Sara Baras en el camerino
del Sadler’s Wells de Londres (Foto: Daniel Muñoz)
|
|
| |
|
¿Por qué elegiste París?
Me pareció superbonito. Y encima en ese teatro por
el que han pasado artistas tan grandes. Cuando me lo propusieron,
me parecía como si no fuéramos nosotros. Por
ahí pasó Carmen
Amaya. Y cuentan una historia muy bonita: estando allí
bailando, un señor quiso invitar a toda su compañía
y le pagó la cena. Y ella al día siguiente le
pagó la cuenta en flores. Dicen que le llegaron camiones
de rosas. Pienso además que las compañías
privadas, al no tener ayudas públicas, nos llena poder
elegir. Aunque también nos llenaría que nos
pudieran ayudar. Al poder elegir, ya que hemos estrenado otras
obras en Murcia, en Jerez, en Sevilla... ahora teníamos
la oportunidad de hacerlo en ese teatro, que es una belleza.
Y es verdad que íbamos muy preparados, teníamos
nervios de estreno, pero íbamos muy seguros, estaba
todo muy trabajado, muy ensayado, muy en su sitio. Además,
es señal de que el flamenco es internacional y que
es una cultura alucinante. Ha sido un orgullo poder estrenar
en un teatro tan importante y en una ciudad tan bonita.
¿Y os pone en perspectiva arrancar con llenos
absolutos?
Realmente, cuando vas a estrenar un espectáculo, tu
cabeza no da más que para estar pendiente del vestuario,
de levantar el brazo, de cuidar la luz... No te enteras de
más. Cuando pasa ya te da hasta miedo. ‘Sabores’
ha empezado en París, Barcelona, Londres, Moscú,
Jerez... Hoy estaba viendo las fechas y ya tenemos un año
de agenda en los mejores teatros del mundo. ¿Cómo
me puede pasar esto? (Con la lista de fechas en la mano,
Sara dice...) Estrenas una obra y ya hay un año
de actuaciones, es increíble. Normalmente, tú
estrenas, esperas a ver qué pasa, vienen los empresarios,
según las críticas... Creo que es resultado
de algo. Te puede gustar o no, pero sabes de la calidad y
la seriedad de la compañía.
Aunque no cuente una historia, ¿‘Sabores’
gira en torno a algún concepto?
| |
Sara Baras en 'Sabores'
(Foto: Daniel Muñoz) |
| |
|
Con ‘Sabores’ he pensado que cada palo del flamenco
tiene un color, así que vamos a colorear cada sentimiento.
Y como ahora el mundo pasa una época regular, necesitamos
un espectáculo alegre. Claro que es profundo, pero
no es triste. ¡Oye, que en el flamenco también
hay mucha fiesta y mucha alegría! Desde que le conté
a todo mi equipo cómo quería que fuera ‘Sabores’,
coindieron en que no tenía que ser siempre tragedia.
Yo entiendo que a Mariana Pineda la fusilaron y tenía
que morir. Y hay momentos de silencio, super profundos, un
martinete con la voz a pelo... pero no hace falta la tragedia.
Y te das cuenta de que el público sale y lo ha disfrutado.
La gente se emociona, pero de una manera muy alegre. Y la
verdad es que refleja todo lo bueno que nos ha pasado en los
últimos años. Es como transmitir que hay una
parte del flamenco en la que disfrutamos.
Belén Maya dijo en una entrevista
que tras dejarse inspirar por la tristeza, quería saber
si podía bailar desde la felicidad...
Es precioso, lo leí. Los maestros siempre te lo dicen:
disfrútalo, que se va. Y para disfrutarlo, lo tienes
que sentir. Hasta cuando interpretas una muerte, tienes que
estar disfrutando. Sí es verdad que en esta compañía
se ha creado muy buen ambiente. Ahora saboreamos momentos
que se nos han quedado clavados. Y he tenido mucha suerte,
pero soy muy entregada. Soy todo lo respetuosa que creo debo
ser con los maestros. Y aquí se ve que hay momentos
de antes. Y no son pretenciosos. No te voy a convencer con
un traje del siglo pasado. Te voy a convencer con mi corazón.
Se ve en nuestra forma de sentir que admiramos a tal artista.
Por ejemplo, José
Serrano hace una alegría con sombrero cordobés,
con una letra de Cádiz y otra de Córdoba. Y
la imagen que propone no parece de este siglo y, a la vez,
baila de hoy. Para el baile de antes, ya estaban los de antes.
Sin embargo, la imagen y la manera de plantearlo es de antes.
Hemos querido saborear el flamenco desde nuestro nuetro punto
de vista y nos ha salido más de antes que de ahora,
aunque el espectáculo es moderno. Y al revés.
Yo me he atrevido en la coreografía a tener movimientos
tanto de contemporáneo como de clásico y de
español. Todo lo que me ha dado la gana.
Si este espectáculo es una recopilación
de buenos momentos pasados, ¿qué te planteas
para el futuro?
| |
|
| "Debe
haber una manera de unir a los artistas para poder poner
al flamenco donde verdaderamente se merece" |
| |
La verdad es que, por un lado, me llena de miedo cuando abres
la agenda y hay por delante tal cantidad de trabajo y de proyectos.
Pero también te das cuenta de que el flamenco tiene
una riqueza tan grande, que pienso que debe haber una manera
de unir a los artistas para poder poner al flamenco donde
verdaderamente se merece. Y, por supuesto, no hablo de arte
porque arte ha habido en el flamenco y hay, sino de nuestro
país. A lo mejor es muy difícil hacer un título
oficial que diga que eres bailaora, pero no podemos seguir
sin ser nadie. Te metes en clásico o en español
y hay una carrera, puedes tener tu titulito, poner tu escuela
y enseñar. Pero te metes en flamenco, que llega al
mundo entero gracias a los maestros y lo que podamos hacer
los que venimos después, y no tenemos nada. No hay
ayuda. Hay gente muy buena que baila muy bien y que está
parada, no tira para delante. Yo no me voy a poner como compañeros
míos que, directamente, se van para los políticos.
Yo no digo que sea culpa de nadie y tampoco soy quién
para decir qué pasa, pero sí me planteo por
qué no nos ponemos todos de acuerdo para tirar para
delante. Si lo que está claro es que la riqueza que
tiene el flamenco, incluso otras artes de nuestro país,
no está bien comunicada fuera.
Además de ‘Sabores’, estás
trabajando en otros proyectos complemetarios...
Acabo de hacer un libro
de fotografía titulado ‘Sueños’
y un DVD dedicado a Cádiz del espectáculo ‘Sueños’
en el Teatro Falla y lo sacaremos dentro de poco... No paro,
a veces me agobio y todo por no tener tiempo para mí.
Siempre estoy haciendo algo. Cuando estaba estrenando ‘Sabores’,
ya estaba con el libro de fotografía, corrigiendo los
detalles del DVD...
¿Y por qué no hay esa unión
que reclamas entre los artistas flamencos?
No lo puedo entender. Cuando veo bailar a alguien que me
gusta, disfruto tanto como cuando disfruto bailando yo y me
dejo el alma. Por ejemplo, cuando vi la película de
Carlos Saura, la imagen de Enrique
Morente... ¡Por favor, qué bestia! Estaba
con la ‘paranoia’ mía del flamenco de antes,
de ahora... y no hay que inventar nada nuevo, ya sale nuevo
por su personalidad. Hay que respetar, pero vivimos otra época.
Hay que ver cosas nuevas, investigar... Pero cuando el otro
día estábamos viendo la película ‘Iberia’,
apareció Morente cantando una soleá por bulerías
y acabamos llorando. ¿Por qué eso no nos une?
Si a quien Morente puede hacer llorar más es a quienes
nos gusta el flamenco. Yo te puedo decir que Saúl Quirós
y Miguel de la Tolea son de los mejores cantaores que hay
ahora mismo, pero es absurdo que por eso yo no escuche a los
demás. Y de baile pasa lo mismo. Decía El Pipa
en una entrevista
en Flamenco-world.com que él defendía ser
conservador de la tradición. Pues yo no. Yo defiendo
eso y otras cosas. Me flipa el cante de Rancapino
que para mí es muy especial, pero no puedo decir que
ya no escucho a nadie más. Tienes que dejarte llevar
para entender otras maneras. Aquí no hay equipos, no
hay colores. Tenemos que unirnos, qué tontos somos.
<<
Anterior
revista@flamenco-world.com
|