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LA VUELTA AL MUNDO, PASANDO POR 'SPAIN'
por Candela Olivo
A
medio camino entre las orillas atlánticas, un cruce musical de ida y vuelta.
Tomatito y Michel Camilo. Guitarra y piano. Flamenco y jazz. Ese punto de encuentro
transoceánico, que desata apacibles maremotos es, según Michel Camilo,
"el sentimiento musical". El pianista dominicano se abrillanta los ojos
y ensancha aún más la inmutable sonrisa explicando que "lo
me atrajo del flamenco, del jazz y de la música latina es la vibración
espiritual común". Y cuenta que al oír flamenco se estremece
por "la risa, el llanto, la angustia"... por la explosiva mezcla de
sentimientos. Tomatito matiza que "el punto de encuentro no está en
la música, sino en los músicos". Para el tocaor almeriense
este "viaje", como lo llama Camilo, es un producto salido del "cariño,
pues los dos nos sentimos fuertemente conectados". Tomatito, desde su mirada
honda, dice que "cada uno hace lo que sabe, tal como lo sabe expresar...
no hay más química".

Premios Grammy 2000
El
hallazgo de ese lugar donde se encuentra el gen común al jazz y al flamenco
no ha sido casual. Michel Camilo, personaje hablador e inquieto, comenta que Spain
"es el resultado de más de cuarenta conciertos previos, que han supuesto
un proceso de integración". Una integración entre músicos,
músicas e instrumentos. Porque al oír Spain no se sabe dónde
empieza la guitarra ni dónde el piano, dónde empieza el flamenco
ni dónde termina el jazz. Un arranque por soleás se torna, de súbito,
en una zambullida por los jugueteos armónicos de Nueva Orleans, en un sigiloso
paseo por palos festeros, en un sueño, en un vuelo que acaba por no entender
de lindes.
Y los instrumentos se derriten y modelan en uno solo. En Spain, el piano no asume
el rol de cante y la guitarra de acompañamiento, sino que las cuerdas se
funden y confunden. Una fusión que, según señala Tomatito,
"sale sin esfuerzo, simplemente, por las ganas que tienes de expresar lo
que estás sintiendo". Michel Camilo lo ve como el resultado de una
"profunda confianza que, lejos de dudar, nos lleva a arriesgar cada vez más.
Es una alianza que si planeas mucho, no sale. Simplemente, es cuestión
de cariño, de saber que el otro está ahí... es como magia".
El
hechizo brota de una marcada admiración mutua que, en los directos, se
hace masticable. Durante los solos, el silencioso aguarda su turno embelesado
de puro respeto, hasta que el momento del reencuentro regresa. Y, en cada reencuentro,
rehacen la grabación con nuevos diálogos musicales. Michel Camilo
anota que "siempre que tocamos, hay algo diferente que nos lanzamos el uno
al otro".

Pero
siempre se retorna al punto de referencia: Spain o España o su música
o su cultura. Michel Camilo puntualiza que "el nombre del disco parte de
Spain, la pieza de Chick Corea -versionada en el disco-, con la que hemos querido
hacer referencia a experimentos previos en esta misma línea". El nombre
lo dio Fernando Trueba, el cineasta enamorado del jazz y del flamenco que produjo
el trabajo bajo el sello Lola Records. Camilo recuerda que Trueba lo eligió
pensando en un "término conocido mundialmente, un título que
conecte con todo el mundo, pero dejando claro que sale desde España hacia
el mundo".
Pero
de esa vuelta al mundo, pasando por Spain, Tomatito dice no esperar nada, "sólo
pretendo obtener satisfacciones y aprender. En este mundo, en el que el tiempo
te va envejeciendo, lo único que me mantiene joven es la música.
Si me estanco, pierdo agilidad mental... necesito seguir aprendiendo para estar
vivo".
Por
Candela Olivo
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