Sara Baras, bailaora. Entrevista de flamenco
“Quiero huir de lo material
para ir directamente al sentimiento”
Silvia Calado. Londres, febrero de 2006
Fotos: Daniel Muñoz
Sara
Baras cierra el triángulo. ‘Sensaciones’.
‘Sueños’. Y ‘Sabores’. La
tercera ‘s’ reafirma la línea de espectáculo
no argumental, sólo compuesto de coreografías
flamencas enmarcadas en una sencilla estética. La
bailaora gaditana ha querido rendir homenaje a su primera
maestra: Concha Baras, su madre. Y, de paso, a los maestros
que considera referentes y no cortapisas en su propuesta.
La conversación mantenida con la artista en el camerino
del Sadler’s Wells de Londres, refleja pura satisfacción
ante este nuevo trabajo en el que reivindica la libertad
de disfrutar: “Aquí me encuentro preparada
y con un peso diferente”. Y eso lo da el tiempo, los
miles de aplausos y “haber trabajado con otros directores
de teatro”. Quizás esa seguridad es la que
la llevó a asumir todos los papeles en esta obra:
dirige, baila, coreografía, diseña el vestuario,
la escenografía y las luces. “Tengo mi manera
de ver el flamenco”. Y esa manera de ver el flamenco
pone en pie teatros como el Théâtre des Champs
Elysées de París, donde Sara Baras estrenó
‘Sabores’ y donde Carmen Amaya devolvió
el importe de una invitación a cenar en flores.

Sara Baras (Foto: Daniel
Muñoz)
¿Cómo ha sido la
génesis de ‘Sabores’?
‘Sabores’ ha sido, quizás,
la obra con más libertad de todas. Hemos hecho lo
que queríamos, lo que sentíamos. Por supuesto,
partiendo de la base de querer saborear el flamenco, te
tienes que acordar de todos los maestros, de todos los artistas
de antes. Y en mi caso, mi mayor referencia es mi madre
y por eso esta obra se la dedicamos a ella. No sé
lo que pasará a partir de ahora, pero por lo que
ha pasado ya con ‘Sabores’, ha merecido la pena
todo. Nada más que la impresión y la satisfacción
que se ha llevado ella, no me la imaginaba.
¿Y cómo es esa manera
de entender el flamenco de Concha Baras?
Yo creo que cuando empiezas a bailar y
vas investigando para crear un estilo más personal,
hay gente que está de acuerdo y gente que no. Yo
me considero una persona muy honrada y me gusta escuchar
también al que no está de acuerdo. Y Concha
siempre le saca algo bueno a todo. Quiero estar en el camino
acertado, aunque no me voy a limitar pues quiero hacer lo
que siento. La pasión y el amor con que ella mira
el flamenco está por encima de todo, le da igual,
le gusta el arte. Y siempre te recuerda momentos: la soleá
de ‘Juana la Loca’, unos brazos que Sara hacía...
La he escuchado tantas veces, que me planteé qué
pasaría si uniéramos todos los detalles que
siempre ha señalado. Concha es muy buena flamenca,
como aficionada brilla y como maestra también. Por
ahí empezamos a buscar para poder terminar la trilogía
de ‘Sensaciones’, ‘Sueños’
y ‘Sabores’, de espectáculos tipo concierto
sin argumento. Y yo tenía que tener la misma libertad
que tuve con los anteriores. Aunque es verdad que cuando
contaba que estaba haciendo aquellos espectáculos,
me miraba la gente como si estuviera loca. Y yo no hacía
nada raro. Quizás era un poquito atrevida porque
bailaba la farruca y normalmente no la baila una mujer,
pero eran detallitos muy pequeños para mi gusto.
¿Cuál es la diferencia
de ‘Sabores’ respecto a los anteriores montajes?
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Sara Baras en 'Sabores'
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Aquí es el momento en el que te
encuentras preparada y con un peso diferente. ‘Sueños’
se estrenó en 1998 y han pasado los dos años
de ‘Juana la Loca’, los dos años de ‘Mariana
Pineda’... Y he aprendido mucho tanto con Luis
Olmos como con Luis Pascual, he aprendido mucho interpretando
a estos personajes tan fuertes. Eso es lo que me ha hecho
decir: quiero bailar, quiero disfrutar, quiero bailar lo
que siento ahora mismo. Empecé pensando en que me
gustaría bailar una zambra. Y de ahí vino
todo, con toda la libertad. Mi madre, como siempre, me apoya,
aunque también me corrija. Tanto José Serrano
como Luis
Ortega aportan sus propias coreografías para
que ellos tuvieran la misma libertad que he tenido yo. Y
son bestiales y hacen que el espectáculo coja una
identidad fuerte. Pero es verdad que de todos mis espectáculos
es en el que más presente está Sara aunque
no siempre esté en el escenario, es más el
estilo de Sara en el cuerpo de baile, en la forma de entrar
y de salir... Cada detallito está muy cuidado.
¿Cuánto tiempo ha
llevado la preparación?
Realmente, ‘Sabores’ ha sido
rápido. Durante la gira de la reposición de
‘Sueños’, teníamos los ensayos
de ‘Sabores’. Ha habido cosas que las he montado
directamente en el escenario. Antes de las representaciones,
iba montando trocitos. A partir de septiembre de 2005, ya
nos centramos en el montaje, cuatro meses al menos.
¿Y qué aporta respecto
a ‘Sueños’, un montaje también
sin argumento?
Aunque esté mal que yo lo diga,
creo que es más completo y más de hoy. Quizás
se note un poco más la preparación que tenemos
en otro tipo de movimientos, al haber trabajado con otros
directores de teatro. La manera de plantearlo es diferente,
me gusta más. Y es el primer espectáculo que
cuando lo grabamos para corregirlo, la primera vez que nos
reunimos para verlo en mi habitación del hotel, nos
encantó. Nos gustábamos nosotros mismos y
eso es muy raro que te pase. Estoy tan orgullosa de toda
la compañía... Creo que la diferencia con
otros espectáculos es el nivel de la compañía.
Hay mucho contraste en las coreografías del cuerpo
de baile y los números solistas. El flamenco no tiene
que ser sólo de solistas. Creo que el espectáculo
empieza arriba y se mantiene arriba todo el tiempo. Y te
sale o no te sale porque los ingredientes, por supuesto,
son muy buenos. Pero a veces no coincide o no tienes la
suerte de que sea algo redondito. Y se nota porque tanto
en la temporada de París, como en Barcelona y después
aquí en Londres, el público es algo... impresionante.
Normalmente, se fijan en Sara. Aquí no, aquí
se fijan en todo. Y eso me llena.

Sara Baras y Luis Ortega en
'Sabores' (Foto: Daniel Muñoz)
Y asumes casi todos los papeles:
baile, coreografía, iluminación, escenografía,
dirección, vestuario...
Sí, porque era un espectáculo
de flamenco sin más nada. Y cuando buscábamos
quién podía hacer, por ejemplo, el vestuario,
yo ya lo estaba viendo. Cuando se planteó hacer ‘Mariana
Pineda’, sinceramente, no estaba preparada para dirigir
una obra de Lorca. Estoy preparada para interpretarla, pero
no para dirigirla. Y pienso que la mayoría de la
gente que baila tiene a veces ese problema. No es que yo
ahora, como me va muy bien, pues lo hago todo. No es eso,
es que llevo un espectáculo de flamenco y tengo mi
manera de ver el flamenco. El sello se nota más que
en otros espectáculos: la forma, la limpieza, que
la escenografía sea tan sencilla, que el efecto sea
la cara, un gesto, un paso, el quejío de un cantaor...
Quería huir de lo material para ir directamente al
sentimiento.
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