Tino Van der Sman
Biografía, discografía, Real Audio y comentarios de los lectores

 

 

Tino van der Sman, guitarrista flamenco. Entrevista

“Vivimos una época en la que
el ritmo está sobrevalorado”

Silvia Calado, agosto de 2007

Al flamenco se le llena la boca cuando habla de su dimensión internacional. Y tiene la ida, pero aún hay poca vuelta. Salvo excepciones. Una viene de Holanda, con guitarra y se llama Tino Van der Sman. El tocaor holandés, afincado en tierras sevillanas, acaba de publicar su segundo disco en solitario, ‘Tino’. Y en esta obra ha ido en busca de riesgo y diversidad. La carga de “chispa” se la ha puesto el percusionista Cepillo, con quien repite como productor. Como todos sus compañeros, se lamenta de la falta de atención de las discográficas. Y expresa sus opiniones sobre el toque de estos días en los que el mapa jondo comienza a borrar fronteras.

¿Cómo llegaste al flamenco?

 

Tino Van der Sman
(Foto Remco van Blokland)

Había una guitarra colgada en la pared de mi casa que nadie tocaba. Y, de repente, quise aprender a tocar un instrumento... un capricho de un niño. Ya que estaba la guitarra, me busqué un profesor y, casualmente, tocaba flamenco.

¿Qué te llamaba la atención de esta música?

Al principio, era sobre todo el profesor el que me inspiraba. Luego empecé a escuchar a Paco de Lucía y a Paco Peña. Desde siempre, me encantaba la música. No sé por qué me gustaba. No tenía familiares ni amigos que tocasen un instrumento o que escuchasen flamenco. Todo fue decisión mía.

En tu formación han intervenido diversos profesores. ¿Con qué enseñanzas te has quedado? ¿Quién te ha influido más?

La forma de enseñar de Paco Peña es la que más me ha influenciado. Es un verdadero maestro. Me enseñó la técnica pero, sobre todo, el carácter del flamenco y sus palos. Luego, llegué a Sevilla y en la Fundación Cristina Heeren, tomé una buena base de acompañamiento al cante. Y también destaco a Gerardo Núñez, ya que me encanta escucharle hablar sobre cómo ve el flamenco y la vida.

Resulta curioso que te licenciaras en guitarra flamenca en el Conservatorio Profesional de Rotterdam, una ciudad holandesa...

El Conservatorio de Rotterdam es una escuela limitada porque está en Holanda. Con eso quiero decir que no creo que se pueda aprender el flamenco en un país que no sea España porque gran parte del flamenco está en la cultura. Aprendí mucho sobre la guitarra, de la música y tuve la oportunidad de dedicarme totalmente a la guitarra con una beca y estudiar muchísimas horas, pero empecé realmente a entenderlo todo cuando llegué a Sevilla.

... pues en España los estudios reglados se están oficializando ahora.

Creo está muy bien que por fin se pueda estudiar de forma oficial, demostrando que se toma conciencia del gran valor que el flamenco tiene.

Y de alumno, a profesor. ¿Qué intentas transmitir a tus discípulos?

Depende mucho del alumno y sus capacidades. Me vienen, sobre todo, alumnos del extranjero que necesitan muchos análisis y explicaciones. Procuro aportar las cosas que son difíciles de aprender fuera de España. Pero, ante todo, que no olviden disfrutar y pasarlo bien tocando.

Ya como profesional, te curtes acompañando tanto a bailaores como a cantaores. ¿Qué exige tocar para cada una de estas modalidades?

Para acompañar al baile y al cante hay que tener, sobre todo, soltura. Si acompañas mucho, las dificultades se resuelven de forma natural. Está claro que las dos disciplinas son distintas y exigen una forma de tocar diferente. Por lo menos, en el sur, el acompañamiento al cante esta más valorado, cosa que yo no comparto.


Tino van der Sman con Gerardo Núñez en Sanlúcar
(Foto Kyoko Shikaze)

El siguiente paso fue tu primer disco, ‘Desatino’. Recuérdanos la historia y el contenido de ese primer trabajo.

El primer disco es un disco de guitarra, con toques de solista y de una producción básica. Es un disco suave y con mucho amor.

Ahora das un paso más en la creación de tu propio repertorio con ‘Tino’. Preséntanos este disco.

El segundo disco es más arriesgado. He intentado tocar más agresivo que en el primero y la producción es más amplia. Muchos toques han salido a raíz de acompañar al baile, al igual que la estructura de algunos temas. Quería que hubiera variedad y, al mismo tiempo, que sonara homogéneo, por eso grabé toques con caracteres muy distintos.

Vuelves a contar con la producción de Cepillo. ¿Qué aporta a tus grabaciones?

Soy un guitarrista que suele buscar la melodía y para que no me suene demasiado romántico, me rodeo de músicos con mucha fuerza. Cepillo da chispa a mis temas. Luego como productor tiene una virtud que me encanta, hace que todos los que graban se sientan cómodos y confiados. Así saca lo mejor de cada uno.

Hay una amplia nómina de cantaores jóvenes. ¿Qué criterio has seguido para elegirlos?

Vuelvo a decir que el flamenco es abierto a muchas formas de expresión. Creo que los cantaores como Vicente Gelo, Fabiola, Sonia Miranda y Sebastián Cruz dan al disco la diversidad que buscaba.

En el libreto se subraya la “libertad creativa”, incluso de “reinventar los estilos”. ¿Es ese el camino que quieres seguir en tu música?

La frase “reinventar los estilos” no es mía. Sólo intento aportar al flamenco lo que puedo. No pretendo nada y, a la vez, me exijo de todo. Me encantaría que me sonara la guitarra a Tino.

¿Crees que es difícil innovar en flamenco? ¿Se innova lo suficiente?

Creo que cada uno por sí mismo tiene que decidir si se innova bien o no. Los clasicistas están allí para frenar lo que quizás vaya demasiado rápido y viceversa. Creo que es ley de vida.

También estás rodeado de otros instrumentos como contrabajo, percusiones, piano, xilófono, tres cubano... ¿Es signo de que el flamenco está cada vez más abierto a otras influencias?

No creo que mi disco sea un signo de nuevas tendencias.

Y no falta la pincelada de baile, en este caso, de Andrés Marín. ¿Qué dirías de este bailaor de líneas vanguardistas?

Este bailaor vanguardista es uno que ama y conoce el flamenco puro al máximo. Creo que por eso es capaz de innovar tanto y tan bien.

Una reflexión sobre el panorama actual de la guitarra flamenca, sobre los caminos que se abren, sobre el peso de la tradición, sobre los músicos que te inspiran...

En la guitarra se esta tocando muy bien: buena técnica, buen sonido, sabor, creatividad… Lástima que el mercado de los discos esté tan mal porque me encantaría escuchar las grabaciones de muchos de mis compañeros. Lo único que veo es que estamos en una época en que el ritmo, bajo mi punto de vista, está sobrevalorado. Ojo, hay que tener ritmo y cuanto más mejor, pero siempre en función de la música y de la expresión. Un tema entero de picado me aburre. Y lo mismo me pasa cuando se abusan de los contratiempos y remates.

 
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