|
PACO DE LUCÍA: UNA NUEVA TRADICIÓN PARA LA GUITARRA FLAMENCA
Parte 1: Los orígenes.
(extracto
del libro "Paco de Lucía,
A new tradition for the flamenco guitar" de Paco Sevilla (edición original
en inglés). Traducción al español para Flamenco-world.com por Óscar Palmer.
A
los seis, siete y ocho años, la relación entre Paco y la guitarra era un reflejo
de la relación entre Paco y su padre. Era una forma de comunicación, un diálogo
sin palabras entre padre e hijo, un diálogo en el que el primero explicaba lo
difícil que era la vida en Andalucía y lo esencial que era ascender los peldaños
que conducían hacia un futuro mejor, mientras que el segundo respondía diciendo:
"No te preocupes; estudiaré sin descanso".
El
interés del joven por la guitarra, ¿Era algo natural o le había sido impuesto
por su padre? Paco dice: "Ocurrió de un modo natural. Fue algo que ya estaba presente
en mi familia cuando yo nací... mi padre, mi hermano… Yo soy el pequeño de la
familia. De modo que cuando por primera vez fui consciente de ser un ser humano,
ya tenía las manos sobre la guitarra. Ya conocía el compás, ya sabía tocar".
"Incluso
antes de empezar a tocar la guitarra, ya me sabía todos los ritmos... soleá, bulería...
todos los ritmos, y le decía a mi padre: «Esa falseta no está acompasada». Y mi
padre decía: «¿Qué? ¡Y una mierda!». Pero yo insistía: «No, no, está desacompasada»,
y reproducía el compás sobre la mesa y comprobábamos que tenía razón. Esto sucedía
antes de que empezase a tocar la guitarra. Tuve mucha suerte, porque... ésa es
la razón por la que los gitanos son los mejores, porque oyen la música desde que
nacen. Desde luego es una suerte. Después, cuando empecé a tocar la guitarra,
sabía lo que tenía que hacer, hacia dónde dirigirme, cómo tocar. Aquello fue lo
más importante para mí".
Pero
cuando se le pregunta si su padre fue exigente cuando llegó el momento de estudiar
en serio, Paco explica: "¡Hombre, claro! Todo lo que soy hoy, se lo debo a mi
padre. De no ser por mi padre, porque me obligó cuando era niño… Cuando eres niño
sólo estás interesado en jugar, en salir a la calle a jugar al fútbol y a dar
vueltas por ahí. Mi padre me obligó a tocar la guitarra siendo pequeño. Automáticamente
empecé a crear mis propias falsetas. Empecé a inventar. Tenía una falseta, después
dos, y al final la necesidad de tocar en público me llevó a crear mi propia escuela".
Al
pedírsele que aclare el rumor de que su padre le ató una pierna a la cama e insistió
en que practicara hasta que le sangraran los dedos, Paco responde: "¡No, hasta
ese extremo no! Mi padre me obligaba, evidentemente, pero no de ese modo. Me obligaba
de un modo mucho más psicológico que físico".
Mi
padre me preguntaba: «¿Cuánto has estudiado?» Y cuando yo le respondía que había
estado estudiando diez o doce horas, y veía su felicidad, esa era toda la recompensa
que yo necesitaba. Y, de hecho, cuando cumplí los doce años ya estaba ganando
dinero".
"A
veces pienso", añade "que, de no haber nacido en la casa de mi padre, ahora sería
un don nadie. No creo en la genialidad espontánea. Un artista es bueno aunque
esté escondido debajo de una piedra y nadie se lo reconozca. Pero el talento que
uno pueda tener no es suficiente. Uno debe continuar esforzándose siempre como
si fuese el primer día".
|