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Entrevista a Tomasito, cantante
y bailaor flamenco
“Siempre
me he mojado con el cante”
Silvia Calado. Madrid, junio
de 2009
La frase tiene intrahistoria.
Una de esas que recuerdan a ‘Los managers’ de
Pata Negra… pero allá por Benalup. Aunque Tomasito
prefiere dejarla ‘off the record’, y darle otro
sentido, el de esa expresión de colegas que se encuentran
por cualquier calle de Jerez y se preguntan “quillo,
compadre, ¿cómo está la cosita? Y de
lo mío, ¿qué?”. Lo cuenta mientras
revolotea por la oficina de Nuevos Medios, recomendado capotazos
a lo Morante de la Puebla por teléfono, rematando por
bulerías en pleno vuelo para el fotógrafo y
hablando del disco a cortometrajes. Que si el amigo Angus
Young en el Myspace, que si Tino di Geraldo al mando, que
si el directo en estudio, que si heavy, que si fandangos,
que Lavapiés, que Senegal.
Quillo, Tomasito… y de
tu disco, ¿qué? A la pregunta responde con un
“¿dónde está que yo lo vea?”.
Salta ipso facto al otro lado de la oficina y ya con el disco
delante, que no es tan fácil de desprecintar porque
según él en esta compañía usan
“pegamento cianhídrico”, lo define como
“flamenco rock; más flamenco y más rockero,
imposible”. Y enseguida comparte la alegría de
tenerlo entre las manos después de siete años
de silencio discográfico. Claro que no ha estado de
brazos cruzados: “He dado una cuantas vueltas por el
mundo, con ‘Calle 54’, con Jorge Pardo, con unos
y con otros”. Pero necesitaba inspiración, material,
motivos. “Tampoco tenía yo textos ni movidas
que sacar. Y ya sabes cómo somos los flamencos, que
no somos como otro tipo de gente, que tenemos más respeto
quizás al estudio y no sacamos discos por sacar”.
Las condiciones son, a su juicio, “estar uno a gusto,
tener textos, encontrar compañía”…
y tiempo. “Sí que puedes hacerlo a las prisas,
pero yo prefiero trabajar poco a poco. Tener tiempo me ha
animado, me ha servido para componer en casa, coger músicas
de un lado y de otro”, asegura.
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“Los
flamencos no somos como otro tipo de gente, tenemos más
respeto quizás al estudio y no sacamos discos por
sacar”
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Y eso que en este lustro y
pico ha sido padre de tres niños, se ha sacado el graduado
escolar, aprobó el acceso a la Universidad y ha llegado
hasta segundo de Sociología. “Ahora lo he dejado,
es muy difícil… pero con lo que he estudiado
me pego buenas charlas con mi suegro”. Nada de esto
ha obstaculizado su vida musical, “al revés,
a mí me ha servido toda la movida esa”. Así
que teniendo al tiempo y a la inspiración de su lado,
sólo le faltaba formar equipo. Y en esta ocasión,
ha sido trío, al contar con el apoyo de Mario Pacheco
del lado de la discográfica y el de Tino
di Geraldo del lado de la producción. “Esto
sí que es garrapatero, tanto uno como el otro me han
dejado hacer lo que quería”, asegura Tomasito.
A lo que añade que “cuando hay feeling es como
un equipo de fútbol, se trabaja de otra manera”.
Por eso ha podido cuajar un disco nuevo, en lugar de una recopilación
que era, en principio, la salida que veía. Aunque la
idea sigue rondando pues, por desgracia, sus otros cuatro
discos están actualmente descatalogados. “Yo
no sé lo que hay que hacer. Yo qué sé,
ojalá los sacaran ahora. Este disco en el quinto. Y
ninguno está a la venta”, explica con pesar el
artista. Aquí sí habría que preguntar
“y de los míos, ¿qué?”, como
él mismo dice bromeando. Ante la situación,
impotencia: “Yo no puedo hacer nada. Soy el más
adecuado para decirlo y el menos. Ya ves cuánta música
está perdida”. Así que no caben los reproches
si “a veces lo digo en los conciertos, que mis discos
están descatalogados, que los busquen en Internet”.
Pero ahora que el quinto está
en el mercado, no es tiempo de lamentaciones. Tomasito cuenta
cómo fue todo el proceso de creación y grabación
de ‘Y de lo mío, ¿qué?’:
“Pues ha costado. Al principio, había más
temas pero en dos meses me puse a seleccionar con más
frescura de los textos que tenía guardados en una carpeta,
entre ellos, el fandango de Coppini… Así empezó
a venirme el rollo”. También han tenido mucho
que ver los proyectos en los que ha participado en estos años,
sobre todo, el grupo G-5 que formó junto a Kiko Veneno,
Muchachito Bombo Infierno y Los Delinqüentes, y que se
plasmó en un buen puñado de directos y en el
álbum ‘Tucaratupapi’.
“Al tito Kiko
Veneno lo invité a casa a comer un potaje -recuerda
Tomasito- y me dedicó la canción de ‘La
vida está mu mala’. Y luego me propuso los ‘Consejos
de mi pare’. ¿Tú padre qué te dice?,
me preguntaba. Y yo le decía que el dinero siempre
aquí, que la guitarra siempre guardada bajo la cama,
que tal y que cual. Me dio la letra allí en casa y
la completamos de gira con G-5. ¡Aunque hasta mi colega
el fontanero me puso algo del estribillo! Lo del fíate
de mí, que yo me fío de ti…”. Trabajar
mano a mano con uno de los padres del nuevo flamenco ha sido
para Tomasito de lo más enriquecedor. En su opinión,
“Kiko es, aparte de fantástico en sus cosas,
muy niño, muy juguetón y mola”. La admiración
es de ida y vuelta: “El otro día me dedicó
una canción en un programa de televisión, ahí
con su guitarrita”.
Y llegó el momento de
dar al ‘rec’. “Hemos grabado en directo,
en poco tiempo, una semana o dos, no mucho”, señala
el cantaor y bailaor. Pero eso ha sido porque se quedó
en Madrid: “Hemos grabado en Cinearte porque si te vas
a Jerez, ya sabes, una borrachera, no acabas nunca, se meten
todos los primos, el hígado, el psicólogo…
Jajaja. Así que nos fuimos dos o tres días
al estudio con Jorge, Ignacio, Tino… y nos metimos a
hacer todos los temas”. La decisión de grabar
en directo en estudio estaba tomada después de que
Tino asistiera a un concierto de Tomasito en La Casa Encendida
de Madrid: “La idea era meternos todos en estudio y
hacerlo más crudo, más rápido, tres tomas
cada uno. Y eso, después de dos o tres días
tocando para entrar calentitos. Ahí se nota la movida,
así curro yo cómodo, compadre. La fuerza del
directo está reflejada aquí”. Por ese
motivo, en el elenco “no hay invitados de renombre,
sino músicos que van conmigo de gira”. Ya otros
temas se grabaron después en Sonoland, como la ‘Rumba
del revés’ “donde invité a Muchachito
que, por cierto, no ha cobrado, qué buena gente. ¡Oye,
que todo el mundo de momento dice: Y de lo mío, ¿qué?!”
Otro colaborador destacado
del disco es Germán Coppini, quien ya le compuso el
‘Amor garantizado’ del álbum ‘Castaña’.
“Tenía yo en casa el texto, me inspiré
yo ahí, me resultaba muy flamenco el rollo y vi que
esa letra era para meterla por fandangos de la sierra. Luego
pega un cambio de heavy, y luego vuelve el texto metiéndose
en ‘rythm and blues’; este tema es que tiene unos
cambios…”, explica con detalle. Después,
Tino le pidió una taranta. Así surgió
‘Lola y Candela’, cuya letra “me la iba
mandando por SMS David de la Chica, de Palocortao; cada diez
minutos un mensaje”.
Con esos fandangos y estas
tarantas lo que hace Tomasito, de paso, es ampliar su repertorio
cantaor. “Ahí están la ‘Seguiriya
del 2000’ o la ‘Soleá punky’. Siempre
me he mojado con el cante, desde el ‘Castaña’
para delante. Aquí me metí en alegrías
también, en ‘El olvido’… ¡Vamos,
ya un cantaor integral!”. El primer fan de su manera
de interpretar en este álbum es el director de la compañía:
“Mario me dice que estoy muy bien, que canto muy bien,
vamos, que soy el mejor del disco, jejeje”. Aunque él
lo achaca al sonido. A su entender, “se escucha muy
bien todo, tiene muy buen sonido este disco. Está mezclado
y masterizado del carajo por Guillermo Quero; lo tiene muy
claro”. Y, de paso, suelta una reivindicación:
“Hablamos siempre de la música, pero cuando una
cosa suena bien hay que decirlo. Y en este caso no lo digo
yo, sino la peña que lo compra”.
En la conversación,
por supuesto, vuelve a salir el nombre de Tino di Geraldo,
el productor de este y otros discos anteriores, pero también
autor de algún tema y multinstrumentista. “Qué
pedazo de trabajo ha hecho”, subraya Tomasito. Y explica
por qué se mantiene fiel a su productor: “Si
busco otro, no sé, yo no me atrevo, a lo mejor no me
entiende. Y yo solo no me produciría un disco. A mí
me tienen que ver desde el otro lado, es muy difícil
seleccionar todos los temas”, comenta. El proceso de
trabajo entre ambos es fluido, de ida y vuelta: “Yo
le mando los temas a él, la guitarra y la voz, lo más
crudo del mundo, a veces me invento la claqueta o le canto
las guitarras o los ritmos. Con la boca mola, ya ves”.
Aunque admite que “en este disco es en el que menos
ha currado, lo que ha hecho es mandar, que es lo que tiene
que hacer un productor; por aquí, por allí”.
Por eso no hubo que tomar decisiones,
que si más flamenco, que si más rockero. “La
mayoría de los temas ya los hacía en directo”,
apostilla el artista. Y así se hizo el disco. El culto
al escenario no es gratuito. Tal como están las cosas
y citando a Rosendo, “no comemos de los discos, comemos
del directo”. De ahí es de donde vienen tanto
la frescura como el talante rockero del álbum, que
se concreta en detalles como “la guitarra californiana
en el ‘Quisiera’, el rollo de las acústicas,
en las alegrías ‘El olvido’ hay un blues…”.
Por cierto que este tema que cierra el disco “es una
alegría muy especial con la guitarra flamenca de Tino
di Geraldo, que es pedazo de guitarrista de flamenco. ¡Ni
Morao ni ná! Flipas con ese pedazo de guitarrón
de medio kilo que tiene”, bromea Tomasito.
-¿Cómo se
llevan la guitarra flamenca y la eléctrica?
-Ofú, conviven bien,
pero se tienen que respetar. Por eso está ahí
Tino, indicando por dónde tiene que tirar cada uno.
Y luego hay un gran trabajo de edición. Él hace
de momento un puzzle de tres mil piezas, que lo he visto yo.
Tum, pam, tac, tuc.
-¿Y el ‘Back
in black’ con Tomasito?
-Hooombre. El ‘Back
in black’ han tenido esta gente del sello los cojones
de meterlo. ¡Yo soy colega de Angus Young en el Myspace!
Le mandé la canción y luego se hizo amigo, no
me lo creía. Guay, un punto. Y nuestra versión
lleva rodando desde hace ocho años por lo menos.
-¿Qué tiene
de flamenco AC/DC?
-Joé, na más
que la voz del cantante… Es el Camarón australiano.
Angus Young es el Tomate del Paco, el Morao de José.
A medida que avanza la conversación,
de lo que nos vamos dando cuenta es de que este disco “tiene
muchas cosas de hace tiempo”. Como señala el
propio Tomasito al darle la vuelta al CD, “en la contraportada
hay una foto de Daniel Muñoz que me hizo hace tiempo
para Flamenco-world.com, parece de una boda flamenca ahí
partiéndome la camisa”. Y es verdad, fue en el
Espárrago
Rock 2003. Dice que siempre la tuvo guardada, lo mismo
que temas como ‘El universo en mis manos’, “que
lo escuchaba yo mucho con Karolo cuando paraba por Lavapiés,
cuando tocaba en un grupete de allí. Me mola mucho
esa canción, tiene unos textos muy surrealistas, toda
la gente la cantaba en las fiestas de Lavapiés, en
la verbena de San Lorenzo”. Y es que, como acaba confesando,
“lo guardo todo. Tino cuando me veía venir con
la carpeta se echaba a temblar. Si queda es porque es bueno”.
-¿Por qué
crees que aquí suena tan natural la mezcla de flamenco
y rock?
-Yo qué sé.
Me pongo a componer y empiezo a cantar fandangos y del tirón
me pongo en dos tonos de rock’n’roll. Mola, pues
por aquí. Para mí todas las músicas son
naturales. Yo me llevo bien con los brasileños, con
los africanos… ahora acabo de volver de Dakar. Y de
puta madre, con una cora que salimos Juan Diego, Javier Colina,
Ranqui… Nos inventamos el espectáculo un día
antes. En verdad el afroflamenco
lo hicimos nosotros. Mola culturizarse, el día de mañana
seguro que haremos cosas con ellos.
De momento,
tiene varias citas pendientes este verano con el jazzista
Wynton Marsalis, de cuya banda formará parte como artista
invitado en Canadá, Barcelona y el Festival de Jazz
de Vitoria. En paralelo, comienza a configurar la gira en
directo de ‘Y de lo mío, ¿qué?’.
“Con el grupo voy a la Universidad de Burgos y al Festival
Flamenco Mont de Marsan 2009, donde doy un concierto en la
clausura, un curso de compás y un espectáculo
de calle con el guitarrista Rafael Rodríguez y dos
palmeros”, explica. Una triple actuación que
ya está preparando… a su manera: “A los
alumnos les voy a decir que no tienen que estar agobiados,
que en las bulerías tengan caras felices. En la soleá,
bueno, hay que ser un poco más seriote. Jajaja.
Y luego estaré dos días en la calle, pero esto
va espontáneo, ya lo pienso en el avión”.
Y es que eso de la espontaneidad, de adaptarse, de improvisar
es algo inherente a Tomasito, lo mismo que su personalidad
única. Que no es un flamenco al uso lo tiene más
que claro, pero quien chanela sabe que es más flamenco
que muchos de esos otros: “Hay que entender que con
lo que hago no quepo en todos lados, pero yo hago el esfuerzo
de adaptarme. Vete a saber, igual un año me llaman
de Las Minas...”. Aunque cuesta imaginárselo
sentado en una silla de nea mientras lo vemos rematar por
bulerías en el aire, justo cuando el fotógrafo
dispara. Quizás ya tengamos la contraportada del próximo
disco. ¡A la carpeta!
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