|
LA
TATI, UNA PARTICULAR BERNARDA ALBA
"¡Lo
único light que hago en mi vida es fumar tabaco light!"
La Tati, considerada
como la representante señera junto al Güito del baile flamenco de
la capital, ha querido proyectarse en Lorca con el drama más completo de
la dramaturgia española. Una historia de amor y muerte marcada por el signo
de la rebeldía. Sobriedad en el vestuario y la escenografía, luces
cenitales sobre la Tati en el centro, en el centro como la matriarca de un elenco
de jóvenes y buenas bailaoras: Carmen Iglesias, La Truco, Lola Mayo, Nuria
del Río y Montserrat. La voz potente del cantaor Manuel de la Malena, dan
un tono al espectáculo de sencillez y sobriedad fuera de todo adorno comercial.
El
pellizco que tiene la bailaora madrileña lo demuestra en cada palo: "Yo
soy una Bernarda muy especial, soy la Tati". El día del estreno, la
bailaora se entregó de tal forma que las lágrimas le brotaron de
verdad, puro sentimiento.
Y
es que la Tati lleva casi cuarenta años encima de las tablas . Su vitalidad
la muestra a la hora de bailar, siempre sonriente: "Es que me gusta lo que
hago. Este trabajo me divierte" exclama con la boca grande.
La
conocida por muchos como "La bailaora de Madrid" se crió en el
Rastro en la calle Toledo, en los años de postguerra. Rodeada de vecinos
andaluces escuchaba flamenco y coplas por todo el barrio. Con 6 años conoció
a la maestra Quica, la mujer del Frasquillo, con ella descubrió que lo
suyo era el baile: "Yo la vi bailar con bata de cola, el día de la
Paloma y me dije: Esto es lo que yo quiero hacer; Nunca me dio una clase de baile,
sino muchos platos de comida y la oportunidad de aprender a bailar".

Foto: Anahí Cármody
La
Tati es una bailaora autodidacta. Con 16 años estuvo en Torres Bermejas.
Cada vez que faltaba la actuación contratada, la intrépida de La
Tati no se lo pensaba dos veces para subir a los escenarios. Sus trajes se los
pagó peseta a peseta. Ahora se diseña la ropa y lleva ella solita
su propio espectáculo como una Juana de Arco: "En España nadie
da un duro por el flamenco, no hay ningún tipo de apoyo a la iniciativa
privada. Todo el desembolso es personal, te juegas todo y encima te dan tan muy
pocos días de cartel que hacen que no de tiempo a que él público
se entere para ir a verlo. La situación aquí es de denuncia".
Comenta la bailaora, quien se preocupa por el particular momento que está
viviendo el flamenco: "El peligro ahora es con las multinacionales que están
aprovechando el boom del flamenco para hacer figuras de forma muy rápida,
pero realmente no les importa el arte para nada".
Los
espectáculos de la Tati viajan fuera de España, donde reciben mayor
apoyo. Las palabras de esta mujer llena de vitalidad demuestran que no piensa
tirar la toalla, ya que está enamorada de lo que hace: "Yo me invento
la vida y hago lo que quiero hacer". Aunque reconoce que a pesar de que cada
vez hay más aficionados, los tiempos ya no son como eran: "El flamenco
para mí ahora tiene falta de identidad, está un poco light y yo
¡lo único light que hago en mi vida es fumar tabaco light! Creo que
en este fin del milenio se van a empezar a poner las cosas en su sitio".
Fátima
Yráyzoz
|