Pepe Justicia, guitarrista flamenco.
Entrevista
“Intento que nunca se me escape
de las manos el flamenco”
Silvia Calado. Madrid-Málaga, diciembre de 2006
De los últimos tres años,
Pepe Justicia ha encontrado la inspiración “en
trece noches especiales”. El guitarrista, jienense
de nacimiento y jerezano de adopción, presenta un
nuevo álbum que refleja seguridad y madurez pero,
sobre todo, una implacable defensa de la sonoridad flamenca.
Y ello a pesar de que tiene los oídos abiertos a
todo tipo de influencias. De esa globalización sonora
bebe a la hora de buscar detalles novedosos en el plano
armónico, pero también al definir el ritmo
idóneo para su propuesta. “La percusión
en el flamenco está por definir”, afirma vía
telefónica. Con las miras puestas en la siguiente
grabación, que no será casera ni autoproducida,
recorre escenarios con un cuadro tradicional y una bandera:
“Voy vendiendo flamenco puro por el mundo”.
¿Qué ofrece ’13
noches’?
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Pepe Justicia |
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’13 noches’ es la consecuencia
de ‘Sólo agua’, mi anterior disco. Fue
casi mi presentación, pues había publicado
dos discos antes, pero sin apenas promoción. Fue
la verdadera puesta de largo. Y ’13 noches’
continúa esa línea, muy flamenca, muy enraizada
en lo antiguo y con mi sello personal. A mí me gusta
escuchar todo tipo de música, voy asimilando y, finalmente,
algo se va plasmando. Sin embargo, siempre parto de lo puro,
de lo tradicional. Me dejo impermeabilizar por sensaciones,
experiencias, nuevas influencias... Y es que hoy es muy
fácil escuchar de todo. Al final, muchas cosas las
dejo de lado aunque musicalmente sean buenas o interesantes,
si no encuentro el punto flamenco. No me vale cualquier
cosa. Intento que nunca se me escape de las manos el flamenco.
Y que, a la vez, tenga algo nuevo, algo mío.
¿Qué evolución
experimenta tu música respecto a anteriores discos?
Es difícil de explicar, pero en
este disco yo me veo más seguro de lo que hago. ’13
noches’ es una consecuencia directa y natural de mi
anterior disco. Ahora creo tener madurez musical. En el
entorno armónico siempre encontramos pequeños
matices nuevos. Para mí es lo mismo, pero con más
peso y trece historias nuevas.
¿Cómo transcurrió
el proceso de composición?
Tras terminar ‘Sólo agua’,
ya empezaron a salir cosas nuevas estando de gira. A mí
me alimenta el viaje. El título ’13 noches’
hace referencia a noches especiales que quedan plasmados
en temas. A lo largo de dos o tres años fueron surgiendo
esas composiciones que luego en casa, en el estudio y al
tocarlas en público fueron tomando una forma determinada.
Es importante decir algo, pero que sea entendido. Tengo
que traducir para que pueda ser compartida, si no la música
pierde la mitad de su significado. En total, habré
dedicado tres años a la composición y la grabación.
La verdad es que nunca había dedicado tan poco tiempo
a un disco. Los anteriores habían sido financiados
por mí y bastante complicados de llevar a cabo. Ahora
tengo la confianza de la discográfica Karonte y el
problema ya no es grabar, sino encontrar la música.
Reconozco que no tengo carencia de ideas musicales... Aunque
no siempre es ventajoso, pues los temas no nacen de una
intención, sino de experiencias vitales duras, en
la mayoría de los casos. Componer siempre es un duro
parto. Ya para el próximo disco tengo planeado buscar
un productor externo para poder centrarme sólo en
mi guitarra y en la composición.
¿Qué aportan las
colaboraciones instrumentales?
Los músicos que colaboran conmigo
son grandes culpables del disco. Cuando tengo un tema no
digo aquí va una trompeta y aquí un bajo,
sino que son cosas que surgen. El tema, por ejemplo, de
la trompeta tiene una historia... algo caótica. Tengo
un alumno de guitarra flamenca que es productor de grupos
como Bon Jovi. Le gustaron las armonías tan extrañas
que tiene ese tema y me propuso unos arreglos. A su vez,
él se lo dio a escuchar a un colega que metió
la trompeta. Y todo eso nos lo fuimos intercambiando por
e-mail. Suena como si estuviéramos juntos.
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¿Hasta qué punto
haces usos de las nuevas tecnologías?
Antes de hacer ’13 noches’,
hice un disco de encargo que no salió a la venta
íntegramente trabajado vía Internet. El nuevo
lo he grabado en casa con mi propio equipo. Ahora tenemos
acceso a equipos de gran calidad con precios asequibles.
Tengo micros y previos iguales a los que hay en los mejores
estudios de Madrid. Tengo una habitación acondicionada
para grabar en casa. La ventaja es que nunca en ningún
estudio del mundo vas a tener el relax que tienes en casa
donde, además, puedes dejarlo y volver a la grabación
en el momento adecuado. La verdad es que soy un apasionado
de la tecnología. Lo primero que hago por la mañana
es conectar dos ordenadores y ponerme a buscar sobre música
y cine. El acceso a las nuevas tecnologías influye
en la forma de hacer música.
¿Por qué predominan
los palos rítmicos?
Los palos presentes en este disco son los
que están quedando en la mayoría de los discos
de guitarra. Hace veinte años los guitarristas tenían
un zapateado, una guajira... Y ahora se va más hacia
los estilos más rítmicos. Tengo, por ejemplo,
unos tanguillos, los terceros que grabo. Y es un ritmo que
funciona muy bien. Aquí cabe una reflexión
sobre la percusión. La percusión es nueva
en el flamenco y nos viene de ritmos latinos y árabes.
Así sucede que un percusionista árabe que
toca la derbuka, se puede comunicar contigo fácilmente.
La música, en general, está cada vez más
adornada con percusión, de la popular a la clásica.
Y es que el ritmo mueve a la gente, además de facilitar
el rollo del músico. Con percusión, es más
fácil transmitir. De forma natural, tendemos a la
música más rítmica.
En este disco, en lo que más tiempo
hemos echado es en la percusión, en encontrar y decidir
qué tipo de percusión necesitas. En jazz hay
tradición suficiente, está claro. Pero si
en mi música, que es flamenca, quiero un sello, tengo
que buscarlo. Al final hay cinco percusionistas diferentes
porque ninguno solo me daba lo que quería. Hay percusiones
flamencas, latinas, árabes... Ha sido un trabajo
laborioso, de ir encontrando, de tener grabadas hasta dieciséis
pistas de una sola percusión. Ha sido un trabajo
de laboratorio. La percusión en el flamenco está
por definir. Es fácil pegar porrazos, pero muy difícil
hacer música.
Pasó algo parecido con Paco
de Lucía cuando sacó a Jorge Pardo con
la flauta. Claro que ellos lo hicieron maravillosamente
bien; lo malo fue que salieron detrás algunos a meter
flautas de cualquier manera. Desde entonces, odio la flauta,
menos mal que pasó esa ‘moda’. Y la percusión
tiene que ser algo que realce, que limpie, que aclare. En
general, lo difícil es tirar a la papelera lo que
sobra. En el caso de este disco, mi guitarra estaba clara,
ya tienes una madurez y un camino definido, en cómo
presentarlo es donde estaba el quid de la cuestión.
¿Qué opinión
te merece el panorama actual de la guitarra flamenca?
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Pepe Justicia |
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Hay guitarristas muy buenos y cada uno
hace lo que puede. Yo sigo disfrutando de Sabicas
más que de cualquier otro. Aunque claro que hay gente
que hoy toca impresionantemente. Mi crítica es que
en música hay gente muy perdida, pues no le importa
la tradición. Cuando los oyes tocar, no sabes si
son ingleses o flamencos. Yo disfruto mucho más con
falsetas sencillísimas y flamenquísimas, que
con esas acrobacias tan complejas que pierden hasta el sentimiento.
Prefiero que suene flamenco, aunque sea con dos acordes.
Lo fundamental es que suene flamenco, lo cual es más
complejo cuando quieres buscar armonías diferentes.
Y esa es mi pelea, igual que creo que ha sido y es la pelea
de Manolo
Sanlúcar, Paco de Lucía, Vicente Amigo,
Rafael Riqueni..., que es gente que sabe lo que hace.
¿Qué proyectos estás
trabajando?
Acabo de volver de una gira por Estonia
con mi grupo. Hace años tuve un septeto al estilo
de Paco de Lucía, con vientos y percusiones. Y para
que funcione un septeto necesitas coordenadas de jazz, que
no siempre se controlan. Pero ahora he querido volver a
mis orígenes. Cante, baile y mi guitarra. Más
sencillo, imposible. Y me estoy moviendo muy bien con este
formato. En los cuatro conciertos de Estonia ha acabado
la gente pateando. Y me siento agustísimo con mi
grupo, no le debo nada a nadie. Voy con Pepe de Joaquina
y Laura Mateo al cante, Ana María Bla
nco al baile y Jesús Álvarez
a la segunda guitarra. Mi grupo me encanta, con ellos, que
son todos artistas jóvenes del barrio de Santiago
de Jerez, voy vendiendo flamenco puro por el mundo. ¡Por
algo me fui veinte años a vivir a Jerez!.