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Sara Baras
por Daniel Muñoz
(Enero 2001)
Tengo
un currículo tuyo en que lo primero que dice es "Sara Baras, nacida
en 1971..."
(risas)
Eso era lo primero que poníamos antes, ahora ya déjame que me quite
un poquito...
Empezaste
bailando en la escuela de tu madre.
Ella
tiene una academia en Cádiz, y ahí empecé desde muy pequeña,
más tarde estudié con otros maestros, mi madre fue quien hizo que
me enamorara del flamenco y que creciera dentro del flamenco.
Tu
primer trabajo profesional fuera de la familia fue en la compañía
"Manuel Morao y Gitanos de jerez".
Yo
era una niña, creo que entré con el Morao con quince o dieciséis
años, de repente vinieron a buscarme, mi madre me explicaba: mira, este
es Manuel Morao, un artista muy importante de Jerez, y yo les veía como
artistas muy lejanos, que había visto en carteles o en la tele. El espectáculo
se llamaba "Esa forma de vivir", eran todos gitanos menos yo, yo me
veía muy niña, fue toda una experiencia, y hacer ese espectáculo
me vino muy bien, era algo de raíz, fíjate, me cantaba Manuel Moneo
por seguiriyas, él cantaba y yo bailaba, bailaba sin pensar voy a hacer
esto o aquello, era algo mucho más salvaje, y ahí estaba yo en el
escenario, a la vez que aprendía con naturalidad, de una manera muy fuerte.
Siempre
quisiste formar una compañía de baile.
Yo
he soñado con eso siempre, con veintiséis años ya iba con
mi mini-compañía, con muy pocos músicos.
Ya
entonces estaba Jesús a la guitarra.
Si,
a él le conocí en un espectáculo de Merche Esmeralda que
se llamaba "Mujeres", ahí bailaban tres mujeres y yo era una
de ellas, Jesús hacía parte de la música.
Jesús
es una persona muy tímida.
Ayer,
en el estudio donde estamos grabando el CD que se va a publicar con la música
del espectáculo, comentaba acerca de él cómo puede tener
esa grandeza para expresar tantas cosas con la música y después
no ser nada expresivo con las palabras. Yo creo que su timidez le perjudica, no
lo digo por hacerse fotos, publicidad y todo eso, pero desde luego no es alguien
que le guste hablar.

Foto: Anahí Cármody
La
forma de vestir de la compañía de baile de Sara Baras está
marcando una línea dentro del flamenco.
Algo
muy importante es el trabajo en equipo, te tienes que rodear de gente que sepa
de cada una de las especialidades. Yo creo que en vestuario sí hay un toque
bastante especial, al principio llevaba todo lo típico, mantones, peinetas,
flores... pero cuando tuve la oportunidad de expresarme como yo quería,
empezamos a vestir trajes con telas mucho más suaves, en los que se ve
el cuerpo en el traje.
Juegas
mucho con el vuelo de las telas.
Si,
es algo que también es importante, todo importa, la música, el sonido,
la coreografía, la luz... Al bailar intentamos buscar una estética.
¿Crees
que parte del éxito de tu compañía se debe a que aporta otra
imagen dentro de un baile que no deja de ser flamenco?
Parte
del éxito está en la entrega de un grupo de artistas jóvenes,
con un flamenco de verdad, porque expresas las cosas tal y como las sientes.
¿Cómo
fue la experiencia de presentar un programa de flamenco en Televisión?
Te
digo la verdad, cuando empecé me moría de miedo, el equipo me ayudó
mucho, me decían "Sé natural", yo decía para mí
que eso no era posible. ¡Ser natural con una máquina! Es más,
al principio ponían a mi hermana junto a la cámara para que le hablara
a alguien, pero lo que no era nada difícil era expresar la admiración
que sentía por los artistas que pasaban por el programa.
La
TV tiene mucho valor como promoción.
Te
ayuda mucho, claro, te hace popular, pero para llenar los teatros hay que hacer
un buen espectáculo, y hay que llenar los teatros, esta es una compañía
privada, y es difícil mantener a tanta gente.
Siempre
estás predispuesta a experimentar, a hacer fusiones con otros estilos.
Casi
siempre digo que no, es Mariana (manager) la que me convence muchas veces, cuando
te juntas con gente de otras músicas aprendes mucho, formas de ensayar,
de hacer las cosas, de entender el arte... además del resultado de lo que
hagas.

Con
"Juana la Loca", además de baile hay un trabajo de interpretación.
Es
algo que me daba mucho miedo, porque llevo toda la vida bailando, pero darle a
un personaje un carácter dramático...
El
concepto es enloquecer por amor, algo que se adecua a lo extremo que es el flamenco.
Claro,
y los palos del flamenco te ayudan muchísimo, no vas a bailar por "soleá"
muerta de risa, eso facilita el trabajo.
¿Hay
que perder la cabeza, enloquecer?
Como
dice mi madre, en esta vida hay que perder la cabeza pero no ir por el mundo sin
cabeza, yo valoro mucho la valentía, y cuando eres valiente te arriesgas
y el riesgo debe existir en el arte, también en lo personal, si no nunca
avanzas, hay que probar para ver si las cosas resultan, para saber si te van o
no. Con lo de "Juana la Loca" me sorprende que con todo lo que se ha
trabajado todavía hay mucha improvisación en el escenario, hay que
improvisar sin meter la pata, muchas veces hay que dejarse llevar por lo que tienes
dentro en tu corazón, darle una satisfacción al cuerpo, hacer lo
que quieras.
Algo
curioso: repasaba entrevistas tuyas y en varias de ellas hablas de comida.
Hombre
(risas), claro, uno de los placeres de la vida está en la comida, el puchero
de mi madre, unos huevos fritos con papas...
Tampoco
vives con una rigidez estricta por el hecho de bailar.
Hay
de todo, cuando ves que fumas mucho hay que controlarse, igual con todo, igual
con la comida y con todo, es una cuestión de conocerte a ti misma.
Daniel Muñoz
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