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Sara Baras |
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En una noticia reciente decían
de ti que eres la “figura femenina del flamenco de masas”.
¿Crees que es necesario que el flamenco llegue al gran
público? ¿Crees que incluso es una responsabilidad
que tenéis?
Me alegra de que me hagas esta pregunta porque el día
que dijeron aquello fue en una rueda de prensa y, sinceramente,
creo que lo hacían para insultarme, para molestarme.
¿Y cómo le explico a este señor o a esta
señora que si yo tengo la oportunidad de hacer un flamenco
grande, mejor para mí? Si me están diciendo
que tengo capacidad para montar una coreografía para
mostrar donde entren miles de personas, muchísimas
gracias. En un cuarto bailando por bulerías, eso lo
hago desde que soy una niña.
Además, creo que Paco de Lucía no toca ni mejor
ni peor porque haya mil personas o diez mil personas, toca
igual de bien pero está llegando a más gente.
Yo sé que le molesta a algunos flamencos lo de las
grandes masas. Un momento, que hay flamenco para todos. Yo
sé diferenciar una coreografía para una peña
flamenca, de una coreografía para un teatro como éste
(el Lope de Vega de Madrid). Sé diferenciarlo,
sé de qué manera tiene que ir. Cuanta más
gente venga al teatro, cuanta más gente le guste el
flamenco y cuanta más gente esté entregada,
todavía mejor. Me parece un piropo, en ningún
momento lo considero un insulto, aunque lo digan con esa intención.
Gloria bendita.
Tampoco es que sea un fenómeno nuevo. Cuando
actuaba La Niña de los Peines aquí en Madrid
tenía que intervenir hasta la policía...
Yo he vivido de cerca de Camarón
cuando era una niña y ¿quién dice ahora
que no cantaba bien? No pueden decirlo, es que tenía
una caja de música en la garganta. Y mira la cantidad
de gente que iba a ver a Camarón. No lo entiendo. Normalmente,
hasta en las entrevistas, las cosas me las pienso mucho. Intento
no meterme con nadie, no insultar a nadie, no crear ninguna
polémica, intento estar sólo en el baile y en
la felicidad que me da a mí el flamenco. No quiero
más. Y, últimamente, me da como pena porque
no somos tantos los que estamos en esto y... dios mío,
vamos a unirnos para llevar el flamenco al mundo entero que,
gracias a Carmen Amaya, a Paco de Lucía, a Camarón,
a artistas tan grandes como ellos, tenemos las puertas abiertas.
Pues no, si triunfas ya te salen con el flamenco puro... pero,
¿qué flamenco puro? Puro, Rancapino.
Que a mí me ha cantado por seguiriyas en un espectáculo
de grandes masas, él y yo solos, con el Teatro de la
Maestranza de Sevilla hasta arriba de gente. Lo puro está
en su manera de vivir.
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Sara Baras |
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¿Crees que te ven con distancia los compañeros?
Hay de todo. Hay compañeros que, por supuesto, hace
muchos años años que conozco y hemos compartido
momentos preciosos siendo nadie, cuando veíamos a un
artista por los festivales del sur, que era alucinante. Y
tengo una relación muy buena con la mayoría.
Pero después sí, después hay otros compañeros
que no y encuentro que algo les irá mal en su vida,
en su personalidad. Había un cartel en el cuarto de
mi hermano, no sé si soy muy pretenciosa al decirlo,
en el que ponía: “Tres mil millones de moscas
comen caca, no pueden estar equivocadas”. Hay mucha
gente, muchos maestros, muchas personas que me ayudan, gente
muy profesional, gente muy importante, hay muchos teatros
llenos, muchas críticas de todo el mundo... yo no me
voy a vender porque tampoco me hace falta, pero ¿cómo
pueden venir otra vez a criticar lo mismo? Para vestirme de
Matilde
Coral, está Matilde Coral, con todos los respetos,
que yo la adoro, pero ella estaba para otra época.
Si ahora viene otra época y estamos otros, dejadnos.
No hacemos nada malo, trabajamos con todo el respeto. Qué
pena.
¿Sabes la felicidad que es cuando te metes en un estudio
con un montón de artistas y crear una obra y estrenarla
y hacer cuatrocientas obras y crear una compañía
estable? Por encima de todo, tienes que decirte que algo tienes
que tener para llevar una compañía por todo
el mundo siete años, sin parar de trabajar... y sin
hacer ninguna barbaridad. Yo intento dar lo que me han enseñado
mis maestros, empezando por mi madre, siguiendo por Ciro,
Manolete, Güito, Merche Esmeralda, Antonio Canales...
por todos. Y tengo el privilegio de trabajar en lo que me
gusta y, encima, tener reconocimientos como el Premio Nacional
de Danza. No daba crédito. Y yo pensé que era
bueno para el flamenco. Igual que el Príncipe de Asturias
para Paco
de Lucía, que estaba con él cuando se lo
comunicaron. Es que eso es un orgullo para el flamenco. Hay
que unirse, no somos tantos, vamos a ser un poquito listos
y ayudarnos. Hay cosas súper antiguas que todavía
siguen en el flamenco y que yo no sé cómo lo
llevaban los artistas de antes. Hay una gala, reúnen
a diez flamencos y surge el problema: ¿quién
abre? ¿quién cierra? Si lo único que
tiene que pasar es que te guste esto, ser un enamorado del
flamenco, que se te quite el hipo cuando ves un momento flamenco...
¿Recuerdas algún momento de esos?
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| "¿Por
qué quieren machacar al que está triunfando?
Yo no lo entiendo" |
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Manuela
Carrasco, hablando de pureza, soy fan total de ella. Yo
vi a Manuela en Nueva York el año pasado y cuando se
abrió el telón y la vi a ella sola allí
puesta, no había empezado ni a bailar, y dios mío
de mi alma, ¿quién la critica? Es que era una
fuerza sobrenatural, una mujer guapísima, agarrada
a su chaleco mirando con esos ojos... Es una pena que haya
gente joven que ni siquiera llegue a admitir eso y esté
con tantas tonterías y con cosas que tienen tan poca
importancia. Y canta una malagueña Rancapino y se me
saltan las lágrimas, te la puede cantar aquí
mismo, que el va siempre tan bien vestido y tan limpio, en
un teatro enorme o en un teatro chico... Y es como de una
verdad, que es lo que la gente joven debería defender.
¿Por qué quieren machacar al que está
triunfando? Yo no lo entiendo. Pues si a José Mercé
le va de escándalo, a Diego el Cigala le va de escándalo,
al maestro -Paco de Lucía- ni lo cuento... pues gloria
bendita. Están haciendo su trabajo, están con
nervio, están ensayando, están trabajando, están
viajando. Dios mío, ¿cómo vamos a quitarle
mérito?
Yo aplaudo lo que cada uno hace, ellos sabrán por
qué. Cuando el telón se levanta, mi compañía
está impecable y a mí me llena de orgullo. ¿De
qué se mantiene? Del propio trabajo. ¿Cuál
es la mayor subvención que tenemos? El público.
Y el respeto y el cariño con el que la gente me trata,
eso no lo cambio por nada. Y eso es quizás lo que más
me gusta. Eso mezclado con que, de repente, te das cuenta
de que puedes hacer cosas muy bonitas, aparte de con la cultura,
con las personas: un espectáculo para coger dinero
para el cáncer, un
taller para niños con síndrome de Down...
mil cosas de esas. ¿Y me voy a poner a pensar que a
este o al otro no le gusta como yo bailo por soleá?
¡Anda ya!
Pero, eso sí, el respeto a los grandes no se puede
olvidar, pero tampoco que nos han dado la libertad para salir
adelante. Cuando veo a una niña, intento ayudarla,
si es muy buena, me da alegría, no pienso que me va
a quitar el puesto, si ya tengo el mío. Hay que empujarla,
darle, ayudarla a que vea, a que escuche... porque esa es
la única manera de que el flamenco siga para arriba.
¿Y cómo ves que viene la siguiente
generación?
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| "Hay
un momento en el que importa más con quién
te hayas ido a la cama, que las horas que te hayas tirado
ensayando" |
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La gente baila muy bien... por eso empezaba hablando de respeto.
Quizás es por cómo vivimos en este país
ahora mismo. Pones la televisión y la palabra respeto
no ha existido nunca, parece que le influye a todo el mundo.
Parece que hay un momento en el que importa más con
quién te hayas ido a la cama, que las horas que te
hayas tirado ensayando. Y los flamencos verán la tele
como todo el mundo. Los críticos esos puros no creo
que no tengan tele (risas). Mira, pero hay gente muy buena.
En nuestra compañía está Raúl
Fernández. Son como jóvenes promesas y yo les
veo que tienen el interés, las ganas y las facultades.
Y lo que hay que hacer es abrir los ojos, empaparse de todo
lo que han hecho los maestros y ver todo lo que hay, no sólo
de flamenco, sino de todo. La gente aprende de lo que ve y
tenemos que estar serios, muy bien y disfrutar de nuestro
arte, que es el más de verdad que hay en el mundo.
¿Estás trabajando ya en un próximo
proyecto?
No.
¿No?
Estoy ahí medio loca porque ‘Mariana Pineda’...
Cuando hice ‘Sueños’, pensaba que era lo
más bonito. Vino ‘Juana la Loca’ y fue
tan especial para mí, tuvo tanto éxito que ya
pensé que no podía ir más allá.
Después vino ‘Mariana Pineda’ y ahora ya
creo que me he puesto el listón muy alto. A veces pienso
en hacer un espectáculo con argumento, a veces pienso
en hacerlo sin argumento y así estoy, buscando. La
agenda está completa, es una cosa alucinante. La compañía
está muy preparada, pero hay veces que dices uuufff.
El año 2005 está hasta arriba. A mí me
gusta, normalmente, cada dos años hacer un estreno,
pero como este año se ha repetido ‘Sueños’,
que la gente lo quería, pues creo que hasta finales
del año que viene... Y ahí ando medio loca.
Bueno, pero vendrá bien parar un poquito...
Sí, hay que parar pero, fíjate, este año
hemos tenido una semana de vacaciones y fue la semana del
Festival de Música de Jimena. Nos fuimos allí
y pude ver el concierto de Paco de Lucía, el de Serrat,
el de Pasión Vega... y fue una cosa como súper
preciosa. Es que te coge de vacaciones y hay un concierto
de flamenco y de otro modo no lo podría ver. Además,
vas de otra manera, porque no tienes ni que dormir siesta
para estar fuerte por la noche. Yo puedo estar cansada y no
importa, estoy sentada disfrutando. En vez de desconectar
e irme a la playa a olvidarme, me he ido allí a ver
qué hacía Paco y a fijarme en, uy, esas luces
que lleva... ¡porque ladrona sí soy! (risas)
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