¿Podría tener cabida ese
trabajo en un catálogo de flamenco?
No lo sé. A nivel comercial la gente se desenfoca porque vas a una tienda
especializada y ¿dónde ponen tu disco? A mí eso me da igual
y, de hecho, la música que yo hago es para mí muy visual. Me gustaría
hacer música para cine porque creo que una de las asignaturas pendientes
del cine español es el componente musical, la importancia de la música
en la obra. Lo que me interesaría de eso es que la imagen y la música
estén en un mismo plano artístico. Ahí es donde creo que
la obra integral que es una película puede llegar a ser más efectiva.
Y al revés, ¿cómo se enriquece el flamenco de la clásica
o del jazz?
El flamenco es una esponja. La gente del flamenco ahora empieza a no criarse
en la calle. Y todo esto se está cociendo ahora. Gerardo ha aprendido como
todos, como ha podido. El flamenco es una música de supervivencia, por
eso el arte en sí es inteligente, pues puede absorber de cualquier influencia
y hacerla suya. Y eso ocurre con todos los grandes músicos. Por ejemplo,
escuchas a Hancock tocando Bach y es Hancock; o escuchas un solo de Metheny y
sabes que es Metheny, te guste más o menos, porque tiene una personalidad.
Y es lo que pasa con el flamenco, que lo absorbe todo y lo hace todo suyo. Esa
es para mí la postura más inteligente, más artística
en el fondo.
¿Qué dificultades has encontrado al ir conociendo el flamenco?
El flamenco en sí es un arte tan absolutamente constituido que tienes
que entrar y entenderlo. Yo no soy flamenco ni lo seré, me moriré
sin ser flamenco, pero estoy consiguiendo empezar a entender lo que ocurre. ¿Por
qué cierra un bailaor? ¿Cómo cierra? ¿Qué señal
hace el cante? ¿Cómo le sigue un guitarrista? Eso lo estoy aprendiendo
como se aprende el flamenco, desde dentro. Tengo la suerte de tocar un instrumento
que ellos no suelen tocar, el contrabajo. Está el grandioso Javier Colina,
que ha hecho muchísimo por introducir este instrumento, y en el lado del
bajo eléctrico están Benavent, Manolo Nieto... Y yo intento aprender
de todos ellos, que son la referencia, la referencia viva (matiza), y aportar
lo que a mí me sale.
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"Pierdes todo el tecnicismo, todo lo que pueda enfriar la cosa,
pues es puro arte, es pura calidez..."
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¿Qué similitudes y diferencias hay entre clásico, jazz
y flamenco?
La variable quizás es el grado de improvisación. En el clásico
está todo escrito. En el flamenco hay mucha improvisación, pero
es una especie de improvisación comunicativa. Vas por los mismos cauces
pero en vez de salir por aquí, salimos un poco más para allá.
El jazz es más improvisado que el flamenco, aunque músicos como
Gerardo Núñez metan sus ruedas para hacer solos en una bulería,
por ejemplo. En flamenco, si tengo que acompañar al cante y no sé
lo que va a cantar, basta con conocer las formas. Me llama mucho la atención
cómo los cantaores, al referirse a notas, dicen vamos por aquí o
vamos por allí; en vez de decir el tono dicen no, por ahí no. En
el cante esto tiene, además, mucho que ver con el sentido de la letra y
eso a mí me parece alucinante porque pierdes todo el tecnicismo, todo lo
que pueda enfriar la cosa, pues es puro arte, es pura calidez... Te están
diciendo un adjetivo para lo que quieren. Y eso es parte de la magia del flamenco,
que es muy emocional, muy descriptivo, no dicen fa menor, sino "dale un aire
más" no sé qué. Eso es tremendo.

Gerardo Nuñez Trío acompaña a
Carmen Linares
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