Entrevista a Faín S.
Dueñas, director musical del grupo Radio Tarifa:
"El flamenco es una permanente evolución.
Hay que desenmascarar a tanto purista"
Silvia Calado Olivo. Madrid, octubre de 2003
Fotos: Daniel Muñoz
Hace ya una década que comenzaron
las emisiones de Radio Tarifa. Con su interpretación creativa de la herencia
folclórica de Al-Ándalus, el grupo ha sintonizado con medio mundo,
copando los primeros puestos en las listas de 'world music'. Aunque el flamenco
es para Faín S. Dueñas, Benjamín Escoriza y Vincent Molino
una más de las músicas en las que bucean, reconocen su pasión
por la evolución de este género, pues "es de los pocos folclores
que han conseguido, tanto en España como en el Magreb, armonizar las melodías
andalusíes con acierto". De hecho, ya anuncian que en su próximo
álbum, el que ocupará el quinto puesto en su aplaudida discografía,
quieren "contar con cante jondo de verdad, del que hace llorar". Como
portavoz de la banda, el director musical, Faín S. Dueñas, descubre
en esta entrevista los entresijos de un proyecto musical con argumentos para reescribir
la historia del flamenco... sin pasar por la India.
Faín S. Dueñas, director musical del grupo Radio Tarifa
|
|
| |
|
Brevemente, ¿cuál es la historia de Radio Tarifa?
El grupo, como tal, nació en el año
1994. Antes, en 1992, habíamos hecho un disco tres músicos en mi
casa. Eso que grabamos en unas cintas viejas de ocho pistas se lo conseguimos
vender a un editor, Arteche, que tenía un sello discográfico y lo
editó. Y no pasó nada. Yo, de hecho, me fui a vivir a Alemania.
Nadie pensaba que aquello se fuera a vender. Al cabo de un año, la compañía
BMG se interesó y compró los derechos. A partir de ahí, empezó
a ser conocida toda la historia y decidimos 'formalizar' el grupo. Radio Tarifa
somos tres personas haciendo los discos en estudio: Benjamín Escoriza -voz
y letras-, Vincent Molino -vientos- y yo -director musical, arreglista, percusiones,
cuerdas-. Y luego contratamos a músicos para hacer el directo. Y así
hemos hecho tres discos -'Rumba argelina', 'Temporal' y 'Cruzando el río'-
más el cuarto, que ha sido el primer disco en vivo, grabado hace un año
en Canadá. Al cabo de diez años, donde trabajamos y vendemos realmente
es fuera de España. Nuestro primer mercado es Estados Unidos, después
Inglaterra, después España y luego el resto de Europa. Nos incluyen
en lo que llaman la world music, ese invento que sirve para traducir las músicas
tradicionales al oído occidental. Y, bueno, estamos satisfechos de poder
seguir viviendo de esta historia.
El grupo tiene un objetivo musical evidente...
Intentamos interpretar música tradicional
de los folclores que son herencia de la música de Al-Ándalus, de
la música árabe andalusí, lo cual incluye folclores castellanos,
folclores andaluces, folclores magrebíes... Todos esos folclores están
basados en ritmos, en instrumentos, en escalas y en lenguaje musical, en la música
que se hacía en Al-Ándalus y en los reinos posteriores al siglo
XI. Creo que es una asignatura pendiente que tenemos en España recuperar
aquella Escuela de Traductores de Toledo que creó Alfonso X con los judíos
expulsados por los bereberes al norte cristiano; volver a llamar a los profesores
argelinos y marroquíes para que nos enseñen cuáles son realmente
las raíces de nuestros folclores. Ese es el interés musical que
nos mueve, esta conexión histórica con Al-Ándalus, pero lo
interpretamos del modo más creativo que podemos, sin quedarnos en los purismos,
las academias y demás.
¿Qué papel ocupa el flamenco en dicha labor?
| |
|
|
"El flamenco es de los pocos folclores que han conseguido,
tanto en España como en el Magreb, armonizar las melodías andalusíes
con acierto"
|
|
|
El flamenco es una de esas músicas
que tiene su raíz en Al-Ándalus, no en la India, eso hay que decirlo...
Félix Grande metió la pata. Los gitanos vienen de la India, pero
el flamenco no viene de la India. El flamenco son cantes árabes enriquecidos
por la armonía de la guitarra. Es una auténtica fusión entre
los cantes tradicionales árabes que había en España y la
armonía europea a través de la guitarra. Los ritmos del flamenco
son de origen andalusí, todos ellos. Y se pueden reconocer en las nubas
andalusíes clásicas. La introducción de la nuba andalusí,
que se llama 'tucha', va a ritmo de seguidilla manchega, o sea, de sevillanas,
de fandango de Huelva, de verdiales, del tambor del Rocío... Son también
ritmos árabes andalusíes los cinco por cuatro, que son ritmos que
quedan en Salamanca y País Vasco; los pasodobles; los pasacalles; todos
los cuatros, o sea, las rumbas, que se llaman 'karachi' en el Mediterráneo;
toda la familia de la bulería, la soleá y derivados, la caña,
el polo, la alboreá, las alegrías... vienen de la jota, que proviene,
a su vez, de la música andalusí. El tanguillo se llama 'kundram'
en Marruecos y 'ajechao' en Salamanca... Con toda esta información, con
todo este material, lo que hacemos es jugar.
El flamenco ha sido de las evoluciones más
intensas que ha tenido toda esta historia. Y se ha llegado a una música
diferente con la armonía de la guitarra, se ha enriquecido el ritmo de
un modo total, como resultado de la unión del mundo mediterráneo
y del europeo. Creo que el flamenco es de los pocos folclores que han conseguido,
tanto en España como en el Magreb, armonizar esas melodías con acierto.
Mira que se intentan armonizar las jotas de Castilla, pero no se consigue salir
de un nivel musical casi infantiloide.

Benjamín Escoriza, de Radio Tarifa
Debe ser apasionante ir descubriendo las
conexiones entre esas músicas que investigáis...
Por supuesto. Esa música de los árabes
andaluces influyó no sólo en los territorios del norte de España,
la zona cristiana, sino en todo el Magreb y más allá. Los trovadores,
hasta el siglo XIII, hacían la música derivada de Al-Ándalus,
tocaban el ud, derbuka, panderetas, cantaban con esos melismas... Eso se acabó
en Francia por el centralismo cultural. Y esa es nuestra conexión con las
músicas medievales de trovadores, pues hablamos del mismo estilo, de las
mismas fuentes.
| |
|
|
"¿Qué pasa si al flamenco le quitas la guitarra?
Esa es la pregunta que nos hacemos"
|
|
|
Después, tenemos la parte creativa.
Si nos diferenciamos de bandas de este tipo es porque tratamos de hacer música
sin acordes, música modal tal como se ha hecho toda la vida en el Mediterráneo.
¿Qué pasa si al flamenco le quitas la guitarra? Esa es la pregunta
que nos hacemos.
¿Podría ser esa vuestra aportación a la
música flamenca actual?
No creo que lleguemos a tanto. Si alguien
aprovecha esa puerta, de puta madre. Nosotros estamos contentos de poder divertirnos
con lo que nos gusta. El problema es que hay mucho purismo en el flamenco, es
lo que hay que denunciar. El flamenco, como toda música tradicional, es
una permanente evolución. Hay que desenmascarar a tantos puristas que hablan
de un flamenco que han visto en su pueblo y lo han convertido en dogma para todo
el mundo. Y ni era así hace un siglo, ni lo será dentro de un siglo.
Que dejen en paz a los músicos y a la gente que con su música popular
haga lo que quiera, para eso es popular. La música popular es la que invita
a participar a la gente y es la música más democrática, cada
uno va a aportar su juego y su visión personal. El juego no es de academia,
no está escrito en ningún sitio, está ahí para que
el pueblo lo disfrute y haga con él lo que le dé la gana, no se
impone a nadie.
O sea, que esa diferencia que se hace entre
arte y folclore para distinguir al flamenco...
La cantidad de estupideces que se oyen...
Como esa del cante chico y el cante grande. Hay cantes que denominan chicos y
que a mí, cantados por determinados cantaores, me emocionan hasta el tuétano.
Y hay cantidad de cantes llamados grandes como las seguiriyas que, como no me
pongas a Agujetas o a alguien realmente grande, lo mismo me van a aburrir.
Continúa
>>