Entrevista histórica
a Pastora Imperio, bailaora de flamenco (1913)
“Quisiera vivir siempre
errante,
siguiendo mi caravana de gitanos”
Flamenco-world.com, enero de 2008
Trascripción literal
de la revista ‘Por esos mundos’
de Madrid. Entrevista firmada por Duende y
publicada el 1 de junio de 1913
|
|
¿QUÉ HUBIERA USTED QUERIDO
SER? ¿QUÉ QUISIERA USTED SER?
Esta pregunta personal, íntima,
absolutamente confidencial en la mayoría de los
casos, ha dejado de ser un secreto gracias a la habilidad
del primero de los reporters españoles. Especialmente
para POR ESOS MUNDOS, el discutido Duende ha hecho la
interesantísima enquête que ofrecemos al
lector.
Julia Fons.- El Presidente del
Consejo de ministros.- La condesa de Pardo Bazán.-
El “Gallo”.- Pastora Imperio.- Benavente.-
María Guerrero.- Fernando Díaz de Mendoza.-
La “Fornarina”.- Sorolla
___________________________________________________________
Pastora Imperio
(Foto Alonso para Nuevo Mundo) |
|
Pastora
Imperio
La bailarina sevillana estaba en Barcelona.
Mis asuntos no me permitían hacer el viaje como
hubiera sido mi deseo.
Y decidí consultar, por teléfono,
a la artista de los ojos verdes.
Sonó el timbre.
-¡Al habla, Barcelona!-dijo un
empleado.
Y la voz simpática de Pastora
Imperio, preguntó:
-¿Duende?
-¿Pastora?-dije.
-¿Qué me quiere usted?
-Primero, saludarla.
-¡Muchas gracias!...
-¿Trabaja usted ahora en Barcelona?
-Sí, Duende; aquí me tiene usted
bailando garrotines...
-¡Claro! Gustará usted muchísimo al
público, como en todas partes...
-Me aplauden mucho... El público es muy cariñoso
conmigo; todas las noches les tengo que bailar tres o
cuatro cosas.
-¿Y qué es lo que le gusta más a
los públicos, ante los que usted ha trabajado?
-El garrotín.
-¿Volverá usted a Madrid pronto?
-Sí, en Julio; a Romea.
-¿Y de América?
-Tengo muchas proposiciones; pero me da mucho miedo el
mar...
-Bueno, Pastora; y usted, ¿qué quisiera
ser? ¿Qué hubiera querido usted ser?...
-¿Cómo dice usted, Duende?
-Que si no fuese usted la popular bailarina Pastora Imperio,
¿qué quisiera usted ser? ¿Qué
hubiera usted querido ser?...
Una pausa.
-¡Pastora!...-digo yo creyendo que ha habido una
interrupción telefónica. ¡Pastora!...
-¡Duende!...
-¿Me ha oído usted?
-Sí...
-Creí que nos habían cortado la comunicación...
-No, es que...
Otra pausa.
| |
Pastora Imperio en Nuevo
Mundo |
-¡Duende!-me dice Pastora
con voz vibrante.
-¡Pastora!
-Si yo no fuese hoy la bailarina Pastora Imperio, ¿sabe
usted lo que quisiera ser?
-No...
-Pues quisiera que nadie se fijase en mí, que nadie
se ocupase de mí, que nadie hablara de mí;
quisiera pasar inadvertida por la vida... Quisiera vivir
siempre errante, siguiendo mi caravana de gitanos...
Un silencio.
-¡Pastora!...
-¿Ha oído usted?-me pregunta Pastora.
-Sí.
-Pues eso quisiera ser, y mejor aún, eso quisiera
haber sido, y si usted lo quiere más claro, eso
debiera haber sido...
-Eso que me dice usted es muy pintoresco...
-Pues lo siento así, Duende, por estas...
Y a través de un micrófono oigo el chasquido
de un beso que Pastora, seguramente, dio sobre la cruz
de sus dedos para solemnizar su juramento gitano.
Oigo después un suspiro y para animar a la bella
bailarina, exclamo:
-¿Sabe usted que acabo de llegar de Sevilla?
-¿Sí?... ¿Ha estado usted en mi tierra?...
-Sí; ¿y a que no sabe usted con quién
hablé allí?...
-¿Con quién?...
-Con Rafael...
-¿Con Rafael?
-Sí; con el “Gallo”... su marido...
-¿Cómo está?...
-Bien, le vi en su huerta.
-¿Estuvo usted en la huerta?
-Sí; allí pasé, con él, una
tarde...
-Diga usted, Duende y... Una voz ronca y resonante exclama:
-¡Ha terminado!...
Y no oigo más la voz de Pastora.
___________________________________________________________

Pastora Imperio en una foto
de la revista Nuevo Mundo
¡Extraño! A través
del teléfono oía yo la voz graciosa de la
bailarina con su ceceo andaluz, típico.
Y pensé en sus ojos verdes, grises, enigmáticos,
de esfinge, de sibila...
Y al colgar los auriculares del teléfono, vi la
figura estatuaria de la bailarina surgiendo en el escenario,
encogida, como una gata, repiqueteando las castañuelas,
con ritmo musical... retorciéndose con extraña
elasticidad en un estremecimiento hierático de
danzarina sagrada, mezclado de enardecedora palpitación
sensual de baile griego incrustado en balanceo morisco...
Pastora Imperio, triunfante, había conseguido su
éxito por la morbidez rígida de su superficie
estética; la flexibilidad felina de su cuerpo,
que parecía no tener huesos; la corrección
de líneas de toda su figura, el arte nativo que
impulsaba sus movimientos naturales, que al retorcer un
brazo dibujaba una figura deliciosa; su boca, fresca;
sus ojos, verdes...
Y recordando sus palabras la vi, errante, bajo el sol
del camino, a lo largo de la carretera; en las tiendas
del aduar; desconocida, olvidada, insignificante; con
su falda de colorines, sus peinetas de coral enterradas
en los rizos de sus cabellos de ébano... bailando,
en un descanso de la marcha, entre los gitanos de la caravana...
¡sin los aplausos del público!... ¡sin
el brillo de la gloria!... ¡sin las luces y la música
y las lentejuelas!...
¿Feliz?... ¡Quién sabe! En su caravana
de gitanos, si, sería siempre Pastora...
pero sin Imperio.