Son de la Frontera, grupo flamenco. Entrevista
“Sin la investigación
de su pasado,
el flamenco no tiene futuro”
Silvia Calado, noviembre de 2006
De Holanda a Madrid, de Madrid
a México, de México a Estados Unidos... Son
de la Frontera no deja de recorrer el mundo. Y de las
habitaciones de hotel y camerinos de esos últimos
puntos cardinales vienen las respuestas a esta entrevista
transfronteriza. Raúl Rodríguez -tres cubano-
y Paco de Amparo -guitarra flamenca-, correo electrónico
mediante, escriben sobre su nuevo trabajo ‘Cal’.
Confirman la propuesta de grupo, la inmersión en
el legado de Diego del Gastor, la defensa del flamenco de
raíz y la creación propia. Como la cal enluce
capa sobre capa, el nuevo álbum “toma conciencia
de nuestros fundamentos artísticos más propios,
para saber construir un lenguaje interesante para el futuro”.
¿Qué es ‘Cal’?
¿Cómo explicaríais brevemente a los
aficionados lo que contiene este álbum?
Paco de Amparo: ‘Cal’
es la continuidad de un proyecto que comenzó con
mucha ilusión y respeto, mirando en un principio
de lleno a la música y creación de nuestro
ídolo Diego del Gastor. Pero además, en este
nuevo disco, en cierta forma, se pretende mostrar más
nuestra propia identidad y que cada uno de nosotros pueda
sentirse identificado a modo personal, musical y como grupo.
Raúl Rodríguez:
En este trabajo hemos intentado profundizar aún más,
no quedarnos a mitad del camino y continuar la doble exploración,
en lo colectivo y en lo individual, que supone el trabajo
en Son de la Frontera. El título hace referencia
a la memoria de la cal, esa piedra líquida que purifica
y embellece a la vez, que fue testigo y parte de las casas
y las calles más flamencas, las del principio de
la historia de nuestra cultura: desde la sierra de Morón
salió gran parte de la cal que blanqueó la
Andalucía de los siglos XVIII al XX, los tiempos
en los que cristalizaron los cantes, los bailes y los toques,
las madres de las músicas de hoy.
Pensamos que, en cierta forma, el proceso
de elaboración de la cal puede asemejarse al proceso
de la creación flamenca: recogiendo la piedra dura
de la cantera, colocándola con mucho arte en el horno
y dejando que, a fuego lento, con calor y amor, se funda
en ese líquido puro de tierra adentro que a la vez
abrasa y renueva. Para encalar, como en el flamenco, se
pinta sobre pintado, capa sobre capa. Quizás es por
esto que hay que ser muy respetuoso con lo que precede,
es la forma de transmisión y respeto que tiene la
comunicación oral. Las rutas de la cal pudieron ser,
además, perfectas transmisoras de la música
flamenca en aquellos primeros tiempos, cuando el cante,
el toque y el baile viajaba dentro de las personas, no en
soporte grabado, ni CD ni mp3... Una artesanía que
también compartimos con las culturas mediterráneas
y caribeñas. Está en la línea del concepto
de nuestro trabajo, tomar conciencia de nuestros fundamentos
artísticos más propios para saber construir
un lenguaje interesante para el futuro: Saber andar pa’tras
para saber andar pa’lante.
Raúl Rodríguez
y Paco de Amparo
(Foto: Daniel Muñoz) |
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¿Qué diferencia existe
respecto al primer disco ‘Son de la Frontera’?
P.A.: Una de las diferencias
es el contenido musical propio. Existe más música
creada por nosotros, intentando aportar nuestro granito
de arena con respecto al flamenco. También se ha
introducido más cante y se han grabado palos que
hoy la gente tiene un poco olvidados, como la malagueña,
el taranto y las sevillanas. Tiene otra sonoridad, aunque
lleva la misma línea: se pretende con esto buscar
un poco más en nosotros mismos y crecer como músicos,
creando un sonido personal y con frescura.
R.R.: No hay cambios de
planteamiento ni de formación, sigue el camino iniciado
con el primero. La diferencia está más en
el crecimiento que como grupo hemos podido tener en estos
años de trabajo, en la mayor experiencia y en la
alegría de comprobar cómo la música
entre nosotros continúa creciendo y expandiéndose.
¿Qué vuelta de tuerca
dais al legado de Diego
del Gastor? ¿Habéis hecho algún
descubrimiento al volver a explorar en su música?
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| "Cuanto
más profundizas, más conoces la belleza
que contenía la música de Diego del
Gastor" |
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R.R.: Realmente, quizá
lo más interesante es tratar de conocerla en profundidad
y respetarla como lo que es: un clásico. Volver a
descubrir ahí la genialidad que encierra su composición
original y sus variaciones y, llevándolas al terreno
del diálogo entre el tres cubano y la guitarra, que
es nuestra aportación personal. Y, conjugándolo
con el cante, el baile y el compás, volver a sorprendernos
desde dentro de su música y tratar de crecer a partir
de ahí. Cuanto más profundizas, más
conoces la belleza que contenía su música:
ese creo que es el verdadero descubrimiento.
Cantiñas de Pinini, malagueñas
de El Mellizo, taranto de Manuel Torre... ¿Qué
importancia tiene para vuestra música el cante antiguo?
R.R.: El cante clásico
es la base, contiene la memoria y es el transmisor fundamental
de la cultura flamenca. Moi de Morón es un cantaor
con una emoción privilegiada para estos cantes, como
la malagueña del Mellizo, o las cantiñas y
los boleros por bulerías que cantaba la gran Fernanda
de Utrera, que en Gloria esté, y que tantas veces
acompañó el gran Diego del Gastor. Son cantes
que son hermanos de estos toques. En el taranto instrumental,
yo hago una adaptación para el tres del cante del
taranto clásico de Manuel Torre (‘Ay, mi muchacho...’),
con algún giro de la versión que mi madre,
Martirio,
grabó con Rafael
Riqueni y Pata Negra en 1989. Yo estaba en el estudio
aquel día, con 13 años, y ese es el cante
y el ambiente que mejor puedo recordar.
¿Quién era ese otro
Mellizo del que versionais las sevillanas?
P.A.: Personalmente, no
tuve la suerte de conocerlo, pero por lo que sé a
través de mi abuela (que era su hermana)
y de mi madre, Antonio Amaya Flores, hermano de Diego del
Gastor, era una persona sencilla, humilde y espontánea,
muy creativo, capaz de sacar música de una guitarra
que a veces sólo contaba con cuatro cuerdas. Era
muy afable y tenía lo que llamamos en Andalucía
“mucho ángel”, esbozaba una personalidad
muy particular, artista bohemio y gitano puro. Desgraciadamente,
estamos faltos de personas de esta índole en nuestro
mundo flamenco actual.
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