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Ojos de Brujo. Entrevista
"Ojos de Brujo no es una moneda de intercambio"
Silvia Calado Olivo. Madrid, diciembre de 2003
Fotos: Daniel Muñoz
El éxito le ha cogido por sorpresa,
pero no desprevenido. Ojos
de Brujo se reafirma como ejemplo de que la independencia no es obstáculo
para llegar al público... hable el idioma que hable. Nominado como mejor
grupo revelación europeo por la BBC, disco de oro en España, 'sold
out' en los ciento veinte conciertos de la gira internacional... el grupo deja
huella allá donde pisa. Ni su mensaje reivindicativo ni su investigación
musical -basada en el flamenco pero de expresión multiforme- son inconscientes;
tampoco dejan indiferentes. Quizás por ello cada vez son más los
cómplices de esa cruzada suya cuya bandera es la autosuficiencia. Ahora
llega el momento de poner en orden el 'brainstorming' para tejer el que será
tercer disco de la banda pues, lejos de estancarse, "las inquietudes se han
multiplicado". Ojos de Brujo puede sorprender incluso a Ojos de Brujo.

Ojos de Brujo en directo
'Barí' ha supuesto la consolidación
de Ojos de Brujo. ¿Cuál es vuestro balance?
Ramón: Artísticamente,
se han superado todas nuestras expectativas. A nivel nacional lo teníamos
más o menos previsto, pero internacionalmente hemos tenido una aceptación
brutal que ha sido una sorpresa. Es increíble estar en Oslo y que parezca
que estás en Barcelona. Al principio se quedan como un poco fríos,
pero a mitad del bolo estaban ya totalmente metidos.
¿Cuál creéis que es la clave de ese entendimiento
universal?
Ramón: Hay una parte que entienden
alto y claro: el componente flamenco. Pero la forma de presentarlo, ubicado en
otros contextos musicales, es bastante más entendible que una seguiriya
o una soleá tradicional. Si tienen una base de reggae o de funk, es más
sencillo. La puesta en escena también es más digerible que el típico
cuadro. Desde fuera, se aprecia la originalidad.
Marina: Y el directo resulta muy energético,
muy emotivo... para nosotros mismos. No somos una banda de jazz, ni tampoco flamenco
de cámara, sino una propuesta popular. Y digo popular, porque llega a la
gente. Va donde cabe un concierto de rock. Y está concebido para pasarlo
bien.
Y tiene mérito adicional, porque
La Fábrica de Colores lucha por la autosuficiencia...
Ramón: Claro, es una lucha de
autogestión. Desde fuera no se ve tanto, pero intentar estar ahí
sin una marca detrás, sin patrocinadores, es muy duro. Mantener una gira,
editar un disco, hacer un festival... se nos va la vida por este proyecto artístico.
Y es la única forma de ser sincero. Con una compañía, con
una multinacional, con un esponsor, no eres más que una herramienta para
vender otra cosa. Nosotros queremos abogar por este proyecto artístico.
Ojos de Brujo no es una fundación lucrativa.
Marina: Ya vas viendo también
la repercusión. Hay experiencias desde otras músicas que van reciclando
el flamenco o que usan algunas de las claves de su lenguaje como los madrileños
La Excepción.
Ramón: Se ha abierto la veda.
Ya no se identifica necesariamente el flamenco con algo muy folclórico,
sino que esa raíz se toma como música que puede dar pie a que pasen
cosas. Ya muchos grupos rompieron con esa inercia. Y ahora está casi de
moda el hip hop flamenco.
Marina: Ahora es una fusión
más natural.
Ojos de Brujo en directo
¿Creéis que había
un prejuicio entre los músicos de otros géneros hacia el flamenco?
Ramón: Antes de que existiera
el prejuicio, había que plantear la ecuación. A nosotros nos parece
muy natural en el terreno de la investigación. Después es cuando
surgen las críticas, los prejuicios... El resultado es gente que se identifica
con el flamenco de forma inconsciente. El hip hop es lo que es porque ha bebido
de donde ha bebido. Y el flamenco es lo que es por el mismo motivo. No es una
formulación. Antes estábamos solos, ahora los hay que han pillado
la forma, pero no el fondo. Las letras los delatan, ahí está gran
parte de la verdad. Siempre hay una propuesta que rompe la inercia y las propuestas
comerciales que van al rebufo...
Marina: El análisis, sin embargo,
es siempre positivo pues, aún siendo comercial, igual te llega el eco de
lo que está pasando al otro lado.
¿Qué vuelta de tuerca dais
en el nuevo repertorio a vuestra inmersión en el flamenco?
Ramón: En la pasada gira empezábamos
con una soleá industrial y ahora empezamos con un rollo más 'ambient':
se dispara un tono en clave aérea, un poco zen y luego entramos. Va tomando
cada vez más cuerpo la bulería 'Imagino', que es un viaje como el
de la zambra. Está el funk flamenco por bulerías con una par de
letritas graffitteras, de la calle. Jugamos con la riqueza del compás de
la bulería que, sobre funk, es un rollo que camina brutalmente.
¿Qué podéis avanzar del tercer disco?
Ramón: Estamos medio ordenando
el material, intentando centrarnos, explorando caminos por los que antes no nos
hemos metido... Y todo es una tendencia natural, dentro de esa pseudoescuela de
investigación hip hop flamenca que hemos montado. Tenemos, en este sentido,
tres puertas abiertas. La primera es del tipo 'Tahitá', compás flamenco
simplemente, tipo soleá por bulerías. La segunda va por la línea
de 'Tiempo de soleá', tangos hip hop, de manera más tocada. La tercera
va como 'Quien engaña no gana', una base que juega con el color flamenco
de la voz, en la onda de la investigación de la electrónica y la
raíz.
Marina: Y después están
las canciones. Una canción sale y es como es, como un niño. Tú
eres casi un mero transmisor. Habrá sorpresa para nosotros también.
Ramón: Recurrimos a nuestra
identidad. Marina es muy flamenca y lo ve claro rápidamente...
Marina y Ramón, de Ojos de Brujo
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Marina, de Ojos de Brujo
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¿Cuál es vuestro sistema de composición?
Marina: Muchísimos. A mí
me suelen salir la letra y la música juntas. Y ellos abren las partes musicales.
Ya se desarrolla a partir de sus 'grooves'.
Ramón: Depende de los procesos.
Hay una interacción. Las cosas de cada uno cuentan siempre con las de los
demás. Piecita a piecita se va montando. Por eso es difícil marcar
una dirección. Hay que dejarse llevar. Contamos con herramientas que nosotros
entendemos. En 'Barí' ya se ve la solidez que esa comunicación tiene
y vamos en esa misma línea.
Marina: A mí me inquieta el
tercer disco. El grupo está ahora muy junto, muy engranado, tenemos muy
buenas ideas y lo que salga va a rezumar esa solidez. Las inquietudes se han multiplicado
en vez de reducirse.
Ramón: En otros grupos en los
que he estado antes, llega un momento en el que el descubrimiento se para, entras
en un círculo vicioso. Y en Ojos de Brujo es lo contrario, es muy divertido;
abres y no ves el fin.
Marina: Seguimos gustándonos y sorprendiéndonos.
Ramón: Esa es la piedra angular.
Si yo estuviera solo, lo intentaría hacer. Si Marina estuviera sola, también.
Y eso nos ocurre a todos. Marina ya ha iniciado su viaje de investigación
por su cuenta. Y así, cada uno de nosotros. Todos tenemos una meta a la
que vamos dando proyección.
¿Qué os gustaría decir
a las personas que siguen al grupo desde puntos tan dispares de la geografía
mundial?
Marina: A los que lo hacen vía
Flamenco-world.com que muchas gracias por usar ese canal, que nos parece muy válido.
Y, en general, ¡gracias a todos por su apoyo a este grupo en su cruzada
de autoproducción!
Ramón: El mensaje que a nosotros
nos llega de la gente es "qué guay lo que haces y yo te ayudo a que
sigas ahí". Creo que ellos son conscientes de que Ojos de Brujo no
es una moneda de intercambio.
revista@flamenco-world.com