<< Anterior

¿Crees que ahora el flamenco se ha disociado de las demás corrientes artísticas?

 

Salvador Dalí, 'Gitano de Figueras'. 1923
   

Yo creo que no... porque a ver por dónde van las corrientes artísticas. Yo es que trabajo con Israel Galván y es más complicado. Pero ahí estaba Enrique Morente, por ejemplo. Y ahí está todo el ‘mairenismo’ y Francisco Moreno Galván, se llegó a hacer con Agustín Gómez hasta una estética flamenca, hubo unas bienales de artes plásticas flamencas en Córdoba ligadas al concurso con artistas en la estela del informalismo... Y ya entonces el flamenco era otra cosa, no era asimilable de la misma manera. Yo creo que el flamenco está muy atento, como un arte popular, a lo moderno en el sentido de las modas y se ha ido transformando. Y a la cuestión de si el flamenco está atento a la creación contemporánea... ¿Y el rock español lo está? Pues tampoco. ¿Lo está el teatro español? En esta medida y teniendo en cuenta que está ahí Israel, el flamenco es uno de los que está más cerca. Realmente, el constructo del imaginario del flamenco y la modernidad se han cocido con los mismos materiales, aunque de otra manera. Al ser los mismos materiales, siempre se van a dar un montón de puntos en común. Yo en una de mis tesis me planteo cómo el grupo de los situacionistas, de Guy Debord, que se presentaba como la última vanguardia, la más radical de la segunda mitad del siglo XX, ese grupo secreto que montó todo lo del 68, con sus consignas, sus estrategias, en los límites de la ley... el flamenco era una pasión que los unía.

Y los flamencos lo cogen de otra manera. El problema es que el panorama artístico general es lamentable. Si lo comparamos con la época de Pilar López, cómo después de la Guerra Civil, por ejemplo, Pepe Caballero domina una estética tardosurrealista como, por ejemplo, en la película ‘Embrujo’, muy relacionada con Capuletti, que diseñaba para Antonio... Todo eso sigue la tendencia internacional. Y eso se quiebra y se pasa al expresionismo y al informalismo, a toda esa estética de Viola o Teixidor, que hace cosas para Escudero y es lo que desemboca en Moreno Galván y esa estética de Antonio Mairena. Todo eso va siguiendo una estética, que son los fondos de los espectáculos de artistas como Manuela Vargas. Incluso influye en los decorados de televisión. ‘Rito y geografía del cante’ no deja de ser un escenario que está realmente en sintonía con su época. La vuelta de lo ‘camp’, de lo austero. Todo ese tipo de poética estaba en relación con los poetas que la estaban enunciando y también con los pintores. El problema es que ahora no sé si echarle la culpa de lo que se hace a los flamencos o al panorama de lo que es la ‘modernité’.

¿Crees que la exposición puede sorprender a los propios flamencos?


Pedro G. Romero
(Foto Daniel Muñoz)
 
   

De hecho, me consta. Hay muchas piezas que son poco conocidas en general y poquísimo conocidas en el ámbito flamenco. Muchas veces, los flamencos utilizan cosas sin saber de dónde vienen. Por ejemplo, se utiliza mucho todo el grafismo cubista de la guitarra, pero las relaciones de dónde viene se conocen menos. Picasso es un lugar común. El problema no es de los flamencos, sino de los modernos. ¿Cómo se puede hacer este disco homenaje a Picasso que hizo El Cigala y salir con una paleta y un pincel? Claro, pero no se puede pensar que la culpa es de él, pobre. Para meterse en esas cosas hay que tener la conciencia de lo que se está haciendo. Recuerdo con Morente hace años en un homenaje a Luigi Nono, que iban él y La Pelota. Había muchos músicos entre el público, y cuando vieron lo que hicieron, que era una cosa de palmas a destiempo, la gente se quedó sorprendida. El asunto no es la validez o no del experimento, sino que de repente Lachenmann diga que sólo le interesa lo que hace Enrique Morente. Puede ser un poquito exagerado, pero lo importante es que se pueden hablar de tú a tú, y ser capaces de encontrar un terreno en el que esa conversación sea posible. Cuando los flamencos hablan de conocimiento y de que tienen que estar en la universidad, no es para que haya una ‘maría’ más, y colocarlos a todos en institutos y universidades dando clases de compás. Creo que son muy importantes dos cosas: el DVD e Internet. Aunque parezca mentira, cuando hace unos diez años empecé a trabajar espectáculos, los artistas no tenían mucha relación con su propio arte, salvo lo que les habían enseñado sus maestros. El nivel de baile y de cante que hay ahora tiene mucho que ver con los CD, los DVD, Internet y el acceso que han tenido los artistas a todo ese material. Antes la transmisión vía oral era lenta. Y se nota. Aparece toda una generación con una cultura musical increíble sobre el flamenco. Y en el baile está pasando, toda la generación más interesante, más moderna, está absolutamente enfrascada en un viaje de recuperación del legado histórico del flamenco. Y ese es el sentido que la exposición puede tener para los flamencos: aportar elementos para ese bagaje. Después, cada uno que lo coja por dónde quiera.

Como guía para el visitante, ¿qué piezas no hay que pasar por alto?

Para mí hay obras clave. Por ejemplo, el ‘Cantante flamenco’ de Sonia Delaunay, este cuadro órfico con la guitarra, me parece brutal. Robert y ella trabajaron mucho con llevar la música a la pintura, dentro del movimiento órfico, donde también está Picabia. El cuadro de Courbet es raro, los de Manet son más conocidos, mientras Lola de Valencia es una bailarina guapa, la señora Guerrero de Courbet tira más para la cosa Lebrija. Ahí se produce también una visión curiosa. Luego las piezas inéditas: están los Bécquer, las acuarelas de los Borbones en pelotas de Gustavo y Valeriano, que desmitifica esta visión lírica; toda la obra de Marius de Zayas con los retratos de Ramón Montoya que no se habían expuesto antes; hay cosas de Helios Gómez de los años veinte; las cosas de Ragel al final de la exposición también me parecen muy significativas...

Las películas muchas son conocidas, pero incluso hay cosas inéditas de Escudero y de La Argentina, está lo de los Lumière y lo de Carmencita. Y luego en el ciclo de cine, como la exposición es tan larga y la gente llega agotada, pensamos que se iban a sentar en la butaca a tragarse seis horas de cine, y parece que no... Jajaja. Pero en el ciclo de cine hay joyas, películas como ‘La mujer y el pelele’ de Baroncelli, la primera versión, que después se refleja en Buñuel; lo de Val del Omar que a mí me parece uno de los artistas más importantes de la España posterior a la Guerra Civil y me parece plenamente legible en el flamenco. Los trajes de La Argentina, que cuando se habla de modernidad en el flamenco hoy día, que se dice que una bailaora ha salido demasiado... ¡fíjate qué diseños! De Goncharova, artista rusa que se dedicó mucho al flamenco, están los bocetos de ‘Triana’ de Albéniz, que se llegaron a hacer los trajes, hay algunas fotos que saldrán en el catálogo, y no imagino cómo se movían, son verdaderas arquitecturas imposibles. Lo mejor es que se pierdan, pero hay que ir con tiempo para perderse, para saborear y para que cada uno encuentre una proposición estética, pues el realismo y la experimentación conviven en el mismo espacio. Ahí están, por ejemplo, las bailaoras más realistas y las más abstractas de Miró. Que cada uno encuentre... y con tiempo.

<< Anterior

Más información:

El Museo Reina Sofía programa una exposición sobre la relación entre el flamenco y las vanguardias

Especial. Historia del flamenco

Todas las galerías de fotos de Flamenco-world.com

 
Para pertenecer a nuestra cyberpeña flamenca mándanos
tu e-mail y te informaremos de todas la novedades:

 Home | Contacto | Publicidad | Mapa web