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Fernando Fernández Pantoja (Jerez de la Frontera,
1969) conserva el apodo de su padre y continúa en una
línea familiar de dignificación del flamenco.
A pesar de su juventud ya cuenta con un vasto currículum.
En Sevilla es muy querido este jerezano, además de
ser el lugar donde ganó el primer premio del I Concurso
de Jóvenes Intérpretes de la Bienal de Flamenco
en 1996. Comenzó en el mundo de este arte como guitarra
del grupo Al Alba, hasta que debutó en 1989 como cantaor
en el Centro don Antonio Chacón de Jerez. El triunfo
logrado le permitió darse a conocer al gran público
al cantar en la gala de inauguración de Radio Televisión
Andaluza.
¿Cómo
te ves en la evolución de tu cante, así como
en la de tus participaciones en festivales de la categoría
del Antonio Mairena?
Los
artistas van madurando con el tiempo y con los años, y van comprendiendo
las cosas, y cuando tú repites en un festival dos o tres veces, ya viene
uno más concienciado. Pero me veo bien, aunque veo al público demasiado
respetuoso, hay demasiado protocolo. El flamenco es menos serio, es buena también
la sobriedad, pero a veces es excesivo.

Foto: Anahí
Cármody
¿Estás
adentrándote demasiado en lo jondo? ¿Te animas
a hacer más fusión?
No,
no hombre. Esto tiene dos vertientes, y tiene que dar más
calor. Existe mucho exceso de crítica tan purista,
aunque la gente entiende y sabe. Tengo claro que hay que honrar
el nombre del flamenco, aunque también vendría
bien un poquito de calorcito, de alegría.
¿Qué
diferencia vez entre cantar en un festival como el dedicado
a Antonio Mairena, en su pueblo (Mairena del Alcor) y en una
Bienal como la de Sevilla?
Para
todo artista venir a Mairena es una cosa muy especial, se
trata de un festival antiquísimo, por donde han pasado
los mejores cantaores de la historia, y aquí tienes
que venir con las ideas muy claras. Aquí tienes que
quedar bien y gustar, porque en festivales como éste
son los que te hacen subir escalafones. Es una ocasión
muy importante y tienes que estar lo más digno posible,
aunque hay veces que te coge mejor y otras peor. Y con respecto
a la Bienal, no tiene nada que ver con esto, es un mes a tope
en Sevilla y con otros tipos de espectáculos, hay de
todo.
¿Cómo
ves la Bienal? ¿Crees que se está poniendo la
cosa muy seria?
No,
tampoco tanto. Creo que es una gran oportunidad para muchos
artistas que están saliendo, y, tal como está,
la veo bien. La gente presenta proyectos nuevos y se hacen,
aunque siempre hay de todo; por lo que también hay
gente que no se queda contenta.
Hace
ya unos años que diste el pelotazo.
Hombre,
el tema es complicado, aquí siempre tienes que tener
a alguien que te apoye y te respalde, y te valore como debe;
aunque yo, gracias a Dios, no me puedo quejar. Las cosas van
funcionando, voy cumpliendo y me están aceptando.
¿Apuestas
por lo jondo?
Completamente,
no estoy en contra de la evolución ni de hacer cosas
nuevas, ni mucho menos. Pero si hiciera algo nuevo algún
día, lo haría, pero basado en la pureza de mi
cante. Si metiera una trompeta, la trompeta tendría
que sonar completamente a flamenco. O sea, estoy a favor de
evolucionar, pero no de la fusión; si hay que meter
un violín o un piano, yo lo meto, pero tiene que sonar
flamenco.
¿La
alegría de las bulerías gaditanas o la seriedad
de la campiña sevillana?
No
puedo decidirme por ningún palo, porque canto en todos
lados, y me agradan todos, cada sitio tiene su por qué
y su ideosincracia. El artista se debe adaptar al sitio donde
actúa. Aunque yo me considero un cantaor de palos duros:
la seguiriya, la soleá... los cantes que hago son duros,
y son con los que más me identifico.
¿Encuentras
barreras por ser joven y cantar jondo? ¿Hay más
facilidades para sacar discos algo más fusionados?
En
este aspecto sí es más fácil sacar discos
de fusión y de nuevo flamenco, como lo denominan ahora,
pero eso por lo general son artistas de un año. El
que no lleva la verdad por delante y la base del cante, yo
creo que acaba cayendo, excepto gente como Ketama, que hacen
su música y están ahí. Los que pegan
el pelotazo no duran más de un año. El que no
pierde la base tiene una carrera más verdadera y se
le respeta más. En cuanto a las grabaciones, sí
tienes más facilidades para grabar cosas más
fusionadas y tienes más facilidades para contratos,
pero en cuanto al trabajo y al directo, en absoluto, todo
lo contrario. Lo importante para el cantaor es mantenerse,
y la pureza es lo que hace que te mantengas.
El
flamenco es para minorías.
Eso
es un tópico, porque el flamenco es mundial, y siendo
universal no puede ser para minorías. Entonces lo que
pasa es que se queda en minoría ante el aluvión
de los nuevos flamencos de hoy en día, que llenan estadios;
pero son de un año, graban un disco y después
se acabó. Pero el que se dedica a hacer lo puro, pasito
a pasito, siempre está considerado. Yo apuesto por
lo puro, y si hago algo nuevo, lo haré dentro de mis
posibilidades.
Isidoro
Cascajo de la Barrera |