Flamenco x 2. Carlos y
Curro Piñana, guitarrista y cantaor. Entrevista
“Nos gusta investigar en
el flamenco
y sacar ideas nuevas al mercado”
Silvia Calado, julio de 2007
La guitarra de Carlos
ha acompañado muchas veces el cante de Curro. La
voz de Curro se ha puesto muchas veces al servicio del
toque de Carlos. Pero nunca los hermanos Piñana
habían fraguado conjuntamente un proyecto discográfico.
El momento ha llegado con un álbum muy especial,
una misa flamenca encargada por el Festival Murcia Tres
Culturas 2006. Tomando distancia de anteriores versiones
jondas de la liturgia, buscan “una nueva visión,
quizás más melódica por el aporte
de las cuerdas clásicas y de los coros”.
Y aunque el disco está recién salido del
horno, ya está cada uno enfrascado en sus próximos
proyectos: Carlos, con su quinto disco en solitario. Y
Curro, con una antología del cante minero.
¿Qué es ‘Misa
Flamenca’?
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Carlos y Curro Piñana |
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Carlos: Es el primer
trabajo discográfico que hacemos juntos, ya que
en los anteriores yo acompañaba a Curro y viceversa.
Lo presentamos al público como un proyecto novedoso
ya que no hay muchas misas flamencas. Es un disco muy
pensado y meditado y, sobre todo, lo hemos realizado con
mucho cariño. Tanto a mi hermano Curro como a mí
cuando nos propusieron hacer el disco nos pareció
una idea muy buena. A nosotros nos gusta investigar y
sacar ideas nuevas al mercado y nos gusta, sobre todo,
arriesgar.
¿Cómo surge el proyecto?
Curro: Hacer misas flamencas
no era algo nuevo para nosotros. En mi familia, mi abuelo
Antonio y mi padre llevaban muchos años, desde
los 60, haciendo misas flamencas. Por lo tanto, podemos
decir que era una costumbre heredada. Lo que pasa es que
el proyecto de grabar nuestra misa flamenca se convirtió
en un reto precioso, puesto que se trataba de materializar
en nueve temas nuestra visión de una misa cantada
y haciéndola flamenca, que es para lo que hemos
nacido tanto mi hermano como yo. Nuestra ‘Misa Flamenca’
fue un proyecto encargado por el Festival Internacional
Murcia Tres Culturas para el año 2006 y no se pudo
grabar hasta este 2007, con lo cual ha salido un trabajo
discográfico ya rodado en muchos escenarios. Hemos
tenido el placer de hacer varias giras con ella en países
como Polonia o Italia.
¿Cómo se desarrolló
el trabajo de composición?
Carlos: Este trabajo
nos lo planteamos componerlo juntos. Yo me ocupé
de la música fundamentalmente. Nos reuníamos
a menudo durante dos meses y, poco a poco, iban saliendo
las ideas. Ambos nos conocemos muy bien musicalmente,
por lo que el trabajo de componer ha sido fácil.
Trabajar con Curro y el quinteto de cuerda diapasón
es una gozada, entienden muy bien mi manera de trabajar.
¿Qué aporta Carlos
Piñana? ¿Qué aporta Curro Piñana?
Carlos: Sobre todo,
la parte musical. Aporto un estilo novedoso en cuanto
a la composición musical. Me he limitado a componer
pensando en el más mínimo detalle del cante,
jugando con los tonos y la melodía del cante, el
contrapunto. Podía meter acordes con diferentes
inversiones, buscando el estribillo en los temas, algo
que creo que falta en los guitarristas de ahora. Sobre
todo, buscar la estructura en los temas: buscar el motivo,
pregunta-respuesta, desarrollo y conclusión. He
cuidado mucho el fraseo en la música y, sobre todo,
la improvisación, es algo que me gusta hacerlo
en el estudio de grabación. Nunca sabes lo que
puede salir y, a veces, te sorprendes a ti mismo. Y digo
esto porque la soleá del disco está totalmente
improvisada.

Carlos y Curro Piñana
con el Quinteto de Cuerda Diapasón
Curro: Yo creo que aporto,
al fin y al cabo, un nuevo punto de vista al flamenco.
Con esta misa he querido demostrar que el flamenco puede
ser, una vez más, una maravillosa música
capaz de ponerse al servicio de un sentimiento tan nuestro
como es la celebración de una misa. Lo mejor de
esta grabación es la libertad absoluta que hemos
tenido para grabar lo que sentíamos en cada momento
y eso te brinda la oportunidad de sentirte más
flamenco que nunca.
¿Qué dificultades
encontrasteis a la hora de trasladar los momentos de la
liturgia a los esquemas de diferentes palos flamencos?
Carlos: Nosotros nos
adaptamos muy bien a cada parte de la misa y nos limitamos
a hacer una música acorde a la temática
de la liturgia. Hemos utilizado palos flamencos que pensamos
que van muy bien con una misa como los cantes mineros,
soleá, petenera, verdiales, granaína...
Y las letras, ¿están
creadas ‘ex profeso’ o se corresponden con
textos litúrgicos?
Curro: La verdad es
que casi todas son creadas para esta misa. Además,
ha sido un lujo contar con los poemas de nuestra amiga
Juana Román Hurtado que es, a su vez, la autora
de aquellas celebres misas que cantara mi abuelo allá
por los 60. También hemos querido incorporar elementos
puramente litúrgicos, como es el último
tema, que es la ‘Salve’ cantada en este caso
a capella.
¿Qué papel juega
en la obra el Quinteto de Cuerda Diapasón?
Carlos: Pues muy importante.
Ellos le dan el toque de mestizaje al disco. Yo tenía
muy claro que quería hacer algo distinto. A mí
el sonido de la cuerda me gusta, quizás por la
experiencia de haber estado estudiando en un conservatorio
diez años, te abre la mente a la hora de componer.
He tocado mucho con cuerdas y para este
proyecto busqué a la gente perfecta para ello.
Llamé a Armando, que es el director musical del
quinteto, y nos pusimos en marcha una vez compuesta la
música con los arreglos de cuerdas, me lo pasaba
en grande viendo como unos cubanos pueden tocar flamenco
de esa manera.

Carlos y Curro Piñana
Interviene también un
coro clásico. ¿Cómo se relacionan
estas voces con el cante flamenco?
Curro: En realidad,
yo creo que quedan bonitas puesto que sirven, a veces,
de colchón armónico ideal para los distintos
cantes en los que intervienen.
Normalmente, la expresión
religiosa en el flamenco se ha identificado con la saeta.
¿Otros palos pueden sustituirla?
Curro: Yo diría
que en el sentido estricto, ninguno. Tengamos en cuenta
que la saeta
es lo que podríamos decir “el cante hecho
oración”. Seguro que saben los lectores que
ya se cantaban allá por el siglo XVI por los padres
franciscanos y que con ellas llamaban al arrepentimiento
de los pecados. Pero, a pesar de ello, yo creo que en
cada uno de los nueve temas de nuestro disco conjunto,
el sentimiento religioso está presente. Por lo
menos, así lo hemos intentado.
¿Qué aporta vuestra
versión respecto a precedentes de misas flamencas
como los de Enrique
Morente, El Lebrijano o Paco Peña?
Curro: En definitiva,
creo que una nueva visión, quizás más
melódica por el aporte de las cuerdas clásicas
y de los coros. El tratamiento de las partes que incluimos
en el disco se ha hecho de forma diferente al resto de
las misas grabadas.
¿Qué creéis
que tiene de religiosa la música flamenca?
Curro: Lo religioso
también ha sido uno de los grandes temas cantados
por los flamencos. En nuestro caso, como digo, nos ha
servido para grabar este último disco que sí
tiene que ver con lo religioso.
¿Va vuestra misa dirigida
sólo a personas católicas o expresa un sentimiento
religioso más global?
Curro: Evidentemente,
no. Nuestra misa creo que hay que oírla como un
nuevo disco de flamenco, interpretada por un buen puñado
de músicos que tenían necesidad de expresarse
urgentemente juntos. Creo que es un buen disco para escuchar,
incluso para el que no es aficionado al flamenco. Es un
disco hecho con mucho cariño y respeto a la música
que hemos mamado desde chiquitos.
¿Tenéis nuevos
proyectos discográficos a la vista?
Curro: Yo estoy preparando
una ‘Antología de Cante Minero’, que
me está volviendo loco de contento. Ya he grabado
varios temas con Cañizares
y el maestro Serranito
y creo que va a ser un disco muy fuerte en el que quiero
que la guitarra tenga un papel importante, en el que haya
varios puntos de vista en el acompañamiento de
los cantes mineros.
Carlos: Yo ahora estoy
haciendo las maquetas de mi quinto disco. Y estoy francamente
contento, pienso que va a ser un disco con mi personalidad
totalmente cuajada. Voy a contar con colaboraciones muy
importantes de dentro del flamenco y de fuera.