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Miguel Poveda, Cantaor
Susanna Huguet
(2001)
Has sido calificado como una de las voces más reveladoras
y decisivas del panorama flamenco del nuevo siglo, ¿no
te da respeto que te valoren de esta forma?
Es
un arma de doble filo. Esto representa una responsabilidad
muy grande, tienes que estar siempre a la altura de los comentarios,
y por otro lado me gusta, me alegra que alguien valore mi
trabajo de esta forma. Lo que pasa es que cuando empecé
me pusieron el listón muy alto, era demasiado porque
me faltaba mucho camino por hacer, que es el que he hecho
ahora, porque han pasado ocho años.

Foto:
Ros Ribas
¿Qué piensas del éxito?
Yo
creo que el éxito no es sólo cuestión
de artistas, tu también puedes tener éxito con
esta entrevista. Lo que tengo con mi trabajo son satisfacciones
personales y disgustos. El éxito es aplicable a muchas
cosas.
¿De cuál de los festivales internacionales
guardas mejor recuerdo?
Hace
tres o cuatro años hice uno en Palestina, y guardo
un recuerdo muy bonito. Fui con miedo, porqué justo
el día antes de viajar habían atentado en el
mercado de Jerusalén y la situación estaba un
poco complicada. Hasta algunos músicos no quisieron
ir y tuve que ir con la mitad de los músicos. Pero
una vez estuvimos allí nos trataron de manera impresionante.
Además, la cultura de allí es muy interesante,
te das cuenta de que la música flamenca tiene muchas
raíces de su música. La actuación fue
en un terreno grandioso, donde había unas treinta mil
personas, casi todos los palestinos estaban en la calle. La
reacción del público fue genial, fue una experiencia
inolvidable.
¿Cómo crees que siente el flamenco la gente
de estos países, donde no es una tradición,
como aquí?
El
público de allí lo que va a escuchar es música,
independientemente del tipo de música que sea. Tienen
una visión del flamenco más como música
que como la cultura de un pueblo. Un día me vienen
a ver a mí, otro día escuchan jazz y al día
siguiente van a un concierto de rock. Son amantes de la música
y tienen una referencia muy buena del flamenco.
¿Como te fueron los cursos de cante que impartiste
en Dinamarca?
Solamente
fue una vez, durante tres días. Fue una experiencia
buenísima porque te das cuenta de que el flamenco traspasa
fronteras con mucha rapidez. Todos los cantaores y cantaoras
eran daneses, con un sentido rítmico que te impresiona,
porque no entiendes como son capaces de asimilar esto. Supongo
que también tiene que ver con el hecho de que cada
vez tienen más acceso a cosas del flamenco, les llega
más fácilmente que hace unos años.
En los cursos yo me limitaba a trabajar la pronunciación,
a decir las cosas de una manera determinada, a enseñar
a encajar las frases, a cantar de diferente forma cuando cantas
a un bailaor o una bailaora o cuando cantas solo, a diferenciar
los palos del flamenco.
¿Crees que el núcleo del flamenco de Barcelona
está en el distrito de Ciutat Vella?
Yo
creo que está repartido. Claro que en Ciutat Vella
se hace el Festival de Flamenco cada año, afortunadamente,
y cada año con más éxito. Todo el mundo
se concentra aquí, ya no nos imaginamos el festival
en otro sitio que no sea Ciutat Vella. Pero hay flamenco en
muchas otras partes de Barcelona, lo que pasa es que Ciutat
Vella ha tenido siempre un movimiento cultural muy fuerte.
¿Cómo recuerdas tu actuación en la
III edición del Festival de Flamenco de Ciutat Vella,
en 1996?
Recuerdo
que compartí cartel con Chocolate. Para mí era
un reto porque era el cantaor de toda la vida, muy reconocido
y valorado en el mundo del flamenco. Yo era un chico joven,
de Barcelona, que canta flamenco. Era muy importante porque
tenia que quedar bien, por encima de la media, y era difícil.
Pero al final salió bien, afortunadamente.
Háblame de tu nuevo disco, Zaguán.
Tiene
nueve cantes diferentes, en la mayor parte del disco toca
Juan Gómez "Chicuelo", colabora el maestro
Juan Habichuela y un cantaor de Jerez que se llama Luis el
Zambo. He tardado cuatro meses en grabarlo y estoy muy contento.
Es el mejor trabajo que he hecho hasta ahora y el más
personal.
¿Tenías una idea previa de cómo sería
el disco?
Yo
tenia una idea previa de lo que sería el disco pero
después cambió. Sobre la marcha fuimos improvisando
mucho. Sí que llevaba una idea, más o menos,
pero cambió a los dos o tres días, porque me
di cuenta de que no era el momento de grabar lo que en principio
quería, que no me apetecía. También me
asesoró mucho Luis Cabrera, del Taller de Músicos
de Barcelona. Me ayudó bastante a escoger el repertorio.
También por el estado de ánimo me apetecía
cantar cosas más profundas.
¿Como se escoge el repertorio de un disco?
En
este caso ya son tres discos y entonces ya no es lo mismo
que el primer disco, donde tu tienes que mostrarte. Aquí
ya te conocen. Intento buscar cosas que no tenga grabadas
anteriormente, seguir en la misma línea del flamenco
tradicional, pero intentar hacer otro tipo de palos, que no
haya cantado antes, y sobre todo ser más tú,
dar más de ti.
¿Has intentado escribir alguna letra?
Hago
letras, pero no me gustan y por tanto, no las canto. Siempre
me gustan más las que hacen los demás. Me gustan
las letras que escribían los flamencos de hace cincuenta
o sesenta años, que parecían más sencillas
pero con más fuerza. Tenían una forma de tratar
el amor con más fuerza, menos cursi, y esto me gusta
más. Ahora la gente no escribe igual que antes, quizás
es que no se sufre de la misma forma, no sé.
¿Cuál de tus tres discos recomendarías
a una persona que no es experta en flamenco?
Zaguán,
sin duda. No porque sea el último, bueno, eso también.
Porque vas evolucionando, vas superando aquello que has hecho
anteriormente y te sientes bien. Siempre intentas que el trabajo
posterior sea mejor que el anterior. Cada vez tú mismo
te lo pones más difícil y cuando lo consigues,
lo recomiendas porque es el mejor, porque lo has conseguido.
¿Con quién te gustaría compartir cartel?
Con
Paco de Lucía. Me gustan más los conciertos
que los festivales, con dos cantaores. En un festival tienes
un tiempo más limitado, en cambio en un concierto puedes
explayarte, todo el público es tuyo. En lo referente
a bailaoras o baliaores, me gustaría trabajar algún
día con Eva la Yerbabuena, que junto con Belén
Maya son de lo mejor que hay.
Susana
Huguet
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