Entrevista a Pepe de Lucía,
cantaor:
"Hoy se canta bonito, se canta bien,
pero todos son clones, como dice Paco"
Alberto García Reyes. Sevilla, noviembre de 2002
Siempre le ha gustado hablar por lo bajini
porque su corazón no sabe gritar. Pepe dialoga con el pecho. Dice lo que
siente antes que lo que piensa. Es honesto consigo mismo. Reconoce sus errores
y pide perdón por ellos. José Sánchez Gómez, Pepe
de Lucía, el Chiquito de Algeciras, vive del, por y para el flamenco.
Por eso repudia a los "puristas" cercenadores que ignoran la grandeza
del arte que tanto defienden. Por eso no tiene miedo de apuntarles con el dedo.
Por eso ha grabado un disco de duetos donde participan artistas como su hija Malú,
Parrita, Niño Josele, Vicente Amigo... Mientras charlamos no para de hacer
dibujos sobre un papel cuadriculado que hay sobre la mesa. Sobre cada garabato
siempre termina pintando un ojo que nos observa. Esta imagen resume su música:
haga lo que haga, siempre acaba volviendo al mismo sitio, el flamenco.

Pepe de Lucía (Foto: Javier Hurtado)
¿Cómo se encuentra después
de la publicación del disco, más tranquilo?
Yo sí. ¿Y tú? ¿Estás
mejor después de la paliza de la Bienal?
Digamos que he logrado sobrevivir. Veo
que usted también lo ha hecho a este disco de duetos. ¿Hay alguna
filosofía detrás de esta propuesta?
Filosofía no hay ninguna, es
una pieza más de mi carrera que incluye temas muy conocidos míos
como 'Como el agua', que lo han cantado desde Pink Floyd hasta muchísima
gente. Yo también quería cantarlo. Hago cosas con Parrita, Camela,
Vicente, Tomatito... Hay unas alegrías inéditas de mi hijo y también
hago un tema, 'Al alba', con mi hija Malú. En definitiva, es una obra que
comienza ahora, porque tengo pensado grabar otros discos de temas míos
que han cantado otros artistas.
Estos emparejamientos arrojan un dato claro:
usted pasa de la eterna lucha ortodoxia-heterodoxia. ¿No le interesan esos
conceptos?
Yo soy más partidario de la música,
la música en general. Los ortodoxos siempre hablan de la seguiriya cuando
la seguiriya es marroquí, es de los árabes, de los moros. La mezcla
de culturas que tenemos nosotros, de años y años atrás, es
una mezcla que produce matices. Si escuchas a un pakistaní, escuchas a
un cantaor. Si escuchas a los judíos sefarditas, son cantaores. Lo mismo
pasa con los indios o con la música oriental, que se asemeja mucho. No
hay por qué respetar el canon de los veinte o treinta cantes establecidos.
Pueden ser veinte, treinta, cuarenta, cincuenta o cien.
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"Hay que superarse para hacer las cosas más bonitas, con más
armonía, con más proyección para que un músico de Estados Unidos entienda lo que
haces"
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¿A qué o a quién se
debe ese tipo de pensamiento autolimitativo en el flamenco?
Eso se debe a gente que se encierra en que
no se puede romper la magia, pero tienen que entender que el cerebro tiene que
llegar a otro coeficiente más grande y hay que superarse para hacer las
cosas más bonitas, con más armonía, con más proyección
para que un músico de Estados Unidos entienda lo que haces y no hacer la
clásica armonía de siempre, que el diapasón es muy grande.
No nos podemos conformar diciendo que existen 81 cantes. No. Por supuesto que
hay 81 cantes y hay que respetarlos, porque esos cantes pertenecen a nuestra raíz
y nunca debemos olvidar esa cadencia. Pero también tenemos que improvisar,
hacer algo y no quiero ofender a las personas que respeto y admiro, pero que hay
que hacer cosas nuevas. Yo, desde mi opinión, siento que sí. Aunque
a lo mejor estoy equivocado.
Hay teorizadores jóvenes que dicen
que si el flamenco no evolucionara no sería un arte, sino un fósil.
¿Está de acuerdo?
Claro que estoy de acuerdo. Hay que evolucionar,
eso sí, sin olvidar la referencia de la que venimos. Por ejemplo: lereleré...
(canta por alegrías tradicionales con algunos matices nuevos). Eso
sí. Ahora bien: lereleré... (empieza a cantar por alegrías
tradicionales y de pronto cambia a otros tonos más cercanos a la taranta).
Eso ya no, ¿lo ves?