Manolo
Sanlúcar, guitarrista. Málaga en flamenco
“Cuanto más tiempo
pasa, las nuevas generaciones se alejan más de la
tradición y esto es peligroso”
Málaga en Flamenco. Noviembre,
2005
El magisterio de Manolo
Sanlúcar ha sido protagonista de Málaga
en Flamenco 2005, donde ha impartido un Curso Superior de
Guitarra a más de una quincena de guitarristas consumados.
Uno de lo más grandes artistas españoles de
los últimos tiempos, habla sobre la cuestión
didáctica y otras muchas en una entrevista concedida
a Málaga en Flamenco.

Manolo Sanlúcar
(Foto: Javier Hurtado)
¿Cuál es el balance
que realiza de su experiencia al frente del Curso Superior
de Guitarra que ha impartido en Málaga en Flamenco?
Es un balance muy positivo. Me ha encantado
porque he encontrado a gente de buen nivel y con ganas.
Me ha sorprendido que tantos de ellos tengan ese nivel porque
para compararte, en Córdoba, entre los más
de cincuenta que se inscriben al curso, no encontraría
a quince con el nivel de los que he encontrado aquí.
Para ellos es muy valioso este tipo de cursos porque al
no haber conservatorio de música flamenca donde recibir
estas enseñanzas de guitarra, les ayuda mucho. La
mayoría aprenden de oído, escuchando discos
o porque alguien de la familia toca. El flamenco es una
cultura muy amplia y poco analizada desde la escolástica,
por eso se habla tanto de sentimientos, porque no se tienen
conocimientos musicales. Además, curiosamente, siendo
una cultura musical que ha sobrevivido por la transmisión
oral, es de las más rigurosas que existen.
¿Qué es lo que más
le han valorado sus alumnos de estas clases, siendo muchos
de ellos ya profesionales de la guitarra?
Lo han agradecido todo mucho y han puesto
mucha atención. Me vacío en la enseñanza
de lo que sé. Yo me considero una persona muy afortunada
y con una gran capacidad de trabajo. He tenido el amparo
en mis comienzos de La
Niña de los Peines. Cumplí catorce años
tocando la guitarra para Pepe
Marchena sobre un escenario y hasta hoy han pasado muchos
años. He ido construyendo todo lo que aprendía
en mi cabeza, bien estructurado. Lo que quiero decir, es
que en el flamenco todo lo que se ha aprendido hasta ahora
ha sido porque en la familia, donde uno crecía, se
tocaba o se cantaba, como por ejemplo es el caso de Paco
de Lucía, que prácticamente se crió
en una familia que es un conservatorio. Luego a otros no
les queda mas que pegarse al que sabe, como en mi caso han
podido ser artistas como Vicente
Amigo, que pasó conmigo siete años o Niño
de Pura. Y para mí es muy satisfactorio realizar
estos encuentros con la gente joven que toca la guitarra.
Desde 1970 hago un par de cursos para especialistas en cualquier
punto del mundo, que me conectan permanentemente con todo
lo que se está haciendo por ahí.
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| "Cuando
se trabaja bien aparece un Paco de Lucía y,
por mucho que se diga, aprovecho para decir que es
uno de los guitarristas que más horas le ha
echado a esto de la historia" |
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¿Qué es lo que más
le gusta ver en un guitarrista a nivel artístico?
La posición adecuada es ser un artista
y ser un profesional. Llevar una vida de observación
y trabajo. Creo que fue Manuel Segovia quien dijo que el
diez por ciento de la creatividad es inspiración
y el noventa por ciento es expiración. Cuando se
trabaja bien aparece un Paco de Lucía y, por mucho
que se diga, aprovecho para decir que es uno de los guitarristas
que más horas le ha echado a esto de la historia.
Con la revolución que ha
vivido la guitarra en los últimos años, ¿cómo
encuentra a las nuevas generaciones? ¿Es más
difícil para ellos aportar algo nuevo, sin salirse
del flamenco?
Cuanto más tiempo pasa, las nuevas
generaciones se alejan más de la tradición.
Esto es peligroso, hemos entrado en un mundo donde domina
lo comercial y muchos de ellos no tienen fundamentos, conocimientos
para diferenciar las culturas musicales, unas de otras.
Ya han salido híbridos que no tienen conocimientos
estructurales de su propia cultura musical. Hoy día
ocurren aberraciones como la que se ha dado en el Conservatorio
Flamenco de Córdoba, donde en la oferta de enseñanza
obligatoria una de las asignaturas, creo, era Armonía
del Jazz y esto viene a introducirse en el programa educativo
porque a dos o tres artistas se le ha ocurrido hacer fusiones.
La escuela que nos representa no puede poner esta asignatura,
porque los jóvenes se creen que pertenece a nuestra
cultura. El que ellos la conozcan debe ser un tema personal,
que tomen por decisión propia. Un joven no puede
entender que saber armonía del jazz es parte de nuestra
cultura. No la necesitamos y, a la vez, las necesitamos
a todas. Esto es falta de raciocinio y falta de profesores
formados, siempre hablando en términos generales.
Los jóvenes se pierden y luego es muy difícil
recuperarlos a los cuarenta años. Sí es cierto
que hay un grupo de jóvenes guitarristas con técnica,
pero sigue habiendo mucha deficiencia en la formación.
¿Qué le parece que
un festival se preocupe también por no abandonar
la faceta didáctica del flamenco?
Muy bien, cursos como este de Málaga
en Flamenco deberían de reproducirse y constituirse
en todas las provincias andaluzas y cada año ofertar
un curso especializado de este tipo o también de
contenidos no tan exigentes. No pido catedrales, conservatorios
muy bonitos, eso que se lo queden los clásicos, que
ya se lo han quedado todo. Yo pido una habitación
digna, donde un profesor de guitarra pueda impartir su magisterio
a todo el que quiera y la gente no tenga que andar desplazándose
de Madrid a Córdoba o a Málaga para recibir
unas cuantas clases puntuales.
Manolo Sanlúcar
(Foto: Daniel Muñoz) |
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En la presentación de este
curso reivindicó un apoyo institucional al flamenco
equiparado al que le dedican a otras músicas y que
entrase en de una vez por todas en los conservatorios. Según
su criterio, ¿qué sigue obstaculizando estas
conquistas?
Los artistas flamencos tenemos un defecto,
creemos que se nos ayuda cuando nos organizan conciertos.
Y tenemos que considerar que el Estado como mejor nos puede
ayudar es abriendo conservatorios. Ese concepto hay que
cambiarlo.
¿Se va a volcar más
ahora en esta labor docente y abandonar algo su faceta artística?
A otros artistas no les interesa esto.
Para ser artista se necesita talento, pero para ser maestro
se necesita dedicación. Yo me siento artista como
el que más, pero le doy un valor tremendo al magisterio.
Hacen falta fundamentos para que así pueda desarrollarse
mejor el sentimiento artístico.
¿Le satisface más
una que la otra?
Ni más ni menos, una que la otra.
Todo lo que hago, lo hago con pasión. Me gusta hacer
ambas, pero necesito sacar discos porque eso es lo que mantiene
a un artista en la calle.
¿Y ahora trabaja en algún
nuevo disco?
Sí, me encuentro a la mitad de la
composición de un nuevo disco que será un
homenaje al pintor sevillano, Baldomero Romero Ressendi.
En mi caso, no es nada nuevo porque me gusta ligar diferentes
expresiones artísticas y ya había tenido experiencias
anteriores poniéndoles música a poetas como
Miguel Hernández y Lorca.
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