Sonia Miranda, cantaora de flamenco.
Entrevista
Con los ojos cerrados
Silvia Calado. Madrid, abril de 2006
-¿El cante se aprende en un aula
como la guitarra y el baile?
-A quien tenga el talento y el instrumento, le pueden ayudar
a mejorar la técnica y el cante.
Y a Sonia
Miranda la ayudaron tres maestros: Naranjito de Triana,
José de la Tomasa y Manuel Soler. La cantaora sevillana,
nacida frente a las marismas del Guadalquivir, en Isla Mayor,
encontró en la Fundación Cristina Heeren el
sitio donde su talento y su instrumento iban a ser pulidos,
aunque llevaba cantando desde niña. “Con José
de la Tomasa aprendí a cantar libremente, es una
persona que te da mucha libertad. Y Naranjo me enseñó
a estructurar los cantes, me lo daba todo explicado, me
dio la disciplina. Eran dos maestros totalmente diferentes.
Y Manuel Soler... era el del látigo, como yo le decía,
un maestro muy exigente del que aprendí muchísimo,
sobre todo, del cante para bailar, me puso muy fácil
el camino”.
Aunque la formación en esto del
cante es continua. “Nunca terminas de aprender, estás
constantemente aprendiendo. He seguido escuchando de unos
y de otros, de bailaores, de guitarristas... Y poquito a
poco, a mi manera, creo que he ido cogiendo mi estilo”.
Concursos, festivales, peñas, tablaos, compañías...
Algo había en el flamenco que le cautivaba desde
niña: “Me llamaban la atención todo
tipo de músicas, cantaba y bailaba casi todo lo que
me llegaba, pero del flamenco me impresionaba el baile,
cuando veía bailar por bulerías, por tangos...
sobre todo, lo festero”. Y de aquel impulso infantil
pasó a experimentar otras sensaciones. “Ahora
me sigue llamando la atención la capacidad que tiene
el flamenco para emocionar. Me encantan otras músicas,
pero las sensaciones que tengo cuando canto, cuando escucho
y cuando veo bailar no las he experimentado en otras músicas,
aunque también me interesan mucho”.
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| "Este
disco, ‘Garabato’, lo he hecho por la
simple necesidad de cantar y de transmitir cosas de
dentro que tenía ganas de expresar" |
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Y al fin llega el momento de entrar en
el estudio de grabación para dar a luz ‘Garabato’,
su primer disco en solitario, “una ilusión
que tenía desde pequeña”. El guitarrista
Miguel
Ángel Cortés, durante un viaje que hicimos
para actuar en la ciudad mexicana de Monterrey, “me
dijo que me iba a grabar un disco... y cumplió su
promesa”. Con el guitarrista granadino como productor,
trabajaron en el álbum durante seis meses. Y a finales
de 2005 vio la luz ‘Garabato’, un disco de título
sugerente. Como explica Sonia Miranda, “este disco
lo he hecho por la simple necesidad de cantar y de transmitir
cosas de dentro que tenía ganas de expresar. Creo
que cuando un niño hace un garabato, lo hace por
una necesidad que le sale de dentro, por la necesidad y
por la ilusión de pintar”.
Esa necesidad y esa ilusión se plasman
en un repertorio que “tenía pensado desde hacía
tiempo”. Y es que la cantaora sevillana -aunque afincada
en Almería- es amante de los cantes clásicos
más desatendidos. “Tenía muchas ganas
de grabar una bambera, que es un cante que no se suele hacer,
al igual que la farruca, que en este caso he intentado hacer
un poquito mío con la guitarra algo destemplada,
con otro rollito en general”. Por supuesto, también
hay tangos: “La verdad es que ha sido muy emocionante
hacerlos porque la letra es nuestra, la hemos compuesto
entre todos, cada uno ha aportado su granito de arena y
mucha ilusión”. ¿Bambera? ¿Farruca?
¿Tangos? ¿Será que Sonia Miranda tiene
en el firmamento a La Niña de los Peines? “Pues
sí. No es que sea mi espejo, pero sí es la
persona que más me inspira. Para mí es la
cantaora más grande. De hecho, también la
soleá y la seguiriya tienen cosas de La
Niña de los Peines”. Aunque no es la referencia
única, también asoman otros clásicos
como Juan Varea.

Sonia Miranda (Foto: Daniel
Muñoz)
Los ocho cantes del álbum se han
quedado cortos. Sonia Miranda confiesa que “muchos
cantes se han quedado en el tintero y, si dios quiere, estarán
en el próximo disco”. La cantaora tenía
intención de “grabar cantes de levante, milonga...
pero Miguel Ángel ya me dijo que debíamos
centrarnos y que era preferible hacer ocho bien, que quince
regular”. Y le hizo caso, pues tiene claro que “un
primer disco es eso, el primero. Terminas de grabar y ya
estás deseando ponerte con el siguiente”.
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| "Yo
soy una persona que canta con los ojos cerrados y
una vez que cierro los ojos, me transporto a mi mundo" |
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Durante la grabación, en cada toma,
a Sonia Miranda le ocurrió lo que siempre le ocurre
cuando garabatea un cante. “Desde el momento en el
que empiezo a cantar, ya estoy en otro mundo. Yo soy una
persona que canta con los ojos cerrados y una vez que cierro
los ojos, me transporto a mi mundo. Y me inspiro cantando
y sintiendo las letras que hago”. Las letras no son
para ella un aderezo, sino pieza clave de su cante: “Cantar
lo que la letra dice y sentirlo para mí es muy importante.
Muchas mujeres cantan letras de hombres; yo no puedo. No
siento cantar “yo estoy loco de pena”. Siempre
se puede hacer cualquier cosilla para cambiarlo. Me gusta
cantar letras que me lleguen”. Eso sí, que
las escriban otros.
Que el productor de su disco sea guitarrista
da idea de la importancia que le da al toque. “Vamos
al cincuenta por ciento. Creo que es muy importante el diálogo
entre guitarrista y cantaor”. Y en el disco lo establece
con Daniel
Méndez, Tino van der Sman y, sobre todo, con
Miguel Ángel Cortés, compañero de fatigas
desde hace años. Sobre él no escatima elogios:
“Aparte de aportarme artísticamente, me da
una seguridad enorme y su música me inspira tanto...
Y ya como persona, ni te cuento, es un trocito de pan”.
Sonia Miranda
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Con decenas de directos a las espaldas
y un primer disco en solitario como tarjeta de presentación,
Sonia Miranda afronta su carrera con paso tranquilo. “No
me marco grandes expectativas, trato de ir despacio y hacer
las cosas como yo creo que deben ser. Entiendo que esto
es más una carrera de fondo, que alcanzar una meta
concreta”. ¿Proyectos? La cantaora sevillana
quisiera “seguir disfrutando de lo que hago, grabar
un segundo disco, colaborar con artistas que me gustan y
así, sin darme cuenta, seguir aprendiendo”.
La máxima que la guía en este proceso es “ser
sincera conmigo misma. Aunque siempre miro atrás,
trato de cantar como siento y, a veces, esto te hace separarte
de lo que la gente espera. Hay gente muy poco abierta a
todo lo que no suena como ellos creen que debería
sonar”.
Quizás hubiera faltado una última
pregunta... ¿Qué se ve cuando se canta con
los ojos cerrados?