Pitingo, cantaor flamenco.
Entrevista
“Prefiero que me critiquen
como criticaron a Camarón y a Enrique Morente”
Silvia Calado. Madrid, diciembre de 2007
‘Smells like teen spirit’,
en principio, no tiene nada que ver con una bulería.
Pero si interviene Pitingo,
cualquier cosa parece poder transformarse en flamenco.
Eso es lo que el cantaor onubense defiende en ‘Soulería’,
un espectáculo que arrasa en taquilla y que “lleva
el flamenco a la gente de mi edad”. El montaje,
que pone en escena a veinticinco personas entre coristas
de gospel, rockeros y flamencos, se editará el
próximo año en DVD, poco después
de que vea la luz su segundo disco en solitario. Anuncia
que en la grabación conviven temas como ‘Yesterday’,
con tarantas de la casa Habichuela. Y que más que
‘soulerías’, “ya son pitinguerías”.
De ese barco no piensa bajarse.

Pitingo (Foto Daniel
Muñoz)
El humo de los puestos de castañas
asadas contrasta con la heladería que ahora ocupa
el hall. Aunque el bullicio de la calle es comparable
con el del interior del Teatro Häagen-Dazs Calderón.
Quizás lo supera. Esta tarde toca ensayo de ‘Soulería’.
Y cerca de treinta personas pululan por el escenario,
el foso, las calles, el patio de butacas... Técnicos,
asistentes, amigos y, por supuesto, los artistas. Un coro
de gospel venido de Nueva Orleans, una banda de rock,
guitarras, palmas, voces y cajones flamencos... y, al
frente, Pitingo. En ese ratito, toca ajustar una canción
de... ¡¿Nirvana?!
¿Pero qué es ‘Soulería’?
Quien mejor lo define es José
Manuel Gamboa -productor de su primer disco-, desde luego.
Pero la palabra en sí quiere decir soul a ritmo
de bulerías. Y luego ya están las ‘pitinguerías’,
que son las locuras mías.
¿Qué ofrece el
espectáculo?
Hay de todo. El espectáculo comienza
con una trilla. Y la gente que viene tiene oportunidad
de escuchar el cante de toda la vida, sin ninguna locura.
Y de ahí pasamos a ‘Giorgia on my mind’
de Ray Charles. El concepto del espectáculo es
ese: partes de flamenco y partes de puro gospel. Hay granaína,
una soleá, un fandango... Y hay temas tan conocidos
como ‘Killing me softly’, el ‘Smells
like teen spirit’ de Nirvana, ‘Let it be’,
‘What a wonderful world’ de Louis Armstrong...
Hay mucha variedad, hay para todos los públicos.
Y todo se ha adaptado a palos del flamenco. Por ejemplo,
el ‘Wonderful world’ va por soleá.
Y hay temas por tangos, por bulerías y hasta por
fandangos de Alosno, que los hacemos con el coro de gospel
y queda genial. Más de uno no lo va a entender,
es normal, pero poquito a poco creo que va a ser aceptado
por todo el mundo.

Pitingo (Foto Daniel Muñoz)
Tratando un repertorio tan variado,
¿cómo fue el trabajo de selección
de temas?
La hicimos entre Alejo Estivel, Juan
Camborio y yo. Nos peleamos, nos pegamos cuatro chillidos,
porque cada uno quería meter un tema, pero al final
llegamos a un acuerdo. Jajaja. El concierto lo
mismo está arriba, que baja, que sube, que baja
y después se queda arriba, arriba, arriba, hasta
el final. También tenemos pensado hacer un villancico
gitano mezclado con el ‘Silent night’ que
hacen ellos a capella. Todo es, pues... ‘soulería’.
¿Y la música?
Hay guitarra, coro... y luego, percusiones,
bajo eléctrico, hammond, batería... Somos
veinticinco personas en el escenario.
¿Al coro de gospel le
ha costado asimilar el flamenco?
Al principio, cuando llegaron desde Nueva
Orleans, venían diciendo que a ver dónde
los íbamos a meter. Pero después fliparon.
Había que explicarles que por bulerías (y
marca sonoramente con los nudillos sobre la mesa)
se podía hacer un tema de soul. Las Bautista se
van a hacer un tema solas que es de Whitney Houston por
bulerías. Y ellos alucinan porque sólo han
escuchado soul, funky... a ritmo normal, rollo tangos.
Cuando, de repente, ven una soleá o una seguiriya,
se quedan con la boca abierta. Al final cogimos muy buen
rollo, mucho cariño, y se hartaron de llorar cuando
se fueron. Estaban deseando volver, las navidades las
vamos a pasar todos juntos. Dicen que somos gitanos con
alma de negros. Están sembrados.

Pitingo con el coro Gospel
Black Heritage Singers
of New Orleans durante los ensayos (Foto Daniel Muñoz)
Y es que ‘Soulería’
ya estuvo en cartel el pasado septiembre. Entonces fue
cuando se estrenó y cuando se grabó para
su próxima edición en DVD. Ahora ha vuelto
a la cartelera madrileña, con tal éxito
de taquilla, que han tenido que prorrogar. Y, para ello,
hasta cambiar de teatro. Del 30 de noviembre al 7 de diciembre
está en cartel en el Teatro Calderón. Entonces
se mudan al Teatro Bellas Artes, donde estarán
desde el 10 de diciembre... “hasta no sabemos cuándo”.
El público decide.
¿Y los cantantes de gospel
participan en los cantes flamencos?
Sí, sí, ellos participan
en la bulería, el ‘Don’t worry be happy’,
que va mezclado con cantes de La Perla. El estribillo
es el de Bobby McFerrin por bulerías y después
pasa a los cantes de La
Perla, esos de (se pone a cantarlos) “estando
de juerga un día con la familia Habichuela, trán,
tracatán, tracantín, trán, trán”.
Y lo demás es tradicional todo. Digamos que el
estribillo es lo novedoso.
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Pitingo en la prueba
de sonido de 'Soulería' (Foto Daniel Muñoz)
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¿Quién se ha encargado
de coordinar, de que todas las piezas encajen?
Juan (Camborio) y yo. Antes
de que viniera el coro, estuvimos trabajando tres meses.
Musicalmente, todo lo hemos preparado nosotros, aunque
Alejo también ha participado. Por ejemplo, el ‘No
woman no cry’ va por tanguillos y, claro, pasar
esa letra a tanguillos y que ellos canten también
a ese ritmo, nos costó. Lo que pasa es que ellos
lo cogen así: tá-tacatá-tacatá...
(lo tararea marcando el compás). Y la bulería
les cuesta un poquito... bastante. Pero explicándole
dónde tenían que entrar, se ha solucionado.
Ellos querían que les explicara el compás,
pero aunque les dijera un, dos, un, dos, tres, cuatro,
cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez, no lo iban coger.
Tenían que entender el sentido y lo pillaron en
vals. Lo hacen como si fuera por tangos, pero lo meten
en bulerías. Nos ha costado mucho, pero pienso
que está muy conseguido.
Pero, por más que lo explicas,
parece imposible imaginarse a Nirvana en flamenco y en
soul...
¿De verdad? Jajaja. Eso
mismo decía yo. El que quiso incluir este tema
fue Alejo. Yo se lo escuchaba a Nirvana y no lo veía,
le decía que no lo podía hacer, que me parecen
fenómenos en lo suyo, pero yo no lo veía.
Alejo me animaba a intentarlo. Al final, lo hemos transformado
totalmente. Se ve que es el tema de Nirvana. La verdad
es que le hemos dado un giro a todos los temas.
¿Y cantando en inglés?
¡Digo! Un poquillo... bueno, como
Raphael, que se me entiende. Jajajaja. Tampoco
‘indegueto’... eso no. Jajaja.
¿Cómo consigues
que esa mezcla conserve la flamencura?
Sí, sí, la conserva. A
mí me gusta sentarme, irme a la flamencura, a lo
clásico. Hago la granaína sin florituras
ni tonterías, hago la trilla, hago la soleá
con sus tres letras y su cambio antes de pasar al ‘Wonderful
world’. Los fandangos de Huelva son fandangos, fandangos.
Y luego, hago el fin de fiesta, como todo el mundo, cantando
y bailando por bulerías. Siempre son detalles.
Queremos respetar el flamenco... y aflamencar los temas
que no lo son.
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