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Rafael Amargo
'Poeta en Nueva York'. Festival de Jerez. Teatro Villamarta. 1 de marzo de 2003
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Rafael Amargo
Biografía y comentarios de los lectores

 

 

 

 

 

 

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Rafael Amargo
 
   

¿Buscas provocar?

No, qué va. Todos quieren llenar los teatros. ¡Que estén aquí haciendo entrevistas, en vez de estar en su casa comiendo pipas, que son todos muy flojos! En el flamenco lo que sobra es talento y lo que falta es constancia. ¡Ponlo en grande y en titulares! Que se quejan mucho. Todos quieren cantar "tiritiriiitiiiiiriii"... y meterse tres millones al bolsillo. No, hijo. Qué antiguo, qué encorsetado. Quita, quita. Por eso cada vez quiero trabajar más con bailarines de contemporáneo. Qué pocos problemas dan las personas de otras disciplinas y qué jodidas son las del flamenco. Huele como a... El flamenco no me gusta nada. Sí, me gusta el flamenco como arte, como arte noble es el más grande que tenemos y el más exportable y el más bonito y el más brillante. Pero qué mala suerte. Hay que darle una buena folladita a los flamencos, que se relajen, que están todos como muy tiesos.

¿Por eso tiras de gente de otras disciplinas, de otras artes?

Por eso soy yo, yo qué sé. Yo tiro del que me ponga delante la vida. Yo soy muy peculiar para ser flamenco. Yo muero por el flamenco, pero si hay dos mesas para sentarse a comer, me siento antes en la otra.

¿Te limita el flamenco?

No, pero he sufrido mucho, han hablado muy mal de mí, me han tratado muy mal. Y hasta que no he demostrado cosas... Pero yo no le guardo rencor a nadie. Y más que de los flamencos, hablo de los que mueven los hilos de los flamencos. Ellos, los pobres, muchas veces son gente muy humilde, muy honrada. Los que mueven los hilos son los peores, porque toman a los flamencos por unos incultos y hablan por ellos. A mí, como no me mueve los hilos nadie... Yo me llevo, yo me siento, yo hablo, yo me vendo, yo me lo guiso, yo me lo como. Yo he pasado lo más grande y no con ellos, sino con los que le mueven los hilos.

¿Te sientes dolido?

Es que me da igual. A mí me queda poquillo por estar aquí. Yo en este mundo del flamenco estoy de pasada. Me queda poco, muy poco. Haré otras cosas y con el flamenco, cerrojazo, fin de fiesta. Yo estaré con mi gente, que le gusta el arte. Pero la industria, ¡uuuhhh! Primero, porque no existe; y segundo, porque la que hay es nefasta. Un actor hace una película y comparte el escenario con quien le pongan, un cantante graba un disco y todos colaboran, aquí dime quién va a colaborar a la compañía de quién. No, aquí somos todos divos. Los tres tenores se juntan y qué bonito, qué sano, qué elegante. ¿Cuándo me vas a ver bailar con alguno de estos? Yo, encantado pero... ¿quién me va a llamar a mí? Sin embargo, en mi compañía toda la gente que tengo son primeras figuras. Yo los traigo de invitados. Me encanta ponerme al lado de ellos.

 


Rafael Amargo en
'Poeta en Nueva York'


Rafael Amargo

   

De hecho, es curioso que en tus espectáculos da la sensación de que no quieres destacar...

Me gusta perderme entre ellos, me gusta disfrutar, me gusta que el arte sea una cosa compartida. Aquí hablan todos, pero todos han pasado por aquí: la primera fue Eva Yerbabuena, luego Lola Greco, luego Rafaela Carrasco, luego fue Hiniesta Cortés, ha cantado Guadiana, ha cantado El Ciervo, ha cantado Montse Cortés... Anda, hombre. Cuando hay billetes, bien. Pues como hay billetes, me los gasto yo. Que no, que no, que estoy muy quemado.

¿De verdad quieres alejarte del flamenco?

Dentro de un tiempo, dejaré el flamenco y lo haré de puertas para adentro. El flamenco no lo voy a dejar nunca, yo soy flamenco por los cuatro costados, pero yo soy mi flamenco, no el que quieren ver. El flamenco no es ese salvaje, sino una manera de sentir. Y, sobre todo, el flamenco es ser tolerante, cosa que ellos no son. El flamenco es libre y tolerante y, sin embargo, los flamencos son los menos libres y los menos tolerantes porque son gente con muchísimos prejuicios, muchísimos complejos. Yo no tengo ningún tipo de complejo. El flamenco es una cosa tan libre, tan primitiva, que debería ser tolerante y no lo es. No me interesa nada. Después, todos vienen a mi fiesta... algo habrá que les interese. ¿Cómo no va a quemar, que yo esté dos meses en un teatro y llene todas las noches? ¿Quién lo ha hecho aquí en España? Muy pocos, Sara Baras y alguno más. Les da coraje. Y me han dado tres años consecutivos el Premio Max de las Artes Escénicas como bailarín. A ver si el año que viene me dan el cuarto.

¿Cómo ves el panorama creativo en el baile flamenco?

No quiero ni verlo, miedo me da. No... hay gente con muchas inquietudes, lo que creo es que falta proyección para esta gente. Y lo que decía antes del talento y la constancia.

Se te critica que estés siempre en televisión. ¿En qué medida necesita el flamenco estar en la pequeña pantalla?

Todos tenían que hacer lo mismo. A la gente, por ir a verme a mí, le está gustando el flamenco; y, por gustarles el flamenco, están yendo a ver a otros artistas. En vez de molestar, lo que estoy haciendo yo, les debería gustar. A mí también me gustaría estar como los demás, tirado en el sofá de mi casa. Pero para estar en la tele también hay que saber hablar, tener carisma. Te pueden llevar una vez, pero si vas y metes la pata, no te llaman más. Si vas de tímida, de 'progre' y de 'hippy', te quedas ahí dando clases en Amor de Dios, pero no critiques al que sale en la tele, que te está haciendo un favor a ti. El que sale en la tele está haciendo que el flamenco se promocione. Y el que viene a verme a mí hoy, lo mismo mañana va a ver a Farruquito para comparar. Tendríamos que estar muchísimos más, así que al uno o a los dos que estemos ahí delante, que no nos traten mal. Deberían estar alegrándose de que exista, por lo menos, un referente que está tirando de esto para delante. Músicos, actores... hay muchos en televisión, pero flamencos nada más que hay tres. Y no es porque los demás no quieran, es porque o no tienen carisma o se lo están haciendo mal. ¡A las calles, chicos! Es que no es fácil, es muy duro esto, hay que alternar mucho.

La última pregunta se la hace él mismo. "¿Conclusión? A mí lo que me enorgullece es que hago con muchísimo respeto el arte del flamenco, eso es lo primero. Lo segundo, es que estoy haciendo cosas muy importantes por el mundo del flamenco; y lo tercero es que estoy dándole de comer a treinta y cinco familias que tengo aseguradas, en nómina y que hacen de su arte su profesión. Hoy en día no hay muchas compañías privadas que tengan artistas fijos, sólo las públicas como el Ballet Nacional de España y la Compañía Andaluza de Danza. A mí me queda un honor muy grande".

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