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Curiosamente, sorprendió
lo mucho que bailabas, en un tiempo en el que se ha impuesto
una estructura estándar de tres bailes con dos
cantes para cambio de vestuario...
Rosario Toledo (Foto
Daniel Muñoz) |
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Me lo han dicho mucho. ¡A ver si
voy a tener una crítica negativa por bailar tanto!
Pero pienso que hay que hacer cosas diferentes. Cada uno
está para lo que está en esta vida y yo
quiero expresarme de esa manera siempre y cuando pueda.
Intento cuidarlo todo mucho y sé que puedo caer
en la repetición, pero si tienes inseguridad aunque
bailes cinco minutos se te va a ver. El problema no es
bailar mucho o poco, sino la inseguridad, las dudas, los
miedos. También hay que decir que había
números más cortitos, eran cinco estampas.
Algunos se han ido añadiendo, como los tangos,
que los monté para la escena del colmao del espectáculo
‘Cádiz’. Venía como anillo al
dedo. Y para delante. Cuando no pueda... ya pararé,
pero ahora que uno es joven, cuanto más sincero
seas y más te entregues, mejor. Tengo que seguir
aprendiendo, escuchando, mirando. Eso es lo bonito del
arte, que nunca es igual, que siempre va evolucionando
si está vivo en ti.
¿Y qué es ‘Del
primer paso’?
Lo hicimos la primera vez en el ciclo
Cádiz en Danza, que organiza Fernando Lima. Me
pidió una propuesta relacionada con el mundo de
la danza, pues yo vengo del clásico y del clásico
español. Y quise tirar del cante, que para mí
es lo más enraizado del flamenco, pero haciendo
danza. Quería que viniera de mí, de todo
el bagaje que llevo dentro desde mis principios y amoldarlo
con un cante a palo seco. No es fácil encontrar
a la persona. Y David Palomar tiene esa interpretación
que es tan importante, tiene algo que cuenta, además
de que canta muy bien. Se lo propuse porque es un trabajo
experimental y va evolucionando de una vez para otra.
Tengo momentos en solitario, pero una
vez que él aparece en escena, estamos los dos solos:
cántame y báilame. Tiene su parte dura.
Para mí es complicado porque es otro clima, pero
para él también ya que no tiene guitarra.
Estamos en una tarima los dos solos y lo muevo, lo llevo,
lo traigo. Y él eso lo tiene, puede estar de pie
en un escenario... tiene de intérprete. Yo no quería
un cantaor al uso. No está ni sentado. Esto es
diferente, hay mucho juego entre los dos. Se suceden varios
palos y varias situaciones, pero siempre estamos juntos
en pleno diálogo. Tener a la gente tan cerca en
la calle es algo que tienes que tener en mente porque
no tienes la intimidad de esa caja mágica del teatro.
Esto es mucho más abierto. Y lo compartes más
con la gente, te llega mucho más la energía
de fuera. El contacto con la gente no lo podemos perder
porque entonces no estamos contando nada. Y eso te enseña
mucho. Te da libertad porque depende de cómo veas
a la gente, puedes improvisar. Y a mí que me gusta
probar, pues si uno no se equivoca no va a aprender en
la vida.

Rosario Toledo con David Palomar
en el espectáculo
de calle 'Del primer paso' (Foto Daniel Muñoz)
Pero es que en los últimos
años has hecho los trabajos y colaboraciones más
diversos del mundo: desde encarnar a ‘Alicia’,
a bailar la música de José Antonio Rodríguez.
Sí, sí, sí. Pero
es que me encanta porque de cada cosa siempre se aprende.
Y he tenido ocasión de trabajar con directores
muy buenos: Pepe Quero, Pepa Gamboa, Julio Fraga... De
cada uno, si tú quieres y estás abierto,
se aprende mucho. Y, en concreto, para el baile, para
que fluya el movimiento. Si no, nos quedaos en otra cosa,
que me parece bien para quien lo elija, pero yo quiero
seguir abriendo puertecitas.
Con José Antonio Rodríguez
también me lo paso muy bien. Me encanta bailar
sus composiciones. Es complicado porque él es bastante
rico musicalmente. Nos entendemos bien y sé que
está contento con mi trabajo. Pero los guitarristas
me lo dicen... He tenido la suerte de bailar con casi
todos los guitarristas. Eso te hace más grande
en el sentido de lo que aprendes, claro, si te gusta escuchar
y preguntar. Siempre me lo decían, que tenía
un sentido musical y que escuchaba. Y eso te hace crecer.
Ahora, además, estás
trabajando en un proyecto con Ana Salazar para estrenar
en la Bienal de Sevilla 2008...
Eso está ya hirviendo. Nace de
la necesidad que tenemos de subirnos a un escenario y
hacer algo nuestro. Somos como hermanas, no de sangre
pero sí artísticas, de amistad, de aprendizaje,
de madurez. Nos hemos tenido que ir separando, pero hemos
hecho mucho caminito juntas. Queremos hacer un espectáculo
donde estemos las dos de verdad. No queremos que sea una
parte de Rosario, una parte de Ana y un cachito las dos.
No hay una dramaturgia, el baile y la música nos
va a hilar el espectáculo. Tenemos a Guillermo
McGill atrás, que es una gloria. Y a nosotras es
que nos encanta estar juntas en un escenario, nos entendemos
bien. Somos dos en una.
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| "El
problema no es bailar mucho o poco, sino la inseguridad,
las dudas, los miedos"" |
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No hay muchos proyectos de artistas
en colaboración...
Eso es interesante. Y creo que antes
había más colaboración. Cuando había
un artista para cada cosa, se juntaban tres o cuatro...
como El Güito con Mario Maya, Farruco con Rafael
el Negro. Quizás no eran espectáculos completos,
pero era algo. Eso te da otra riqueza y otra comunicación.
¿Y cómo ves el
panorama del baile flamenco?
Yo es que soy una persona positiva. Intento
ver siempre lo bueno. Sé que a lo mejor de lo evolucionado
que está el flamenco, por ná y menos todo
el mundo tiene una compañía y todo el mundo
es coreógrafo. Pero intento quedarme con lo bueno
y veo a muchos artistas que me gusta lo que hacen. Veo
un momento bueno porque se están ofreciendo otras
cosas, cosas de hoy. Si no nos olvidamos de dónde
venimos, siempre que respetemos, que cada uno dé
su mirada de cómo lo ve. Hay mucha gente profesional,
interesante, joven y diferente. Independientemente de
que a lo que hagan se le llame o no flamenco, pues me
parece que ese es un argumento un poco pobre. Me quedo
con lo bueno, porque un arte si no está vivo, si
no va cambiando, si no hay tendencias y cosas nuevas,
entonces no da nada.
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