La Tobala, cantaora de
flamenco. Entrevista
“Buscar personalidad en
el flamenco es no tenerla”
Silvia Calado. Madrid, marzo de 2008
La
Tobala es, después de dar a luz siete discos,
primeriza. Y es que se estrena en cante clásico.
La cantaora sevillana se basta con la guitarra -y la producción-
de Pedro Sierra, para reencontrarse con la época
dorada del cante en su nuevo disco ‘Lenguaje puro’.
No sólo vuelve a la alboreá de El Gallina,
a la soleá-petenera de Pepe de la Matrona o a las
seguiriyas de Los Caganchos, sino que también vuelve
a esa forma antigua de grabar del tirón. Y no lo
hace por reivindicar nada, sino por pura apetencia. Porque
con la madurez las preferencias cambian. Porque la frescura
del flamenco está más en los directos que
en los discos. Porque se siente tan madura como personal
y libre. Tanto que hasta borra la frontera entre Extremadura
y Portugal cantando, por tangos, el “Ya no me apaixono
mais”.

La Tobala (Foto Daniel
Muñoz) |
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¿En qué se diferencia
‘Lenguaje
puro’ de tus anteriores trabajos?
Es diferente y así lo demuestra
el contenido, porque es un disco de flamenco, mientras
que los anteriores han sido discos aflamencados. Ha habido
palos flamencos, pero no se podían catalogar como
discos flamencos. Hay discos en el mercado que dicen ser
de flamenco, pero no lo son. Debemos tener claro lo que
hacemos y no engañar.
¿Pero te has sentido a
gusto con lo que has hecho hasta ahora?
Por supuesto. Me he sentido muy a gusto
y también son momentos. Ahora ha llegado el momento
de hacer un disco así y me apetecía muchísimo.
También algunas veces te sientes obligada a hacer
ciertos tipos de cosas, mientras que este disco está
hecho con mucha libertad, me he expresado como he querido
sin ningún tipo de prejuicio. Quizás tenía
que haber grabado antes un disco así, pero también
me alegro de no haberlo hecho, pues ha sido en el momento
oportuno de madurez.
¿Qué ofrece este
trabajo?
Yo he reflejado en el disco lo que he
aprendido en los casi veinte años que llevo en
el mundo del cante. No es un disco que se pueda decir
que está preparado en equis tiempo, sino que está
plasmado todo lo que he vivido desde que de niña
escuchaba cantar a mi madre. Hay muchas cositas que las
he aprendido en mi casa antes de subirme a un escenario.
Las cosas muchas veces no son premeditadas pero surgen
en el momento adecuado. La elaboración ha sido
rescatar lo que una ha aprendido a lo largo del tiempo,
pero también preparar cantes que quizás
no están tan en uso ahora como la caña o
el mirabrás.
¿Hay intención
de avisar de que ciertas cosas se están perdiendo?
En realidad, lo he hecho porque me apetecía,
tampoco con la intención de dar un toque de alarma.
Esos cantes no se van a perder, están ahí
gracias a los grandes maestros que nos han precedido.
Sí que me apetecía porque, por decirlo de
alguna manera, no están tan vistos.

La Tobala y Pedro Sierra (Foto
Daniel Muñoz)
¿Cómo ha sido el
proceso previo de elaboración?
Todo está inspirado en la escucha
de los grandes maestros del cante flamenco. Desde Chacón
a Tomás
Pavón, incluso a Angelillo.
Y seleccionar de cada uno lo que más a mí
me gusta.
¿Y has descubierto en
esa búsqueda algo que te haya sorprendido?
Todo. Siempre que escuchas un disco de
los grandes descubres algo que te sorprende. Por destacar
algo en lo que no había reparado antes, por ejemplo,
cómo hace Angelillo los cantes de levante.
Hay cosas de Los Caganchos...
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| "Esos
cantes no se van a perder, están ahí
gracias a los grandes maestros que nos han precedido" |
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Sí, la seguiriya, tirando para
Triana. También está la alboreá que,
aunque la habían grabado El Gallina, Fosforito,
Antonio Mairena y algún otro más, da como
reparo grabarla, no sé por qué. La única
leyenda que yo conozco en torno a este cante es que traía
mal bajío porque cuando un padre casaba a una hija,
se tenía que gastar un dineral. Mal bajío
es no saberlo hacer o no hacerlo. Y me apetecía
también grabarlo porque había estilos que
en Extremadura se hacen de diferente forma y quería
darle ese deje extremeño. La alboreá es
una música muy rica, tiene muchos tonos.
Está la soleá-petenera
de Pepe
de la Matrona...
Tampoco se suele escuchar mucho. Y es
un cante, como dicen los entendidos, grande. Creo que
merece la pena acercarse al flamenco para descubrir que
hay muchas cosas que todavía no están trilladas
o no se han sacado a relucir. El flamenco es ya tan grande
que no hace falta aportarle nada nuevo. Se trata de investigar
un poquito y llevártelo a tu terreno, pues la forma
de cantar que tenía Pepe de la Matrona es muy diferente
de la que pueda tener yo. No hace falta aportarle nada,
sólo mi personalidad; ya va a ser diferente.
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