|
<<
Anterior
¿Aflora tu faceta didáctica
cuando compones un disco?
Llevo tantos años con la didáctica,
que no dejo de pensar. Cualquier cosita la relaciono con alguna
idea para las clases. No lo puedo evitar, es algo superior
a mí. Pero bueno, el tema de lo didáctico también
me ha retrasado el disco. Hay gente que dice que cuánto
tiempo sin grabar... Y sólo han sido seis años,
pero mientras tanto sumas libros
y DVD. Todo no se puede hacer, no soy una máquina.
¿Qué intentas transmitir
a tus alumnos?
| |
Óscar Herrero (Foto:
Daniel Muñoz) |
| |
|
Intento transmitir en poco tiempo lo que
yo he aprendido durante muchos años. Hasta ahora, nos
hemos buscado la vida para aprender. Todo este tiempo dedicado
a la didáctica me ha permitido descifrar muchos temas
para poder enseñarlos: por qué se hace este
rasgueado, por qué este ritmo cómo es... Y,
bueno, yo lo que quiero es dar a los alumnos todo lo que he
podido descifrar y facilitarles las cosas para que puedan
aprender más rápidamente.
¿Con quién aprendiste?
Empecé con mi padre. Desde que nací,
escuchaba flamenco en casa. Después me vine a Madrid
con Juan González ‘Triguito’, un guitarrista
sevillano de tablao. También aprendí con Sataki,
un japonés que me pasó en aquella época
en la que no había partituras, la obra de Paco
de Lucía de aquellos años. Utilizaba la
tecnología japonesa de entonces: un magnetofón
que ponía a velocidades más bajas. Le pedía
un tema, me lo escribía y me lo enseñaba. Esos
son los que más han influido en mi formación
inicial. Luego están Enrique
de Melchor y Serranito,
como ya sabe todo el mundo, que han sido mi universidad, por
llamarlo de alguna manera.
A cada uno le dedicas un tema en
el disco...
No hay nada especial. Sobre la marcha, quise
dedicar un tema a cada uno. ‘Rumbolé’ está
dedicado a Enrique de Melchor; y ‘Carnaval’, unos
tanguillos, a Serranito. Sólo quería agradecerles
un poco lo que hicieron por mí.
También hay dedicatoria al
bailaor Javier
Barón, ¿no?
A Javier le dedico unas alegrías,
inspiradas en unas que le tocaba hace años. Coincidimos
en una serie de conciertos con Serranito. Y eso me llevó
a hacer unas alegrías inspiradas en el baile, aparte
de que es un buen amigo y un artista que admiro mucho.
¿Qué hay de nuevo en
tu música desde ‘Torrente’?
Creo que son temas totalmente nuevos. Y me
imagino, no lo sé, que los años no pasan en
balde, y las vivencias uno las va plasmando de diversas maneras,
en mi caso, con la guitarra. Me imagino que están muchas
alegrías, tristezas y muchas cosas que han pasado.
¿Que aporto o dejo de aportar? No lo sé. La
guitarra es una carrera de fondo, como la vida. Es una carrera
difícil, como todas. Hay que tener algo de suerte pero,
sobre todo, trabajar y hacer las cosas bien.

Óscar Herrero (Foto: Daniel
Muñoz)
¿Esa es la recomendación
principal para tus alumnos?
¿Consejos? Trabajar, aprender bien,
escuchar mucho, ver a mucha gente, ser honesto contigo mismo
y saber calibrar qué puedes hacer y qué no puedes
hacer.
¿Cómo ves, como maestro,
a la última hornada de guitarristas flamencos que se
van incorporando?
Muy bien y muy mal. Cada vez está
más complicado, hay más presión. Por
un lado, la guitarra está muy bien, ha pegado un cambio
bestial. Eso implica que necesitas más horas para estar
ahí arriba y aunque hay más medios y es más
fácil aprender, se te exige más, hay más
gente que toca. Hoy en día un guitarrista medio era
antes un fuera de serie, pero hoy no es casi nadie. La cosa
está complicada. Y la vida en sí, hay tanta
competencia de todo... Están apareciendo cada vez más
lesiones que antes no existían. Hay cada vez más
guitarristas con problemas de tendinitis, de otras lesiones
complejas... Y pienso que es por la presión, por la
rivalidad de a ver quién hace las escalas más
rápido o a ver quién hace más acordes.
¿Y no crees que tras una etapa
de rivalidad técnica, se vuelve a una etapa de rivalidad
musical?
Todo esto es un ciclo. De repente, está
de moda el virtuosismo y cuando todo el mundo es virtuoso,
hay que recurrir a otra cosa. Yo creo que eso es lo más
complicado. Se puede decir mucho con dos notas y poco con
dos mil. Si eres capaz de hacerlo todo, aparece ya el genio.
<<
Anterior
revista@flamenco-world.com
|