otras cosas y tenemos la libertad de hacer lo que
nos gusta. Para hacer flamenco ya hay otros. Partiendo de esa base, las críticas
que hemos recibido han sido positivas. Claro que, estadísticamente, habrá
un sector que no estará de acuerdo.
Marina: Partes integristas hay en todos los géneros. En el hip
hop también son así. Algunos dicen que no es hip hop, pero ¿qué
es hip hop, lo que tú haces? ¿Por qué? ¿Porque te
lo han dicho? ¿Porque es lo que han hecho en Estados Unidos? Hasta que
no pasa algo que te viene desde otro lado, a la gente le da como susto. Para mí
Ojos de Brujo tiene un sentimiento y un alma absolutamente flamencos. Para mí
el flamenco es una música totalmente mestiza, le guste o no le guste a
los flamencos. O sea, ha bebido de fuentes árabes, judías, andaluzas...
Es una mezcla de culturas y todo el mundo ha ido aportando. La gente gitana, con
su movimiento y su nomadismo, iba aportando cosas que daba y recibía en
Andalucía. Las fuentes son múltiples... y el tiempo va pasando.
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"El flamenco es una música totalmente mestiza,
le guste o no le guste a los flamencos"
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Ahora ocurre igual. El flamenco está en muchos sitios y puede evolucionar
de muchas maneras y todo desde el máximo respeto y el máximo amor
al flamenco. Nosotros somos super flamencos. Yo oigo flamenco jondo en mi casa,
pero yo no me voy a poner a cantar una minera porque para mí es algo que
está muy lejano. Sí que oigo cantar mineras y se me ponen los pelos
de punta. Para mí es válido todo. Nosotros, como flamenquillos,
tenemos mucho en común con la gente flamenca, mucho más que con
la gente que hace pop. Bebemos de la misma fuente y tenemos el mismo amor y el
mismo respeto por esta música. Quien quiera encontrar diferencias siempre
las puede encontrar, pero quien quiera encontrar amistad y afinidad la puede encontrar
también.
Camarón es como un ente al que hoy hay que ponerle estatuas, pero cuando
empezó a romper, los puristas también se metieron con él
y se alarmaron porque estaba perdiendo pureza. Lo que hizo Camarón está
muy bien hecho... y menos mal que lo hicieron tanto él como Paco de Lucía
y la gente que ha roto. Ojos de Brujo sigue uno de los caminos de apertura del
flamenco. Pero es que hay más. Pueden pasar muchas cosas porque los tiempos
cambian, la gente cambia, la realidad social cambia... y el contexto siempre ha
afectado al flamenco y a sus letras. El flamenco es una música para expresar
sentimientos, quejíos y protesta tanto desde el plano personal, interior,
más existencial, como desde el plano social.
Ramón: Fíjate, por ejemplo, en 'La leyenda del tiempo'...
Marina: O mira Triana, mira Pata Negra, mira Tabletom en su momento,
mira Las Grecas y todos los grupos rumberos de los setenta y ochenta que también
partieron la pana. Ahora los escuchas y parecen antiguos, pero ahí estaban
fusionando con electrónica, metiendo teclados, metiendo baterías...
¡Estaban haciendo locuras! Pero son cosas que tienen sentido. Todo eso se
ha gestado en barrios, es una cultura urbana y periférica que está
ahí ¿por qué se tiene que negar? El problema de la gente
flamenca a veces es que sólo ha oído flamenco. Aunque quiera, no
tiene más cultura. Nosotros hacemos esa música porque hemos oído
muchos tipos de música.
Ramón: La música crece cuando se alimenta.
Marina: Me hace gracia porque se meten con las cosas nuevas pero no
con las cosas comerciales que aprovechan el típico cliché flamenco
que, para mí, es el que hay que tumbar, ese de peinetas y lolailos. Eso
está vendiéndose continuamente, venden miles de copias y nadie dice
nada. A mí me llama la atención porque nosotros somos una cosa marginal
en la música, somos una propuesta rarilla muy experimental que tampoco
hacemos daño a nadie. Tenemos como nuestro espacio natural sin pisar a
nadie. Yo misma voy a ver a Agujetas y me he vuelto loca... es que no está
reñido. Y también he ido a ver flamenco que no me ha gustado. Eso
no tiene fórmulas, depende del intérprete y de gustos. El otro día,
por ejemplo, nos dijeron que Carmen Linares había oído Ojos de Brujo
y le había encantado. Chapó. Es una tía que toda la carrera
que ha hecho dentro del flamenco es loable: ha rescatado mogollón de cosas,
ha hecho una labor enciclopédica, ha defendido el papel de la mujer y ole
por ella que es alguien con conciencia. Yo soy super fan. Y cuando me dijeron
que le gustó dije ¿ves? Cuando la gente es abierta y receptiva...
Y estoy segura de que si lo oyera Enrique Morente también lo entendería,
porque está abierto a otras cosas. Dentro del flamenco, por fortuna, hay
muchas posturas diferentes.
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