Entrevista a Pablo Martín,
contrabajista:
"El flamenco es el género que más está
enriqueciendo el panorama musical español"
Silvia Calado Olivo. Marbella, diciembre de 2002
Fotos: Daniel Muñoz
Entre Viena y Jerez discurre un camino
trazado con las gruesas cuerdas de un contrabajo. Pablo Martín es uno de
esos músicos políglotas que, sin ser bailaor ni tocaor ni cantaor,
habla flamenco con fluidez. A golpe de experiencia, el contrabajista vasco va
haciéndose un hueco entre 'los otros', ese cajón de sastre en el
que confluyen largos de miras y heterodoxos varios. Incorporado a formaciones
como el sexteto de Chano Domínguez y el trío de Gerardo Núñez,
ya ha contribuido a la gestación de trabajos como 'Oye cómo viene'
o 'Un ramito de locura' de Carmen Linares, respectivamente. Con la perspectiva
que le otorgan tanto su formación como su praxis, reflexiona sobre el flamenco
(y escarceos), género que considera auténtico revulsivo de la creación
musical española actual.

Pablo Martín toca para Israel Galván
¿Cómo llega un contrabajista
clásico formado en Viena a una formación de flamenco jazz?
Acabé la carrera de contrabajo clásico
en Viena. Y allí tocaba hasta con mariachis para ganarme el jornal. Tocaba
con bandas de todo tipo. Y en una de ellas conocí a un guitarrista alemán
que tocaba flamenco y fue con quien empecé a aprender los palos. Cuando
terminé la carrera, me volví a España y me instalé
en Madrid donde, por medio de Guillermo McGuill, entré a tocar con Martirio.
Y, a raíz de ahí, con Chano Domínguez. Entonces fue cuando
tuve que ponerme de verdad las pilas, pues con el pianista me incorporé
a la gira Jazzpaña II, donde conocí a Gerardo Núñez.
Ya empecé a tocar con el trío de Gerardo y con el sexteto de Chano...
Así es cómo llegué aquí.
Como músico, ¿cuál
es tu apreciación del flamenco?
Recientemente, comentaba con Arcángel
que para mí el flamenco es una de las músicas que, artística
y comercialmente, más posibilidades tiene a nivel mundial. Aunque se dice
que los flamencos son un poco cerrados, yo creo que es la música más
abierta que conozco. Y están haciendo muy bien siguiendo esa línea
de apertura. Por ejemplo, Arcángel va ahora con un coro de voces líricas
y eso es una clara influencia de la música clásica o de la instrumentación
clásica en el flamenco. Ya se han hecho muchos proyectos anteriores con
orquesta sinfónica como Carmen Linares, Manolo Sanlúcar... Pero
es que, además, se está mezclando con la música contemporánea,
con el ballet contemporáneo... Hay fusión por todas partes. Y en
España creo que es el género que más está enriqueciendo
el panorama musical. Aparte de eso, nos queda (el concurso televisivo español
de cantantes) 'Operación Triunfo', que ha arrasado con todo. ¡Desde
aquí, mi condena más absoluta a esos irresponsables!
¿Cuál crees que es la clave
para que se den esas posibilidades de comunicación entre el flamenco y
otros géneros?
Yo creo que está ocurriendo de forma
natural. Y es, simplemente, porque gente como Arcángel oye muchas otras
cosas en su casa; o porque gente como Gerardo hace discos con músicos como
John Patitucci o con Michael Brecker; porque es gente que está en continua
expansión... lo cual también es por cuestión de supervivencia.
A mi juicio, del flamenco y de las fusiones que va generando están saliendo
los proyectos más interesantes a nivel artístico general. ¡Ante
monstruos como Israel Galván es que hay que arrodillarse!
¿Cómo enriquece el flamenco
la música de alguien con formación clásica?
Por ejemplo, yo estoy ahora preparando mi
primer disco en solitario y estoy pensando mucho... Digamos que me he encauzado
hacia el flamenco a través del jazz, de tocar el contrabajo en jam sessions,
pero tengo una formación clásica y soy absoluto adorador y admirador
de Bach, Strauss, Mahler o la música renacentista. Tengo influencias de
todas partes y, por ello, me estaba planteando si hacer algo de corte jazzístico
o clásico... La historia es que cuando vas a hacer algo o tienes que defenderlo
has de darle una forma y es algo que no llego a entender. Tienes que ser un cuarteto
de tal o tocar flamenco o jazz o tal. Yo, simplemente, hago lo que se me ocurre,
eso sí, muy influenciado rítmicamente por el flamenco. De hecho,
Cepillo hace casi todas las estructuras percusivas del disco, pero van pasando
baterías de jazz como McGuill, amigos músicos como Antonio Serrano
y otra gente. Tengo la suerte de contar con un arreglista, Enric Palomar, que
es un monstruo, y entonces va a coger también cierta textura sinfónica.
Quiero grabar con coro también... Es lo que está en proyecto hacer.
Ahora tengo la infraestructura para hacerlo. Y Gerardo tocará como invitado...
o eso espero porque si no (y lo dice bromeando), dejo el trío.