Óscar Herrero, guitarrista flamenco. Entrevista
“Se puede decir mucho con
dos notas y poco con dos mil”
Silvia Calado. Madrid, febrero de 2006
Dicen los viejos de El Escorial
que si las nubes vienen por el monte Abantos, llueve. Pero
el imponente pico de la Sierra de Guadarrama no sólo
trae agua, sino también inspiración. Óscar
Herrero ha encontrado en él su numen y su compañía
durante la composición de su tercer álbum
en solitario. Pasados seis años desde ‘Torrente’,
el guitarrista castellano propone un trabajo que separa
en dos. Por un lado, ‘Abantos’ con arreglos
y colaboraciones instrumentales. Y, por otro lado, ‘Abantos’
con la guitarra a solas. No es una reivindicación,
pues ve ambas opciones como necesarias. Tan necesarias como
el trabajo, la honestidad, el aprendizaje... No escatima
en consejos a sus alumnos, tanto a los presenciales como
a los miles a los que enseña a distancia con sus
métodos. A todos quiere ponerles el camino fácil
en un panorama complicado: “Un guitarrista medio de
ahora era antes un fuera de serie, pero hoy no es casi nadie”.
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Óscar Herrero (Foto:
Daniel Muñoz) |
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‘Abantos’ es un disco
casero, ¿no?
He grabado este disco en mi casa, me he
comprado el equipo justo y tengo una habitación que
suena bien. Luego he ido a mezclar a un estudio muy bueno,
pero lo gordo lo he hecho en casa: ahorras dinero y lo haces
a tu gusto. Ya aparte de que te puedas ahorrar dinero, si
estás pagando un estudio por horas y en ese momento
te pilla mal, te pilla mal.
¿Crees que estas facilidades
tecnológicas animará la edición de
discos de flamenco?
Por un lado, es más fácil
hacer un disco y, por otro lado, es más difícil
venderlo. Con tanta piratería no es fácil
subsistir. Pero con pocos medios económicos, es fácil
ahora tener un producto de buena calidad.
¿Cómo se ha ido haciendo
‘Abantos’? ¿Cómo se ha ido componiendo
y grabando?
‘Abantos’
es un número de piezas separadas, no una obra en
sí, que he ido componiendo a lo largo de varios años,
desde que terminé mi último disco. Cuando
tuve material suficiente, vi el momento de ponerme a grabar.
Hasta ahora no he seguido una metodología especial,
me pongo a componer y no pienso en nada concretamente, lo
que va saliendo y luego le voy dando forma. Y una vez que
ya pienso ir a un estudio a grabar, pues también
pienso qué músicos y qué tipo de arreglos
podrían ir bien en esos temas.
Todo sale a partir del esqueleto
de guitarra...
Sí, eso fue lo que me dio pie a
hacer el segundo disco de guitarra sola.
¿Crees que le sobran cosas
a los discos de guitarra?
No, no le sobra nada. Lo único que
ocurre es que hay muchos aficionados a los que les gusta
oír la guitarra sola. Y como tampoco cuesta tanto
trabajo en este caso, pues los temas estaban pensados sólo
para guitarra, se trataba simplemente de dejarla sola una
vez grabada. Y hay mucha gente que me lo está agradeciendo.
Óscar Herrero (Foto:
Daniel Muñoz) |
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Cuando lo hizo en directo Gerardo
Núñez en Sevilla se quedó todo
el mundo de piedra...
La gente ya no está acostumbrada
a ver a un guitarrista solo. Piensan que es algo de otro
mundo y es lo que se ha hecho toda la vida. Son épocas.
También hacía falta que al flamenco entraran
otros instrumentos, estábamos ya demasiado tiempo
muy escuetos. Creo que toda la aportación de otros
colores, otros sonidos, viene bien a cualquier música,
incluido el flamenco.
Empleas variedad de estilos y de
instrumentos. ¿Qué sabor has querido dar a
las composiciones?
Hay temas muy variados, como es el flamenco
en sí, que tiene muchos estilos, desde muy dramáticos
a muy alegres. Dependiendo de cada tema, le he dado un aire
distinto. Por ejemplo, hay una minera donde se me ocurrió
que cantaran un par de letras, pero que una de ellas la
acompañara un saxo. En lugar de ser siempre la guitarra,
que otro instrumento hiciera de acompañante. Luego
hay un tema donde empiezo por rumba y termino por bulerías,
‘Rumbolé’, y ahí cuento con la
colaboración de Antonio Serrano en la armónica.
Y en este tema hacía al final una rueda de acordes
en la que encajaba muy bien una improvisación. Pensé
que fuera dialogando dos instrumentos, saxo (Pedro Esparza)
y armónica (Antonio Serrano), más una base
de percusión variada y un bajo, que da mucho cuerpo.
El tema principal, ‘Abantos’,
el que da nombre al disco, tiene dos partes diferenciadas.
Abantos es el monte que rodea San Lorenzo de El Escorial
y es el compañero perenne que tengo durante horas
y horas. A través de mi ventana es lo que veo. Es
un privilegio. Y la primera parte se llama ‘Horizonte’,
es muy melancólica, donde la guitarra hace unas melodías
sobre el tono de taranta. Hay un arreglo de un músico
que se llama Fran Villarrubia de chelo, violín y
piano. Termina esta parte y aparece el ritmo en esa segunda
parte que se llama ‘Compañero’, pues
el Abantos es mi compañero de fatigas. Y como ya
vas cogiendo un poco de confianza, te permites tocar por
bulerías...
¿Te decantas más
por lo libre que por lo rítmico?
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| "Para
mí Enrique Morente es el cantaor más
importante que ha dado el flamenco" |
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A mí me gusta todo. De hecho, creo
que hay más toques rítmicos. Es cierto que
a mí me encanta tocar por taranta o por soleá,
pero lo mismo me gusta en un momento dado tocar por bulerías.
Al final, en el tema aparece la colaboración, para
mí importantísima, de Enrique Morente, que
canta una letra que hizo mi mujer Carmen, un diálogo
entre el monte y yo.
¿Qué te gusta de
Enrique
Morente?
Siempre, desde que escuché ‘Estrella’
de niño, he sido un admirador de él por todo,
por lo que ha aportado y por lo que está aportando
al flamenco. Para mí es el cantaor más importante
que ha dado el flamenco. Y, encima como persona, me lo ha
dado todo, así que para mí es casi dios.
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