Pedro Ricardo Miño,
pianista. Entrevista
"No quiero escuchar un piano
sonando a guitarra"
Silvia Calado Olivo. Madrid, febrero de 2004
Años de estudio, de recitales y
de sueños están tras 'Piano con duende', el álbum debut de
Pedro
Ricardo Miño. Una vez 'pescado' por Paco Ortega, como primera 'estrella'
de su nuevo sello, el álbum al fin ve la luz. El pianista sevillano ha
tenido tiempo de ir madurando durante estos años sus creaciones, por lo
que presenta once composiciones ya rodadas y 'testadas' en directo. Incluso una
de ellas, 'Río Miño', viene avalada por un disco de platino "de
rebote", al estar incluido en la superventas recopilación 'Flamenco
Chill'. Defensor de los clásicos, de una pureza entendida como "música
que transmite" y de lo categorizado, reivindica su interés "por
la raíz, que es nuestro patrimonio".
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Pedro Ricardo Miño
(fotos: Daniel Muñoz)
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'Piano con duende' estrena el nuevo sello
del productor, cantante y compositor Paco Ortega, El Pescador de Estrellas...
El disco está grabado desde hace tiempo.
Paco Ortega estaba esperando el momento de lanzarlo. Estoy muy contento porque
me conoce desde chico. Ha visto mi evolución y me ha brindado todos los
medios que ha podido, incluidas buenas colaboraciones. Así que grabando,
ya hemos disfrutado. Tenemos a Fernando Terremoto, Diego
Carrasco, Tomasito, Tino
di Geraldo, mis padres (Ricardo Miño y Pepa Montes), Angela Bautista,
Miguel Nieto... Tuvimos un ambiente de trabajo genial. Y, además, está
mezclado por Pepe Loeches. ¿Qué más se puede pedir?
Muchos de los temas vienen ya rodados en
directo...
Tenía que grabar todo lo que traía
entre manos, todo el repertorio que he estado creando. Y por eso traen un punto
especial. Yo donde más disfruto es en el escenario. Hay quien enfoca su
trabajo más al disco; yo lo enfoco más al directo. Los flamencos
donde rompemos es con el público. Hay artistas flamencos reconocidos y
con su disco no pasa nada. Los flamencos tenemos la suerte de que no somos producto
de un disco. En otras músicas, cualquiera graba. Esa es la riqueza del
flamenco, ser un arte tan vivo.
Para adaptar 'Ímpetu', de Mario
Escudero, escribiste la partitura. ¿Encuentras algún problema para
llevar el flamenco al pentagrama?
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"El sentimiento no se puede escribir ni en el flamenco,
ni en ninguna otra música"
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Todo se puede llevar al pentagrama, pero luego,
hay que saber leerlo. Siempre puedes escribir la melodía, el concepto,
el compás... pero no el sentimiento. El sentimiento no se puede escribir
ni en el flamenco, ni en ninguna otra música. Si se lo das a alguien que
no conoce el flamenco, va a sonar a robot. Yo he estudiado en el conservatorio,
tengo la carrera de piano, y sé que el flamenco es como es por su propia
evolución, por su transmisión. Ahora, con las partituras, es todo
más fácil. Cierto es que algunos como Arturo Pavón y el maestro
Matos ya escribieron... Pero ahora todo es más accesible, todo es más
sencillo y hasta más natural.
Hay pianistas en el flamenco que opinan
que la guitarra es el eje e incluso, como Diego
Amador, que "el piano flamenco no existe"...
Cuando escucho guitarra, quiero que suene
a guitarra porque tiene su técnica, igual que el piano. No quiero escuchar
un piano sonando a guitarra. Te tienes que basar en el flamenco. La guitarra es
de donde más podemos aprender, pero el concepto es el mismo. Se aprende
del flamenco y del cante. Hay quienes están más acostumbrados a
la guitarra, es una fórmula. Mi maestro es mi padre, que es guitarrista.
Claro que tiene relación con la forma de construir el guitarrista, pero
lo bueno es que el piano no imite nada. Y, en general, se trata de hacer las cosas
dignamente, de transmitir para que la gente disfrute, para que el público
decida. Y ahora que se usa tanto la etiqueta piano flamenco, invito a la gente
a escuchar la discografía de Arturo Pavón y de Pepe Romero. No puedo
decir que soy gitano ni negro. Desde luego, jazz no sé tocar.
Sin embargo, hay quien opina que esos pianistas
no suenan flamenco...
Tengo mis opiniones. Es una aberración
que haya quien cuestione que no suene flamenco.
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