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Rafaela Carrasco
'La música del cuerpo'. Teatro Villamarta de Jerez, 3 de marzo de 2003
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Rafaela Carrasco
Biografía y comentarios de los lectores

 

“El flamenco tiene la riqueza y la apertura para poder probar con otro tipo de culturas”

 

 


Rafaela Carrasco, bailaora. Entrevista

“La experiencia no cambia tu baile, te cambia por dentro. Y eso se tiene que notar desde fuera”

Silvia Calado. Jerez, junio de 2004
Fotos: Daniel Muñoz

Rafaela Carrasco es una de las más destacadas representantes del baile flamenco de vanguardia. La bailaora sevillana es de las que no se conforman, de las que vuelan, de las buscan constantemente. Tras pasar por la Compañía Andaluza de Danza, por la Compañía de Mario Maya y completar en Madrid su formación como solista, fundó su propia compañía. ‘La música del cuerpo’ fue su tarjeta de presentación, un espectáculo que logró todos los premios del Certamen Coreográfico de Madrid. El paso por el Festival de Jerez 2004 puso de acuerdo a la crítica y al público, sencillamente, con un baile por malagueñas. Tras una fértil etapa de creación, vuelve a escena con nuevas propuestas propias, una de ellas compartida con Belén Maya y titulada ‘Fuera de los límites’. Estas son las inquietudes de una bailaora libre de ataduras.


Rafaela Carrasco
 
   

Haznos un resumen profesional...

Empecé a bailar con seis años lo típico, sevillanas. Una vez que ya allí no podía seguir aprendiendo porque era una escuela de barrio, como quería aprender flamenco, me las ingenié para que me llevaran a la academia de Matilde Coral. Allí hice todas la carrera de clásico español hasta los diecisiete años. Al poco tiempo, hice unas audiciones con Mario Maya y entré a trabajar con él. En su compañía estuve cinco o seis años, así como en la Compañía Andaluza de Danza cuando él la dirigió. A los veintitrés años me fui a Madrid para empezar a formarme como solista, a estudiar, a trabajar con mucha gente y a encontrarme a mí misma, mi expresión, mi manera de contar las cosas. Hace un par de años decidí montar compañía, por necesidad. Llega un momento en el que sigues evolucionando y necesitas ir a otros sitios, probar tus coreografías, poder mover a mucha gente, experimentar... y hasta ahora.

También te formaste en otras disciplinas, ¿no?

He hecho cositas de contemporáneo pero, sobre todo, veo mucho porque me gustan otro tipo de movimientos. El flamenco es fantástico, muy enriquecedor y, además, tiene la riqueza y la apertura para poder probar con otro tipo de culturas, con otro tipo de danzas, con otro tipo de músicas. Hay cosas que yo quiero contar que con el flamenco tradicional no puedo, que me limita. Necesito buscar otras formas para poder complementarlo.

Y pronto fundaste tu propia compañía y un triunfal primer espectáculo...

Una vez estrenada la obra que estoy haciendo con Belén Maya, me meto ya de cabeza con una producción nueva. ‘La música del cuerpo’ fue mi primer espectáculo, mi primer bebé, está hecho con mucho cariño, con mucho amor, con muchos miedos, con mucho llanto, con muchas cosas, muchas horas y mucho esfuerzo de todo tipo. Son cuatro piezas sin argumento, pero cada una cuenta algo. He intentado sacar, sobre todo de las tres primeras, las partes que yo pienso que definen quién soy. Primero, la bailarina, que es la más técnica y la más moderna a nivel escénico. Fue la pieza con la que ganamos en Madrid el Certamen de Coreografía de Danza Española y Flamenco el premio a la mejor música y el premio al bailarín sobresaliente. Segundo, la parte flamenca. Y tercero la mujer, la más femenina, la más sensual, es una zambra con colín y con crótalos. La cuarta parte es una unión de las tres, son tres parejas, seis bailarines, tres hombres y tres mujeres, cada una cuenta las tres formas que he intentado sacar de mí. Creo que todos tenemos distintas facetas; en un momento puedes ser muy sensible y en otro muy agresivo. La última pareja era la dualidad entre lo masculino y lo femenino, dentro de mí y de cualquier persona. El espectáculo está lleno de silencios..

 
"La gente no está acostumbrada a los silencios en el flamenco, nada más que a mucho ruido"

Que inquietaban mucho al público, ¿lo notas?

Claro, porque la gente no está acostumbrada a los silencios en el flamenco, nada más que a mucho ruido. En contemporáneo se utiliza mucho. En el flamenco estamos hechos a mucho sonido, a mucha percusión, a mucho jaleo. Y tenía muchas ganas de buscar el silencio, de buscar el sonido de una mano, el sonido de una cabeza o de una mirada en el silencio, incluso poner un poco nerviosa a la gente. Es un espectáculo muy íntimo, muy lleno de sensaciones, muy rico.

La obra pone el acento en la relación del baile y la música.

Yo trabajo muy musical siempre. Me encanta escuchar alguna pieza musical, me gusta trabajar con los músicos, dejarles que creen música y buscar en esa música qué me motiva y dónde, en qué parte de mi interior me duele o me afecta. Intento sacar de ahí las sensaciones y las emociones que quiero, me encanta acentuar una nota... me encanta trabajar así.

 

Rafaela Carrasco
   

¿Has logrado encontrar una forma de expresión propia?

Yo, sinceramente, no creo que sea una bailaora o una bailarina muy personal. Creo que he buscado mi manera de poder expresarme, mis movimientos, lo que para mí es cómodo y me hace poder contar cosas. Ha sido una unión de cosas, ha sido estudiar y ver a mucha gente, buscarme yo sola en muchas horas de estudio, ver con lo que me siento bien y cómoda. No lo sé, me imagino que lo percibirá el que lo ve, pero con el propio lenguaje de mi cuerpo.

Sin embargo, con la malagueña que bailaste en el Festival de Jerez 2004 hubo unanimidad en que había algo más...

Tengo muchas ganas de verla desde fuera. Tengo que pedir una copia al teatro, aunque sea un plano de lejos. Realmente, no ha sido pretendido, nunca suelo trabajar pretenciosamente, pero creo que ese ha sido el número menos pretencioso de todos. Me encanta la malagueña, busqué una letrita que me motivara, que David Lagos canta muy bien. La musicalidad de Jesús Torres me encanta, aparte de que hay mucha afinidad personal, también la hay profesionalmente. Él me entiende bastante bien, hablamos un mismo lenguaje, es muy fácil contarle lo que quiero y que busque por ahí. Me ha hecho una música muy bonita y muy emotiva, con lo cual ha salido muy fácil el trabajo. Y después, pues metí un verdial, con dos o tres rematitos de ‘pellizquino’ y un cierre muy sencillo. No ha sido nada buscado, pero ha resultado. La reacción de la gente me ha sorprendido, me alegra muchísimo porque normalmente no suelo tener buenas críticas en Andalucía. Tampoco son malas, pero no dejan de pasar desapercibidas.

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