Miguel Poveda, cantaor. Entrevista
"Me veo otra vez en el principio
porque siento más responsabilidad"
Silvia Calado. Jerez, marzo de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
Miguel
Poveda vuelve a grabar... y a experimentar. Aliado con el compositor Enric
Palomar, el cantaor ha buceado en el poemario del exilio de Rafael Alberti y,
de paso, en aguas musicales de diverso color. Todo un reto. Convencidos de que
la obra no debía ser flor de un día, grabaron en directo 'Poemas
del exilio. Rafael Alberti'. Y ahora nos llega como muestra de la infinita capacidad
del flamenco para fusionarse con naturalidad: "Siempre que haya un sentido,
una coherencia y la historia cuaje, ¿por qué nos vamos a quedar
atrás?". Miguel Poveda no es de esos. Asumida la responsabilidad de
quien ya no está a prueba, sigue adelante cantando en directo por todo
el mundo y con varios proyectos en desarrollo. Entre ellos, un nuevo disco de
flamenco que quiere preparar después de verano.

Miguel Poveda
¿Cómo surgió la idea de hacer este disco,
'Poemas del exilio. Rafael Alberti'?
La idea parte de Enric Palomar, que es quien
crea esta obra musical para ponerle música a los poemas del exilio de Rafael
Alberti, a esa etapa del poeta en la que estuvo exiliado en Argentina. Aprovechando
que el año pasado fue el centenario de su nacimiento, la obra se estrenó
en el Auditorio de Barcelona el 7 de mayo de 2003. Enric desde un primer momento
pensó en mí, lo cual era un halago pues era la primera vez que alguien
componía una obra completa para mí y de esas características.
¿Con qué dificultades te
encontraste a la hora de acoplar tu voz flamenca a la música de Enric Palomar?
Para mí fue todo un reto porque la
forma de componer y de dibujar con la voz tenía que cambiar completamente.
Los registros iban a ser totalmente diferentes a los que uso habitualmente en
el flamenco. Se trataba de encajar, de ponerle voz a esa obra que ya tenía
hecha y me costó cuatro meses aprendérmelo todo: primero, los poemas;
después, poder cantarlos sin la letra delante, entendiéndolos; por
último, cantarlos con esa forma melódica tan dispar y tan complicada
y tan diferente a la que yo estaba acostumbrado y, además, disfrutando,
no dando las notas como si fuera una máquina. Si llegaba a conseguir eso,
que me lo había propuesto, lo hacía. Y a los dos meses, empecé
a disfrutarlo. Luego me ha costado ocho meses de ansiedad de verdad, de pasarlo
muy mal. Fue estresante para mí.
Y quisieron dejar testimonio de todo aquel trabajo...
El concierto quedó tan bien, me lo
pasé tan bien trabajando y cantando que Enric, la gente del Taller de Músics
y yo pensamos que era una obra que no podía quedar ahí, que era
lo suficientemente digna para sacarla en disco. También yo estaba en un
momento en el que no me apetecía volver a grabar malagueñas, soleá...
Ahora sí que tengo muchas ganas. Ahora toca.
Miguel Poveda
¿Ya estás metido en la preparación de
un nuevo disco flamenco?
Sí, ya estoy ideando y recopilando
cosas para quizás a finales de año ponernos a grabar. Es pronto
todavía para hablar de este disco. Quiero trabajar con Juan
Carlos Romero y tenemos que ver cuándo podemos juntarnos; tenemos ganas
de grabar juntos. Aún no puedo concretar más. Pero tengo otro proyecto
en marcha, un disco en catalán de poetas catalanes como Joan Brossa, Jacint
Verdaguer, Miquel Martí i Pol... No va a ser flamenco en catalán,
que nadie se asuste. Aunque, claro, mi personalidad flamenca saldrá por
algún lado si no, no sería yo.
Volviendo al disco nuevo, ¿cómo
crees que interacciona el flamenco con esas otras músicas como la clásica,
el jazz, el tango?
Yo creo que casa perfectamente siempre que
sepas entender la historia en la que estás entrando. Quizás el hecho
de que haya participado ya en otros proyectos y de estar acostumbrado a rodearme
de músicos que no son exclusivamente flamencos ha hecho que para mí
sea natural. Y si otras músicas se fusionan entre ellas con total naturalidad,
si hay un sentido, una coherencia y un proyecto bonito en el que la historia cuaje,
¿por qué en el flamenco nos vamos a quedar atrás? Y aquí
cuajaba. Aunque no sea un disco flamenco, hay sonidos flamencos, mi voz suena
flamenca, mi punto de partida es el flamenco. Y hay también sonidos argentinos
para dar el toque melancólico con el que evocar el tiempo que estuvo el
poeta exiliado en otro país viendo cómo el suyo está hecho
un campo de minas.
¿Cómo ha repercutido en tu voz esta experiencia?
Después de este disco he aprendido
muchísimo. Ahora he tenido que volver a preparar otro tema con Enric Palomar
para un homenaje a Pablo Neruda en el que participan Joaquín Sabina, Ana
Belén, Pablo Milanés, Pedro Guerra... Y cuando he vuelto a encontrarme
con él ha sido facilísimo, porque ya conozco su forma y él
ya conoce la mía. Y si antes no hubiera hecho el trabajo de Alberti, ponerme
ahora a cantar un poema de Neruda, con esa forma que tiene de componer, hubiera
sido muy complicado, como lo fue en su día. Hay un montón de tonalidades,
de fraseos...
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"He podido ponerme en la piel de la persona que tiene que dejar
su país en guerra"
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Hablemos también de las letras.
En este disco estás cantando versos con contenido. Ya te hemos oído
decir que si no te crees lo que cantas...
En ese Alberti he podido ponerme en la piel
de la persona que tiene que dejar su país en guerra. He podido apreciar
la sensibilidad de un poeta para expresarlo. ¿Cómo se puede escribir
de una situación tan trágica con tantísimo gusto, con tanto
talento? Me parece increíble la forma de explicarlo con tanta belleza.
He aprendido a conocer otra parte de la poesía de Rafael Alberti, que quizás
sea de las más interesantes de su trayectoria.
¿Crees que se abusa en el flamenco
del recurso a la poesía y, en concreto, del recurso a Lorca?
Nunca he grabado nada de Lorca, pero sí
lo he cantado alguna vez, como todo el mundo. Y sí, es cierto que Lorca
está demasiado usado por el flamenco. Quizás en el futuro haga alguna
pinceladita, pero no una obra completa porque ya se ha hecho casi todo. Y claro
que hay otros poetas. Me gustan mucho Valente, Gil de Biedma, Benedetti, José
Hierro, Luis Cernuda, Pablo Neruda...
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"El panorama de composición de letras del flamenco lo veo bastante
pobre"
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Y la verdad es que el panorama de composición
de letras del flamenco lo veo bastante pobre. Lo que más se estila ahora
es hacer estribillitos, con la misma temática de siempre. Yo también
los he cantado pero, para mí, esa época quedó muy atrás.
El flamenco siempre ha sido poesía, con un lenguaje muy llano, muy sencillo.
Y hoy se están haciendo composiciones muy mediocres, sin esa profundidad
de las letras antiguas. Cantar siempre esas mismas letras antiguas es un poco
aburrido. Afortunadamente, hay gente que compone muy bien como Isidro Muñoz
o Juan Carlos Romero, pero poco más.
Da la impresión de que el público
ha pasado de tenerte a prueba, al respeto. ¿En qué momento te encuentras
como cantaor?
Me veo en el principio otra vez porque, de
un tiempo para acá, voy sintiendo cada vez más responsabilidad.
Cada vez salgo más nervioso al escenario, cuando tenía que ser al
revés. Las últimas actuaciones que he hecho han sido de bastante
compromiso: en el Teatro Central de Sevilla, en el Festival
Caja Madrid, la de esta noche en el Festival
de Jerez... Son actuaciones que acometo con muchas ganas, a la fuerza quiero
quedar bien y eso nunca depende de uno solo. Pero me gustan esos nervios. Yo nunca
voy a decir cómo me veo yo ni cómo canto yo, ni a mí me gusta
hablar de mí, pues corres el riesgo de perderte. De lo que sí me
voy dando cada vez más cuenta es de que aún me queda mucho por andar,
mucho que aprender. En vez de saber más, sabes menos.
¿Por dónde va tu búsqueda?
Del cante antiguo siempre estoy aprendiendo,
siempre hay cosas que escuchas por primera vez porque hay cantidad de discografía
antigua y no hay posibilidad de escucharla toda. Luego hay cosas que hace tiempo
que no escuchas y al volverlo a recordar, lo escuchas con otra novedad diferente,
me da otras sensaciones, descubro otros detalles. Y luego aprendo de todo. Trabajar
tan continuamente es un rodaje importante, los viajes, los escenarios, enfrentarte
a públicos tan diferentes... Y aprendo de los artistas que te rodean, de
qué va uno, de qué va otro; me gusta estar siempre al tanto de lo
que hacen todos, me sirve para hacer cosas.

Ensayo de Miguel Poveda y Chicuelo en el Teatro Villamarta
Este año pasado hemos echado de
menos que saliera algún disco de los cantaores de tu generación.
Todo esto de la piratería ha fastidiado
bastante al flamenco, pues las multinacionales que estaban apostando por el flamenco
ya lo han dejado de hacer. Tenían ganancias por otro lado y con el flamenco
no ganaban, pero tampoco perdían. Como ahora pierden por otros lados, esa
apuesta no la hacen por el flamenco. Grabar un disco es cada día más
difícil, cada vez el panorama musical de este país es más
desastroso, sólo lo que mueve la televisión. No puedo hablar de
épocas muy pasadas porque no soy muy mayor, pero hace diez años
se escuchaba todo tipo de música. Los programas especializados ya no existen.
Lo raro es que todavía el flamenco siga en auge, al menos en directo. Como
los artistas flamencos tampoco han sido de funcionar mucho con discos y luego
la gira, siempre queda el directo. Por supuesto, el disco ayuda, ayuda tener una
obra grabada.
Quedan pocas horas para que subas al escenario
del Teatro Villamarta. ¿Cómo llevas cantar ante una afición
tan exigente?
Lo llevo con responsabilidad. Siempre he dicho
que cantaba de la misma manera. Hace tiempo me preguntaron que si me daba miedo
cantar en Sevilla y dije que no, que nunca he tenido miedo de cantar en ningún
sitio. Sí he sentido respeto, pero el mismo que hay que tenerle al público
de Helsinki, de Nueva York o de Tokio. Aunque, por mucho que digas, al final,
te afecta. El otro día antes de salir a cantar en Sevilla estaba temblando
y no sabes por qué. Vas de valiente y pones el mismo empeño que
en cualquier sitio pero, al final, nunca puedes salir igual de tranquilo. Y creo
que en estas plazas hasta al más poderoso le tiemblan las piernas.
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