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De hecho, ya tenéis en marcha
un encuentro musical...
Tenemos un espectáculo que hemos presentado en Cuba
con un grupo de repentistas cubanos que se llama ‘Punto
Flamenco. Repentismo a compás’. El punto flamenco
es un palo nuevo, por la cara, que hemos hecho a partir de
descubrir que el punto guajiro y la bulería tienen
exactamente la misma clave rítmica. Hay muchísimo
que descubrir. Creo que el verdadero espejo nuestro está
ahí. Si hubiera discos duros de aquélla época,
como lo es el malecón de La Habana y el de Cádiz...
En la música no podemos verlo porque el flamenco no
tiene papel, pero sí podemos escuchar y dar campo a
los historiadores y al rigor. Yo me tomo tan en serio la fusión
como otra gente la tradición y quiero hacer esas cosas
con sentido.



Raúl Rodríguez,
director musical de Son de la Frontera (Fotos: Daniel
Muñoz)
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¿Cuál es la aportación de cada
uno de los miembros del grupo?
Paco de Amparo es el que lleva el peso de la guitarra y del
toque de Morón, es sobrino nieto de Diego del Gastor
y sobrino de Diego de Morón. Lleva viviendo el toque
de la casa desde pequeño y, aparte, tiene una pulsación
muy roquera, muy moderna. Es un perfecto aglutinador de la
escuela de Morón, con una visión moderna y muy
positiva.
La aportación de Pepe Torres es fundamental porque
es un bailaor humanista que toca, canta y baila; es un flamenco
triple. Toca muy bien, conoce la escuela de la guitarra de
Morón y, probablemente, sea uno de los que mejor la
hace. Además, en este disco le hemos sacado mucho partido
al sonido de los pies. Normalmente, en los discos de flamenco
suena una cosa muy pequeñita y muy colateral, y aquí
le hemos dado mucha importancia al sonido y a la música
de los pies. También es un comandante del compás
extraordinario porque le gusta hacer grupo, no es demasiado
estrella, humanamente es un tío muy grande. Después
está Moi de Morón, que es el cantaor. Viene
de la escuela de Joselero y de los viejos como Juan
Talega y Manolito
el de María, y tiene un cante muy viejo, parece
que tiene sesenta años y tiene veintipocos. Da una
aportación muy rica. Y después Manuel Flores
es el tercer palmero y bailaor de fiesta, de la última
‘patá’. Trae el baile más antiguo,
el baile de las casas y la parte de la risa, el ángel,
el duende, la parte humorística y positiva.
La aportación mía, aparte de meter el tres,
es darle una forma, una dirección, un sentido, que
no sea un cuadro de jóvenes flamencos de Morón.
No, hay una concepción de que una música local
puede ser universal si las condiciones históricas hacen
que aglutine lo que el toque de Diego aglutina. Y si queremos
hacer una música local, la tenemos que abordar con
una mirada universal para que no se nos caiga la cara de integristas,
que podamos ser ciudadanos del mundo, pero con derechos.
Coméntanos el repertorio del disco...
El repertorio de Diego abarcaba, básicamente, soleá,
seguiriya y bulería. Hemos trabajado tres bulerías.
Una va en tonalidad flamenca, ‘Bulería negra
del Gastor’, cogiendo todas las falsetas suyas importantes
y haciéndole un juego de contra respuesta con el baile
y con el compás, con un concepto muy moderno. ‘Bulería
del corazón’ es una bulería menor que
ya es más propia nuestra, es de Paco y mía,
sólo con una falsetita de Diego, una creación
nuestra donde se pueden ver armónicamente elementos
distintos, más ‘bluseros’ y más
‘jazzísticos’. Y la última, ‘Bulería
de las flores’, es la que juega directamente con los
‘tumbaos’ cubanos y con el punto. Hay una soleá
también, ‘Como el agua entre las piedras’,
que es un catálogo de falsetas de Diego con un cante
de Joselero. El ‘Arabesco’ es una zambra propia
de Diego. Normalmente, en tiempos antiguos, tenían
todos su fantasía moruna... y ahora no se hace, lo
que no quiere decir que no sea bonito. La seguiriya ‘Cambiaron
los tiempos’ trae partes de un martinete de Joselero
que hago en el tres y después engarzamos falsetas con
cante y baile. La seguiriya es bastante psicodélica,
son nueve minutos. La soleá libre ‘Recuerdo’
es de Paco. Y los tangos son muy antiguos, más de culo
gordo, de remates tradicionales que, probablemente, tengan
mucho que ver con los bailes que hacían a las bajadas
de los barcos en Sevilla o en Cádiz... El baile de
las viejas de Triana es baile negro, seguro. En Sevilla en
el siglo XVI había un porcentaje altísimo de
negros, como un diez por ciento, mucho más que ahora
que tanto se habla de mestizaje.
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| "Nuestro
trabajo, según desde que óptica lo mires,
puede considerarse muy purista" |
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Tiene mucho de añejo, ¿no?
Nuestro trabajo, según desde que óptica lo
mires, puede considerarse muy purista. Suena muy rancio. Lo
que no concibo es que se haga eso sin dar una perspectiva
de música nueva. No es tanto utilizar otro instrumento
como otro concepto. Nos hemos planteado mucho en la producción
si meter percusiones, bajos... enriquecerlo un poco. Y después
vi que hay una batería y una percusión en las
palmas y en los pies fabulosa. El concepto es dar potencia
a nuestros propios recursos, tampoco es buscar recursos externos,
sino darle a lo que tenemos la categoría de mundial.
¿Lo que ha quedado registrado refleja vuestro
directo?
Sí. Está todo grabado en directo, en la misma
sala viéndonos todos las caras. Se nota un hambre distinta
al tocar, no es igual que las producciones que se hacen con
claqueta y con un modelo de producción cercano al pop.
Así los hacía Fernanda, venía por la
mañana a Madrid y ¡ras!, del tirón largaba
aquello y se iba. Y todavía estamos dándonos
cabezazos. Se pensó que para hacerlo más vendible
había que adoptar el modelo de producción del
pop y, a lo mejor, era más cuestión de crear
un modelo propio porque la sonoridad de los instrumentos y
la dinámica del flamenco son distintas.

Son de la Frontera (Foto: Daniel
Muñoz)
¿Qué lugar ocupa el silencio en vuestra
música?
Este disco es una fiesta de silencio. Además, son
silencios vivos. Los micros de todos están abiertos
a la vez y se escucha el silencio, los oles para adentro,
muchas respiraciones... un poco de vida. Ya está bien
de esterilidad, un poco de fertilidad, por favor. Y eso se
transmite. Ya llevamos cuatro o cinco años tocando
de verdad porque con mi madre hemos ido a grandes teatros
de todo el mundo, pasando ‘jindama’ de verdad
y sacándolo para delante. Eso hace que con sólo
una mirada sepamos dónde está la siguiente caída.
La diferencia es que la música esté hecha con
corazón y con idea, con una emoción y con un
concepto útil. ¿Dónde están los
fantasmas que se cuelen por dentro? ¿Dónde está
el miedo? Eso nos atraía de los discos antiguos: no
sólo cómo se cantaba, sino lo que estaba pasando.
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| "Ayuda
ser rockero antes que flamenco. Y flamenco por la vía
Pata Negra, no por la vía Sabicas" |
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Y lo curioso es que vuestra vía para llegar
al flamenco ha sido más bien heterodoxa...
Ayuda ser rockero antes que flamenco. Y flamenco por la vía
Pata
Negra, no por la vía Sabicas. Tenemos espíritu
‘patanegroso’. Nos estamos buscando con esas ansias,
recuperando esa corriente de comunicación que se daba
entre los hermanos Amador. Kiko
Veneno me lo dijo: “Me estáis recordando
los tiempos antiguos, se me están poniendo las carnes
vueltas”. Eso sí, salvando las distancias. Se
trata de jugarse los cuartos de un guitarrista a otro, de
arriesgarse, de equivocarse. Si no te arriesgas no hay miedo,
si no hay miedo no hay conocimiento, si no hay conocimiento
no se crece.
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