Entrevista a Tomasito, cantaor
y bailaor, sobre 'Cositas de la realidad'.
Un centrifugado musical de lo cotidiano.
"Quien se encierra sólo en el flamenco no es
músico"
Silvia Calado Olivo. Madrid, octubre de 2002
Aquel día Tomás Moreno Romero
tenía pendiente una colada de calcetines. De todo lo que pudo echar mano
fue de las medias del Real Madrid... que en las primeras doscientas fotos no se
tenían por qué ver. Sin embargo, llegaron la doscientas una, la
doscientas dos y la doscientas tres. Javier Salas apretó el disparador
una, dos y tres veces cuando Tomás ya se estaba cambiando de ropa. Al cabo
de un mes, Emi le proponía que de aquellos retratos en paños menores
saliera la portada de 'Cositas de la realidad', el cuarto disco de Tomasito.
"Y a mí, que ya de pequeño cantaba versiones de la Abeja Maya,
me moló. Y mis amigos, que me conocen, saben que esa portada soy yo".
La foto de marras está haciendo estragos: "La gente se lo pasa de
puta madre, hasta mis colegas los punkis y los rockeros de aquí de Lavapiés.
Y los flamencos... El Cigala se bajó de un coche y quitó un cartel.
Me dijo, "primo, esto no se puede aguantar". Antonio Carmona igual,
se partió de risa. Es que es fuerte". Tomasito ve valor y atrevimiento
en su decisión: "Que la saque otro...". Y está convencido
de que "es una portada que puede quedar para la historia como algunas en
plan loco de los Rolling Stones o de Frank Zappa. No hay flamencos que hagan fotos
así".
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¿Y qué hay detrás? Bromeando,
Tomás apunta que "abres el compact y ya salgo en pelotas del todo.
Hay que comprar el disco porque la sesión de fotos de dentro es... porno
total". Que nadie se espante, que no es cierto. 'Cositas de la realidad'
ofrece otros motivos para ser oído. Ya el título barrunta el contenido:
"El disco es como muy cotidiano, de cosas que pasan en la vida". Toma
el nombre de un tema de Antonio de los Ríos, El Madriles, compositor de
'Noches de bohemia' y de 'Camino del hoyo', pero es susceptible de englobar la
esencia de todo el trabajo: "Todas las letras que canto son cositas de la
realidad, como la de la 'Soleá punk' (no me importa que me claven cuarenta
navajas, toma filosofía ahí, mientras estés conmigo), o como
la de El Bicho (ante todo prefiero el silencio), o la situación de José
el Pena o de la Trini". Y de esa cotidianeidad reinante responsabiliza a
Carmen Lázaro, productora ejecutiva, "que se ha encargado de buscarnos
las letras" y también de formar el equipo: "Aquí no ha
salido nada de mí, el que menos ha puesto he sido yo".
Tomasito adjudica a Tino di Geraldo un papel
protagonista en el reparto. El productor toca, a la vez, la guitarra eléctrica,
el bajo, la batería... "además de tratar tan bien la máquina
como la trata". El cantaor y bailaor considera que "ha hecho un puzzle
con todos nosotros, ha hecho una obra de arte. Él es quien más curro
se ha pegado". Sólo con su aportación es posible que, en este
álbum, el flamenco se comunique con tanta fluidez con rock, con hip hop,
con punk... "Y yo lo puedo hacer porque Tino trabaja así de fácil,
tiene tanto arte, curra tan bien... me conoce y sabe lo que quiero. Ahí
está demostrado. Yo ya de pequeño hice break dance... y eso marca.
Yo puedo hacer una bulería funky o hip hop o como la quieras apellidar".
El multinstrumentista asturiano va, eso sí,
"compartiendo con su comadre, mi tío Diego Carrasco, que se ha preocupado
por el disco como si fuera suyo". Tomasito y Tino tenían ganas de
pillarlo, con la intención de que "Diego Carrasco estuviera siempre
presente" en 'Cositas de la realidad'. Y si el tío y comadre "está
loco con el disco", más aún lo está el sobrino: "De
ahí hay que mamar. Para mí, su influencia es inevitable, se me pega.
Y me entiende".
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"Muchos artistas flamencos se quedan sorprendidos de esta variedad
y reconocen que les gustaría hacer cosillas así, pero acaban limitándose por no
salirse del campo"
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Más allá de ese atinado dúo,
Tomasito se deshace en agradecimientos hacia autores, músicos, técnicos,
compañía... Una mención especial va dirigida a Isidro Muñoz,
compositor de 'Mi Trini'. Que además en ese tema toque la guitarra, "marcará
mi vida". El mismo sentimiento expresa hacia el cantautor cubano Kelvis Ochoa
o hacia El Madriles, "que fue quien me empujó a hacer esta música,
quien me llevó a hacer esos cambios pues, aunque tenía mis canciones,
me faltaba la chispa esa de letras como 'El fino de mi casa', 'Camino del hoyo'...
Madriles fue el padre, el que me metió ahí". La madre fue,
sin duda, la desaparecida Lola Flores, a la que considera "espectacular no
sólo en el escenario, sino en la vida". De la artista jerezana, pareja
artística de Manolo Caracol, dice haber aprendido, en los tres o cuatro
años que estuvo trabajando con ella convertido en el televisivo Niño
Robot, "esa tranquilidad que hay que tener. Creo que algo se me ha pegado".
Con ese productor, ese comadre, esos compositores
que han aplaudido "las vueltas del revés de sus temas", esos
músicos "que han tocado sin cobrar sólo porque les gusta la
música"... y Tomasito, surge un cóctel que "marca una
nueva etapa". El artista del jerezano Barrio de Santiago asegura que "unos
discos salen de una manera u otra según cómo los hagas y el cariño
que les pongas". Como gustarle, confiesa que le gustan todos, pero reconoce
que 'Cositas de la realidad' se ha hecho con "especial cariño".
Tomasito recuerda que si bien 'Castaña' (Sony, 1999) se hizo "demasiado
ligero y con poco presupuesto", este se ha elaborado con tiempo, "ingrediente
necesario para que las cosas salgan bien".
Continúa...