Miguel Poveda, cantaor flamenco.
Entrevista
“Yo estoy en la línea
de los artistas valientes”
Silvia Calado. Madrid, noviembre de 2006
Sevilla es la tierra que le ha
dado la calma precisa para volver al flamenco. Miguel
Poveda nunca lo abandonó en directo, pero todas
sus grabaciones desde ‘Zaguán’ habían
rondado otros géneros musicales. Y en este retorno
ha elegido un nuevo compañero de viaje, el guitarrista
Juan Carlos Romero. Guiado por “su gusto, su criterio
y su sello”, ha materializado un disco inspirado por
la ciudad en la que reside desde hace tres años y
que le ha abierto las puertas de par en par, vital y profesionalmente.
Allí ha concretado colaboraciones con artistas de
la talla de Israel Galván y Eva Yerbabuena. Allí
enamoró al público en el estreno de ‘Tierra
de calma’, un disco de largo recorrido que “cuando
pase el tiempo se va a entender mucho mejor”. Allí
fragua ya nuevos proyectos...
Después de tan intenso trabajo
con Chicuelo, ¿cómo surge la colaboración
con Juan Carlos Romero?
Tenía ganas de probar con las composiciones
de Juan
Carlos Romero, con su obra, con su forma de componer.
En algún disco anterior ya tenía la ilusión
de que colaborara con algún tema, pero desde que
me fui a Sevilla hace tres años y lo tengo como vecino,
he ido manteniendo muchas conversaciones con él sobre
flamenco, me ha ido enseñado lo que estaba componiendo
y al final, decidimos hacer un trabajo completo. Tenía
muchas ganas de hacer algo diferente dentro del flamenco.
Con Chicuelo
aún me quedan muchos trabajos por hacer, pero él
estaba muy liado con su disco, el de Duquende, está
metido en ‘Qawwali Flamenco’... Nos hemos dado
un tiempo, como los matrimonios. Pero volveremos.
¿Qué te llama la
atención de Juan Carlos Romero tanto en toque como
en composición?
Me seduce mucho que es un artista que adquiere
un compromiso con la música y, en su caso, con el
flamenco. Por ejemplo, al componer una seguiriya, es capaz
de llevarse días dándole vueltas para crear
un sonido nuevo, pero sin que deje de sonar viejo. Que le
dé por componer malagueñas cuando todo el
mundo está componiendo otras cosas. Que le dé
vueltas a una farruca hasta conseguir esa composición...
Me parece admirable por su parte. La verdad es que en sus
composiciones tiene un sello muy especial y cuando cantas
cosas de Romero, suena a Romero. Y es un tío que
tiene gusto, criterio... y me gusta lo que hace.
¿Cómo se trabajó
la selección del repertorio?
Hicimos como una evaluación de cantes.
Yo nunca había grabado una seguiriya y fue una de
las primeras cosas que él había hecho. Sobre
la marcha, me iba enseñando lo que iba componiendo.
Hizo unos tangos que tenían ese sonido como de Triana,
son letras nuevas pero tienen esa forma en mayores que se
había dejado de utilizar, pues se suelen componer
tangos flamencos normales. Me consultaba si me gustaba,
lo estudiaba y lo íbamos trabajando. Yo le propuse
una malagueña, pero al final me decanté por
la suya. También le propuse lo de la copla porque
lo venía cantando en directo y es lo primero que
a mí me llega a través de mi madre y de la
radio. A raíz de la copla, llego al flamenco.
Miguel Poveda (Foto: Daniel
Muñoz) |
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También está el ‘Canto
de la resignación’ de Carmen
Linares...
Cuando ya teníamos la soleá,
la malagueña, la farruca, los tangos... contamos
nueve cantes. A Juan Carlos le pareció que podíamos
redondear la obra y me llamó diciéndome que
se le había ocurrido que hiciéramos ese martinete
de Carmen Linares pero con tratamiento de voz únicamente,
pues ella le puso un arreglo dentro del contexto de una
obra. Y el mismo tema quería que cupiera en el contexto
de mi disco, más flamenco. Me preguntó que
si no me importaba, incluso lo hablé con Carmen y
me dijo que estaba encantada, que ojalá cantara más
cosas suyas. A mí me parece una maravilla, esa composición
me gusta mucho.
Y entre los detalles especiales,
destaca la colaboración con Diego Carrasco en las
bulerías ‘Alfileres de colores’. ¿Cómo
surge?
A Diego
Carrasco lo conozco desde que empecé a ir a Jerez
con veintipocos años. Antes lo había conocido
en Granada en un programa de flamenco que se grabó
para Canal+ con Enrique Morente, Juan Habichuela... Sería
en 1994. Y empezamos a entablar amistad. Cuando iba a Jerez
hacía un poco de anfitrión. Cuando intimamos,
fue en el espectáculo ‘Arena’ de Israel
Galván, que llevamos ya dos años girando.
Y cada vez que lo he visto hacer esa bulería, le
he dicho que me encantaría cantarla con él.
Es como un duelo, me encanta. Quería asumir el reto
de esa forma de Diego. En todos mis discos, siempre cabe
una gotita de Jerez, una participación de artistas
como Moraíto, Luis el Zambo, Chícharo... Y
no quería que faltara.
¿Tiene algo especial el
flamenco de Jerez?
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| "Yo
soy, ante todo, aficionado al flamenco" |
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A lo mejor hay gente que encuentra más
especial Lebrija o Utrera. A mí todas las formas
me parecen importantes dentro del flamenco. Si te quedas
con una, no eres aficionado. Y yo soy, ante todo, aficionado
al flamenco. Me gustan todas las formas, de La Paquera a
Juan Valderrama, de Borrico a Marchena, el cante dulce y
el cante más salvaje. Y lo mismo en el toque y el
baile. También me gustan mucho Lebrija y Utrera,
que tiene una bulería muy particular. Pero con Jerez
tengo predilección y no sé explicar por qué.
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