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¿El flamenco lo admite
todo?
Sí, el flamenco lo admite todo.
Yo cada día lo tengo más claro. Coges un
tema de Pavarotti y lo puedes hacer. De hecho, queríamos
hacerlo. Se puede hacer siempre que lo sepas hacer, siempre
que no suene ‘lolailo’... Y eso es lo bueno
del espectáculo, que no suena nada ‘lolailo’.
No quería que sonara a ‘All my loving’
de Los Manolos. Es fácil caer en ello. Por ejemplo,
del ‘Killing me softly’ queríamos respetar
el espíritu que le da Roberta Flack, crear ese
ambiente. El tema de Nirvana lleva un ambiente muy oscuro,
un rollo muy raro... pero muy bien.

Pitingo prueba sonido en el
Teatro Calderón (Foto Daniel Muñoz)
El concierto se complementa con
audiovisuales...
Por ejemplo, en ‘No woman no cry’
estamos reivindicando la lucha contra el maltrato a la
mujer. Y el vídeo es un montaje con muchas caras
de mujeres que, poco a poco, pasan del llanto a la sonrisa
conforme se desarrolla la canción. Queda muy bonito.
También hay un poquito de baile. En el número
de percusión baila El Simba, un chaval gitano que
baila muy bien. Pero sale con sombras proyectadas. Tampoco
hemos querido recargarlo mucho porque distrae; muchas
veces estás en un concierto y estás más
pendiente de lo visual que de lo que está pasando.
Como está el coro, estamos los flamencos, los demás
instrumentos... la gente coge un rollo increíble.
Todos los días el teatro acaba de pie bailando
como cuatro veces, mil personas... muy fuerte. Bueno y
todos los días hacer silbar al teatro el ‘Don’t
worry be happy’... Qué alegría.
¿Te planteas ‘Soulería’
como una forma de hacer llegar el flamenco a otros públicos?
Eso es lo que pretendo. Yo del flamenco
no me he apartado en la vida, pero pienso que es una manera
de acercar el flamenco a la gente joven. Me da mucha alegría
que gente de mi edad venga a verme. Claro que está
muy bien el otro público. El otro día estuve
en una peña, hice mi recital de cante flamenco
como toda la vida. Pero esta es otra manera de aficionar,
quieras o no, vienen a ver ‘Killing me softly’,
Bob Marley, Nirvana... pero, de camino, escuchan la trilla,
la granaína y los fandangos de Huelva. Los estás
‘obligando’ a escuchar cante flamenco. Y luego
alucinan. Porque no veas cómo se pone la gente
en los fandangos de Huelva. Y a lo mejor no sabe que está
escuchando fandangos de Huelva.
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Pitingo en los ensayos
en el Teatro Calderón (Foto Daniel Muñoz)
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‘Soulería’
saldrá a la venta en DVD, ¿no?
Ya tenemos grabado el concierto, ahora
hay que montarlo bien. Y la idea es sacarlo, si dios quiere,
en marzo. Y el disco saldrá, el mío segundo,
en enero. Eso es lo que tenemos pensado.
¿Y el disco tiene relación
con el espectáculo?
Tiene que ver, pero no tiene que ver.
El disco tiene de locuras mías, pero también
mucho de cante tradicional. Tiene una soleá de
Fernanda
de Utrera; tiene una taranta que hago con Juan
Habichuela, la taranta de El Frutos que hacía
Juanito Valderrama; unos tientos de La
Niña de los Peines... Siempre el cante está
respetado pero, de repente, viene la sorpresa. Nos fuimos
a grabar con un coro de gospel a Londres... Dar que hablar,
dará que hablar. De repente nos vamos a un lado,
de repente nos vamos a otro. Hay una trilla también,
hay unos fandangos de Marchena, unos tangos... ¡Si
es que hemos hecho quince temas! El disco se titula ‘Soulería’
también. Y el espectáculo tiene que ver
con el disco, no el disco con el espectáculo.
¿Hay temas del espectáculo
en el disco?
El disco estaba grabado y nos hemos cruzado.
Está el ‘Yersterday’, el ‘Killing
me softly’, un tema de los Boyz II Men... Y luego
está el flamenco, que está sólo adornado,
el cante es como es. Los tientos los empieza Juan Carmona
con una falseta de su padre y, de repente, se incorpora
un coro de gospel al final... con una batería.
Jajajaja. Ya son ‘pitinguerías’.
Pitingo (Foto Daniel
Muñoz) |
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¿Has encontrado tu personalidad
en la ‘soulería’?
Yo ya de ahí no me aparto. He
ido como saliendo poquito a poco del cascarón pero,
sinceramente, ahora mismo lo tengo muy claro. Yo sigo
estudiando flamenco, sigo estudiando mis cosas. Por supuesto,
me han criticado... pero a degüello, me han puesto
como los trapos. Pero yo ya me río. Me tengo que
reír. Es bueno que haya críticas malas.
Prefiero que me critiquen como criticaron a Camarón
y a Enrique Morente. Prefiero estar en esa lista... Y
no estar en otras listas.
Y a los quince minutos, la entrevista
tiene que terminar. Pitingo tiene que volver al escenario,
donde lo reclaman técnicos, asistentes, músicos...
Un montón de gente de todos los estilos, parentescos
y colores. Y el cantaor vuelve a la sala riéndose
del mogollón que han montado: “Negros, gitanos
y payos. ¡Esto es como la ONU! Y chinos... porque
no ha cuadrado”.
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