Entrevista a Manolo Sanlúcar,
guitarrista:
"El flamenco es una cultura escolástica. Eso
de la improvisación corresponde a un área muy limitada"
Silvia Calado Olivo. Córdoba, 2002
Manolo
Sanlúcar está inmerso en un drama personal. El maestro de Sanlúcar
de Barrameda fue conducido por su guitarra al descubrimiento de lo que considera
un hallazgo: un espacio sistematizado en el cual la música flamenca puede
crecer desde sí misma. Y ahora necesita darle rienda suelta a lo encontrado.
Tras aplicarlo a 'Locura de brisa y trino' -trabajo a raíz del cual le
fue otorgado el Premio Nacional de Música- el guitarrista está desarrollando
una nueva obra inspirada en el pintor sevillano Baldomero Romero Ressendi. Y ello
sin renunciar a trabajos de a pie como la composición de la música
de 'Mariana Pineda', el nuevo montaje de la bailaora Sara Baras. Búsqueda,
cadencia andaluza, armonía, renovación, sistema... son las claves
de un debate que no por interno tiene intención de ser intransferible.

Manolo Sanlúcar en 'Medea' (Foto: Javier Hurtado)
Tras 'Locura de brisa y trino', ¿hacia
dónde va el trabajo de Manolo Sanlúcar?
Por una parte, hay un trabajo de primer
grado, especialísimo, donde trato unas áreas del flamenco relacionadas
con mis inquietudes y con las búsquedas hacia aspectos musicales renovadores,
de vanguardia. Ese es mi drama personal. Por otra parte, enlazo mi actividad con
otro tipo de trabajo algo más convencional cuando vienen a solicitarme
obras concretas para, por ejemplo, ballets. Ante estos encargos tengo una consideración
distinta porque soy respetuoso con ese guión, con la idea que quieren.
Cuando vienen a mí, vienen en busca de mi estilo, pero no vienen en busca
de mi obra. Me expreso desde la otra forma, la más consolidada en mi música...
Perdona, tengo el defecto de hacer siempre
unas respuestas muy largas.
Concretamos ambas facetas... ¿Sigues
profundizando en la línea de la última obra?
Después de 'Locura de brisa y trino',
he compuesto un ballet para Sara Baras, 'Mariana Pineda'. Los aspectos que en
'Locura de brisa y trino' se destacan por ser nuevos están muy poco tocados
en este ballet. También ando buscando ya la composición de otra
obra basada en un personaje al que admiro muchísimo, un gran pintor sevillano
poco comprendido, pero que a mí me apasiona: Baldomero Romero Ressendi.
En él baso la composición de búsqueda de esta nueva obra.
Y ahí sí estarán presentes elementos de mi nueva manera de
realizar músicas.
Vuelves a inspirarte en una figura artística.
En 'Locura de brisa y trino' era Lorca...
No, con Lorca no se produce eso. Lo
que ocurre es que el peso de García Lorca, de la imagen y el nombre, hace
que se tienda a entender que está fundamentado en Lorca. Esos versos no
determinan nada, no marcan ningún paso, no marcan ninguna evolución,
no marcan ningún espacio que contenga algo definitivo o esencial de la
obra. Yo elijo a Federico García Lorca como un poeta con el que puedo compartir
mucho de mi afán por Andalucía, por esa cultura común nuestra,
por esa manera de sentir la vida, por esa pasión por una serie de aspectos
de la vida. Además, es un poeta universal sobre el que nunca había
hecho nada. He utilizado a otros poetas como Miguel Hernández, por ejemplo,
y en ese caso sí hice una obra para este poeta, aunque sin utilizar ni
una sola palabra suya, sino metiendo su poema dentro del mío, entendiendo
lo que provocaba ese poema, ese sentimiento. Yo traté de reflejar musicalmente
lo que él expresaba con la poesía y, sin embargo, no utilizaba ni
una sola frase. Esa obra sí considero que era referida a Miguel Hernández.
Este es el caso contrario. Yo tomo a Federico García Lorca para poner unas
letras al cante porque nunca lo había cogido para mi música. De
ninguna manera, yo no hago música por Federico. Sólo hay un tema
que no está dentro de ese sistema. Es el único que en esa obra se
despega y está basado en el espacio vital y artístico de Federico,
un tema que titulo 'Carta a Doña Rosita'. Curiosamente, ahí no utilizo
el sistema fundamental de la obra, ni el verso de Federico.

Manolo Sanlúcar en 'Medea' (Foto: Javier Hurtado)
Y en el caso de la siguiente obra, ¿qué
papel juega el pintor?
Baldomero Romero Ressendi es un pintor
fantástico, es un ídolo para muchísimos pintores andaluces,
pero una persona con grandes problemas, que provocaba muchos problemas y que luego
ha sido descartada de la oficialidad porque se entiende que estaba relacionado
con el régimen anterior. Como yo soy uno de los que entiende que era un
genio, me apetece mucho hacer una obra sobre este pintor donde va a haber cante
con letras que voy a hacer yo, como hice, por ejemplo, las de 'Tauromagia'. Pretendo
que cada tema esté inspirado en un cuadro suyo. Voy a coger nueve o diez
cuadros y voy a tratar de plasmar lo que él intenta contar en ellos, siempre
tratando de acercarme a su expresión. Por cierto, era un hombre muy aficionado
al flamenco.
Siempre señalas la importancia del
cante. Incluso en 'Locura de brisa y trino' sueles explicar que sin el cante la
guitarra no se hubiera entendido...
El flamenco es la guitarra y el cante
juntos. Todos los géneros del flamenco tradicionales están formados
según las melodías de los cantes, según cómo la guitarra
acompaña esas melodías y juntos terminan estableciendo las formas
escolásticas del flamenco. Yo termino en esta obra concretando (no me gusta
utilizar esta palabra porque está muy mal usada) un arte, pero es todo
un sistema. El flamenco tradicional se basa en un sistema, en la cadencia andaluza.
Yo desarrollo un sistema que hace muchos años comencé a presentir.
Hace tantos años que yo entonces no leía música... Yo presentía
ese sonido, lo tenía y lo hacía pero no sabía a qué
correspondía, no podía razonarlo. Tanta fuerza ejercía eso
en mí que iba componiendo a mi manera y, aún luego aprendiendo a
leer música y estudiando mucho, durante mucho tiempo seguía sin
entender. Ya cuando estudié armonía me fui acercando, hasta que
llegó un momento en el que comprendí exactamente en qué estaba
fundamentada esa sensación que yo tenía y cómo podía
razonarla.
Cuando razono todo eso, ordeno un sistema...
y es como construir un nuevo edificio junto al edificio del flamenco que se comunican
por una habitación, de manera que yo puedo estar en una o en otra y paso
con toda naturalidad. Se trata de una puerta abierta a un espacio concreto, no
para que pueda entrar cualquier cosa, sino que tiene comunicación. Eso
produce una música que no está entendida dentro de los aspectos
tradicionales del flamenco, pero que es tan flamenca que si no hubiera existido,
no hubiera existido la cadencia andaluza. Es decir, que es anterior.