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El jazz es una música que te es familiar, a raíz de tu participación
en espectáculos como 'Cruce de caminos'. ¿Qué te aporta?
Gerardo Núñez me ha aportado mucho y todos los músicos
que van con él. Y el jazz es un camino. Ayer veía el DVD de Paco
de Lucía ('Francisco
Sánchez-Paco de Lucía'), que para mí es lo máximo
que ha habido en el flamenco, y pensaba en la filosofía que tiene... Y
lo que ha abarcado es porque ha querido más siempre, no se ha conformado
con Niño
Ricardo. Y lo escuchas hablar con Al di Meola, con John McLaughlin... y él
decía que lo mismo tenemos que hacer nosotros. El flamenco está
ahí, no el flamenquito, pues sólo hay un flamenco, el que transmita,
el que diga algo.
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Rafael de Utrera
(foto: Daniel Muñoz)
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¿Ha cambiado tu forma de cantar esa experiencia?
No es que haya cambiado, es que me ha mostrado otros caminos. Con la edad que
tengo, aún estoy en prácticas, buscando, viendo cosas, indagando.
Y a ver qué va saliendo. No hay que encerrarse en lo de siempre. Si nos
paramos, nos estacamos. El flamenco está ahora en su mejor momento, está
todo el mundo más expresivo, y gracias a dios y gracias a mucha gente,
ya no hay que cantarle a los señoritos. Gente como Camarón y Paco
de Lucía lo universalizaron, otra gente como Antonio
Mairena también trabajaron en dignificarlo. La única manera
de crecer en esto es alimentándonos unos de otros. Ya cada uno en su inteligencia,
en su cabeza y con la verdad por delante, que aporte lo que pueda.
Alguna gente tiene un concepto de mí cambiado porque como yo he cantado
mucho para bailar y pinceladas para Paco de Lucía, Tomatito
y Gerardo Núñez, no sabe lo que yo puedo abarcar cantando 'alante'.
Dentro de mis posibilidades y de lo que yo estoy aprendiendo, he configurado un
directo en el que hago cantes serios: granaínas, soleá apolá,
seguiriyas... Y no porque lleve una percusión y un violín deja de
ser serio. Eso es bonito, eso es engrandecer el flamenco. Ahí está
Paco de Lucía, el máximo exponente, que lo lleva todo porque es
muy listo. Yo creo que hoy nadie se traga un cantaor y una guitarra solos una
hora y media. No es por nada, sino porque los tiempos han cambiado.
Yo creo que hay que pensar hacia delante, sin irte a la luna. Hay que ir con
los tiempos y poquito a poco, porque esta es una carrera de ir despacio, yo ahora
mismo estoy buscando. Yo lo quiero es que pasen veinte años más
para ver qué ha hecho Rafael de Utrera.
¿Cómo evalúas tu colaboración con Paco de Lucía?
Ha sido lo más fuerte que me ha ocurrido. No estaba ni en mis sueños.
Yo he aprendido de Paco increíblemente, sobre todo, de su personalidad,
de cómo es de buena gente. Es mejor persona que guitarrista. No me esperaba
que fuera de esa manera tan diferente a todos. Si a él ya le habían
cantado todos los mejores, ¿qué iba a hacer yo? Al contrario, siempre
estaba pendiente de mí, animándome. Yo me he quedado tocado. Todavía
estoy intentando superar esas secuelas, recuperarme. Me lo quiero quitar de la
cabeza, no me gusta ni hablar de ello. Me lo he llevado yo para mí, así
que estoy orgullosísimo. Ha sido lo más grande que me ha pasado.
Sin palabras.
Te habrá dado otra actitud antes las tablas, ¿no?
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"Mucha gente me dijo que yo no me merecía estar
con Paco de Lucía"
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Ahora estoy intentado soltar esa seguridad que me ha dado. Me he pegado dos
años fuera de sitio. Artísticamente, la verdad es que me ha frenado
porque me quedé como extasiado. Y no voy a estar toda la vida con eso,
tengo que vivir mi carrera. Mucha gente me dijo que yo no me merecía estar
con Paco y cosas aún peores, ya sabes el morbo que crean esas cosas. Él
confió en mí y para mí fue lo máximo. Lo que me digan
los demás no me preocupa. No me interesan estos comentarios. En el flamenco
debería haber más unión de todos, ser más persona.
¿Y las posibilidades de tu voz han experimentado algún cambio?
Con él he cantado en unos tonos muy altos porque estaba montado para
cantaores como Duquende
y Pepe
de Lucía, no dio tiempo a cambiar, pero la verdad es que me ha enseñado
mucho. Al cantar más alto de la cuenta, me ha abierto la voz más,
me ha dejado con la voz como más hecha, como más cuajada, como con
más presencia. Ha sido Paco de Lucía... y el tiempo, pues la voz
se va curtiendo. He de decir que siempre he cantado con él, y con los siete
monstruos que llevaba al lado, muy nervioso, muy cagado. La primera gala me metí
en el cuarto de baño llorando y diciendo "yo me retiro, esto no es
lo mío". Pasé mucho miedo, pero fue bonito a la vez. Ojalá
todas las fatigas fueran así. Claro, intentar ponerte a la altura de ellos
es muy difícil. Llegué a Washington la primera vez, sin ensayar,
sin conocerlo... Ponte a cantar ahí. Eso es muy fuerte.

Rafael de Utrera (foto: Javier Hurtado)
En tu repertorio llevas la 'Nana del caballo grande', tan identificada con
Camarón.
¿Qué tal te llevas con esta pieza?
Me ha costado mucho porque todo lo que Camarón ha hecho es inmejorable.
Esa nana la canté con orquesta hace cuatro o cinco años en un acto
del centenario de Lorca en Amsterdam. Me metí en ese berenjenal. Dije que
con cien músicos y yo ahí en medio no podía cantar, pero
cuando empecé creí que estaba flotando. Me gustó tanto la
experiencia que, del repertorio de Lorca que canté, asimilé a mi
manera la nana. Desde entonces, le he cogido cariño a ese tema y me gusta
hacerlo, me encuentro a gusto con él. Bueno, siempre me siento un poco
cortado, porque un tema que hizo tan bien Camarón... Por eso intento darle
mi punto. A la gente le gusta, le llama la atención.
En el escenario también estás evidenciando tu otra pasión:
el toro.
Antiguamente, el flamenco y el toro estaban más unidos porque el flamenco
era de señoritos y eso lo ligaba a la fiesta taurina. Ahora van cada uno
por su lado. El flamenco es un festejo más. A mí me ha gustado desde
chiquitito el mundo del toro, hasta el extremo de haber ido a torear de furtivo
de noche. Tengo un gran amigo mío, el banderillero Curro Molina, a través
del cual conocí a Finito de Córdoba, que me ha vuelto a inculcar
otra vez el mundo del toreo, me voy con él a entrenar y todo. Uno de mis
sueños era llevar al escenario flamenco y toreo, aunque fuera toreo de
salón. Y lo he hecho con una soleá apolá, con letra del poeta
Fernando Villalón, que le canté a Antonio
Canales en 'Ojos verdes'. Y la verdad es que me encantó el resultado.
Otro de mis sueños es cantar en directo en la plaza en una corrida de toros
durante la faena. Camarón le cantó a veces a Curro Romero, sé
que en la plaza de toros de Mont de Marsan Joselito de Lebrija y Fernando Terremoto
hijo hicieron una cosita... Y mi ilusión es esa. Artísticamente,
hay mucha conexión. Ver torear me transmite. El toreo me encanta. Me he
olvidado hasta del fútbol, yo que soy bético nato.
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