Entrevista a Ramón
Jiménez, guitarrista:
"Los guitarristas somos el motor del flamenco"
Silvia Calado Olivo. Madrid, mayo de 2003
Vino al mundo en Santander, como podía
haber nacido en Cuenca. Cosas del nomadismo. El Entri, hermano suyo, fue quien
primero quedó prendado de la guitarra flamenca... y consigo arrastró
a Ramón
Jiménez, que pronto se vio graduándose en los tablaos de la
capital madrileña. La coincidencia hizo que, junto a Antonio Canales, El
Viejín, los hermanos Parrilla y Ramón Porrina, compusieran 'A cuerda
y tacón', "que marcó una nueva implicación entre la
guitarra y el baile". Y esta fue la línea que, influyendo a diestro
y siniestro, siguió su sonanta con el bailaor trianero, pero también
con Joaquín Cortés, con Luisillo, con Rafael Aguilar... Total, veinticuatro
años tocando para el baile, un tiempo más que prudencial para afrontar
el estudio. 'Sembrando inquietudes' resume el know how de una etapa y marca
el inicio de una siguiente en la que el guitarrista, que se atribuye haber dado
"el aire" a la escuela madrileña de Caño Roto, busca sacar
a su instrumento de la retaguardia.
| |

Ramón Jiménez (Foto: Daniel Muñoz)
|
| |
|
Ramón Jiménez fue alumno aventajado
de esa escuela que para varias generaciones fue el tablao. Los Cabales, Café
de Chinitas... le dieron ese aprendizaje que cree que "los guitarristas de
ahora no llevan y eso queda reflejado en su toque". Aprendizaje que entiende
como "el peso y el entendimiento que aflora al crear". Como compañeros
de promoción tenía a Rai Heredia, a Joselito Soto, a Antonio
Canales, a El Viejín, a los Ketama... "éramos muchos y
nos aportábamos mucho. Figúrate, todos inquietos, pillando unos
de otros".
Una pausa para cumplir con la patria... y
a licenciarse en Zambra, entonces escaparate de una nueva generación de
bailaores. "Ahí empezamos a componer 'A cuerda y tacón' entre
Antonio Canales, El Viejín, Bernardo Parrilla, Juan Parrilla, Ramón
Porrina y yo. Y esta obra nos marcó un poquillo a todos. Aportamos algo
a la hora de montar con el baile, una forma de hacer las cosas que se ha seguido".
Este modus operandi estableció "una implicación entre
la guitarra y el baile que nunca antes había existido". Ramón
Jiménez asegura que "el guitarrista era hasta ese momento muy acompañante,
muy racarracarrá, muy ruido. Nosotros creamos una historia en la
que tomaba más importancia la guitarra, había que tocar la guitarra,
no hacer ruido. Y buscamos esa implicación del bailaor". El bailaor
era Antonio Canales quien, a juicio de Jiménez, ha dejado a los demás
bailaores un mensaje: "Escuchad más".
Y del tablao, a las compañías...
Rafael Aguilar, Luisillo, Joaquín
Cortés y hasta Gigantes de la Danza, "compañía de
clásico donde, entre otros, iba Maya Plisetskaya y llevaban siempre un
bailaor invitado como Adrián Galia o como Lola Greco". Aparte y siempre,
estuvo la compañía de Antonio Canales, pues "con él
me he tirado toda la vida".
Veinticuatro años acompañando
al baile. Son los amigos quienes ponen el siguiente objetivo. ¿Por qué
no grabas? "Te van haciendo sentir que eres un guitarrista de peso, un guitarrista
considerado, sin haber hecho nunca nada". Ramón Jiménez aceptó
el reto: "Hace dos años decidí no tocar más para el
baile porque lo he hecho mucho tiempo e iniciar una nueva etapa, apoyarme en mi
guitarra un poco más". Como primer fruto nace 'Sembrando Inquietudes'
que ha sido "todas las cosas que yo he ido viendo en mi música, lo
que en ello he depositado en estos años y cuyo fruto ya he ido comprobando.
Ha sido como contarlo todo". Por ello, tenía la seguridad de que funcionaría:
"Ya he ido viendo la respuesta de los artistas. Y he ido a lo seguro... sabía
que todo junto iba a resultar".
El debut discográfico
'Sembrando inquietudes' resulta ser "un
disco, lo más flamenco posible, de guitarra". Y ello lleva implícita
una reivindicación: "Creo que los guitarristas somos el motor del
flamenco, creo que somos los que más estudiamos, los que más nos
preocupamos por mantener un nivel". Y Ramón Jiménez concreta
que, en este álbum debut, ha intentado hacerlo tanto en la forma como en
el fondo: "Que dentro de la técnica, tenga corazón. Creo que
si algo tiene el disco es sentimiento". Pero, además, tiene ritmo.
"Siempre he sido un guitarrista muy rítmico. De hecho, siempre me
han llamado para el baile porque gustaba la precisión del ritmo que tenía.
Podía haber hecho un disco entero de bulerías, pero me he quedado
en tres... que son muy diferentes entre sí". A ello se suman una rondeña
y una taranta, "palos un poquillo más serios"; el tema 'Ande
yo caliente', "que no es ningún palo y que refleja mi participación
con compañías contemporáneas"; y, cerrando el círculo,
los dos tangos. La cantaora Montse Cortés, el contrabajista Javier Colina,
el violinista Bernardo Parrilla o el guitarrista Jesús
de Rosario contribuyen a enriquecer tal repertorio. En definitiva, "un
disco muy entendible".
Pero, como músico inquieto que es,
ya busca otra dirección. "Siempre he tirado para adelante cuando las
compañías me han propuesto hacer esto o lo otro". Prueba de
ello son sus colaboraciones con proyectos innovadores como Arrieritos, Danzahar
o Contratiempo. "Cuando te tiras, sin querer, te estás creando una
obligación al trabajo y a escudriñar en la música. Siempre
he dicho, venga, voy a por ello".
Tal arrojo es posible gracias a la vasta experiencia
en el acompañamiento al baile, parcela en la que considera haber hecho
"una labor bastante importante, guitarrísticamente hablando".
Y a la hora de dar el paso hacia la composición, esos años "dan
mucho peso, pues sabes cuándo una cosa tiene garantías". Ramón
Jiménez critica que "a los jóvenes guitarristas que ahora emprenden
sin haber pasado por los tablaos y por las compañías, forzados a
crear, se les nota esa carencia. No sé expresarlo técnicamente,
pero sé que no llevan esa cosa".
Continúa
>>
revista@flamenco-world.com