ENTREVISTA A OMAR FARUK TEKBILEK
"Muchas veces lloro cuando oigo cantar flamenco"
Silvia Calado Olivo. Córdoba, julio de 2002
Fotos: Daniel Muñoz
Los tan coloridos como concurridos puestos
del Gran Bazar de Estambul, la capital turca, siempre desprenden música.
Tradicional, rai, el top pop internacional... y, a veces, flamenco. Ni Camarón
ni Paco de Lucía son extraños en ese laberinto en el que tampoco
es raro que alguien pregunte por las novedades discográficas flamencas.
Cuando, con apenas dieciséis años, Omar Faruk Tekbilek llegó
a la capital con la intención de ser profesional de la música a
sus oídos se acercaron sones que, de un modo u otro, le eran familiares.
Desde entonces, "la música de Paco de Lucía está siempre
en mi casa, también en mi coche la oigo, siempre tengo cintas". La
afición derivó hacia un sueño: unir su música, la
de tradición sufi, con la flamenca, en un ejercicio de comunicación
entre los sonidos mediterráneos. Y en 'Alif' (Resistencia, 2001), con las
lúcidas falsetas del guitarrista cordobés José Antonio Rodríguez,
materializó su deseo.

Arriba: Omar Faruk, José Antonio Rodríguez y Bahadir
Sener
Abajo: Omar Faruk
¿Existe conexión musical
entre el flamenco y la música turca?
En la parte este de Turquía, en las
montañas, se canta con melodías y estructuras similares, también
en la escala (y se pone a cantar: aaaaiiiiiiiii). Directamente del corazón.
También los motivos de los instrumentos de cuerda, las escalas, son similares.
Esos motivos, esas formas de tocar, los he oído en la música turca
toda mi vida.
Antes de invitar a José Antonio
Rodríguez a 'Alif', ¿había tocado antes con músicos
flamencos?
Sí, en Nueva York. Solía
trabajar en un club internacional, en un estudio de ensayo de un amigo con varias
salas y había ensayando tanto bailaores flamencos como bailarines de danza
del vientre. Solía ocurrir que la gente que iba a practicar bajara a vernos
tocar, y viceversa, y también que se juntaran los bailarines de danza del
vientre y los flamencos.
¿Cómo conoció al guitarrista
cordobés?
Brian Keane, músico y productor de
algunos de mis discos -conocido en ámbito de world music- y con quien he
trabajado muchas veces, había hecho una recopilación de flamenco
para la compañía Windham Hill con Adam del Monte y otros muchos
guitarristas. Al escucharlo le comenté que me gustaría tocar con
algún músico de flamenco en mi nuevo disco. Por supuesto, el primer
nombre que me sugirió fue Paco de Lucía, hablé con su manager
pero tenía algún problema de salud y no estaba tocando en ese momento.
Nuestro segundo nombre en la lista era José Antonio Rodríguez (al
que rebautizó como José Fernando al presentarlo en las Caballerizas
Reales cordobesas) y con él lo hice.
¿Proyecta profundizar en la relación
entre la música turca y el flamenco?
Claro. Es mi sueño. También
quisiera acercarme al jazz, a cualquier música del alma. Creo que el flamenco
y las influencias de la música española son muy buenos puntos de
atención para que todo el mundo que escucha nuestra música pueda
encontrar algo que le sea cercano. En mi música, incluyo influencias de
culturas muy distintas, de modo que cada persona puede encontrar rasgos reconocibles
y puede decir aquí hay algo de flamenco, de buzuki griego, de melodías
turcas... y nuestra misión es ofrecer todo esto a la gente y mostrarlo
de una forma natural en el escenario. Lo mejor de la música es esta posibilidad
de comunicación.
¿El espíritu de flamenco
casa con la filosofía sufi de la que está imbuida su música?
No conozco mucha literatura sobre flamenco
ni tengo mucha idea sobre los significados, pero lo que siento escuchando flamenco
es pasión (se lleva la mano al pecho). Tampoco sé de dónde
surge, pero veo que hay una puerta muy grande en el flamenco. En ese sentido,
es similar a primera vista. Aunque no estoy muy documentado, advierto que tocan
apasionadamente pero suave, que es muy emocional, nunca mecánico, también
rápido pero delicado. Muchas veces lloro cuando oigo cantar flamenco. También
me encanta cuando bailan tan apasionadamente. Creo que eso es lo más importante.
Si soy verdadero, soy. Si no hay nadie ni nada más que tú mismo,
eres real, eso eres tú. Cuando sientes algo dentro de ti mismo, eso es
lo verdadero.
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