Tomatito, guitarrista.
Entrevista
"La música no es competencia"
Silvia Calado. Madrid, julio de 2004
La guitarra y el hombre tranquilo
están en la playa que trae la inspiración.
Tomatito
en ‘Aguadulce’ viene del flamenco y va hacia
él, asido al cante como compañero de viaje.
Quiere disfrutar, hacer disfrutar y evitarse innecesarios
sufrimientos... para eso ya está la vida. Por naturaleza,
hace que su música esté siempre en constante
movimiento, como las mareas. Y se mira dentro, allá
en lo ‘jondo’, pero también fuera, sintiéndose
la “hormiga” de una gran orquesta o un romántico
tanguero porteño. Camarón no abandona su mástil,
ni tampoco Paco de Lucía, cuya genialidad asumió
cuando era un niño. A boca llena, sentencia que “está
Paco de Lucía y después estamos todos los
demás. Y el que no lo sepa, que se vaya al psiquiatra”.
Él bien lo sabe y “por eso voy por mi camino,
por eso mi conciencia está tranquila, por eso la
gente me quiere, por eso trabajo, por eso tengo personalidad
y por eso me he ganado mi rinconcito”.
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Foto: Anahí Cármody |
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¿Qué van a encontrar
los aficionados en este nuevo trabajo discográfico?
Sigue mi camino, una etapa mía flamenca.
Después de ‘Spain’
y de ‘Paseo
de los castaños’, con influencias de jazz,
al liarme con mi flamenco ha aparecido esto. Salvo una rumba
en la que invité a Luis Salinas, medio funky, lo
demás es soleá, bulerías, tangos...
Son estilos bastante rítmicos,
¿te hacen sentir más cómodo a la hora
de componer y de ejecutar?
Salvo la soleá, que está
más libre, es verdad que hago palos rítmicos,
quizás por conectar con la gente, que le gusta cómo
toco por bulerías, cómo toco por tangos...
He querido acercarme a mi público.
¿Por qué esa vuelta
al flamenco dejando de lado esas otras músicas con
las que estabas coqueteando?
Son etapas. Después de coquetear
con otras músicas, me apetece acordarme más
de las armonías flamencas para no hacer tantas modulaciones
y cambios. Y el público flamenco y los chavales lo
agradecen. No es que no haya que hacer lo otro. De hecho,
tengo pensado hacer próximamente otro disco dedicado
a Piazzola, que no tiene nada que ver. Este proyecto, además
de en la Bienal 2002, se hizo en directo en Japón
y ahora en el Festival la Mar de Músicas de Cartagena,
que es el año de la música argentina. Y lo
voy a hacer y no tiene nada que ver con el flamenco, pero
es bonito y quiero dejarlo ahí plasmado, ya que tanto
me gusta y tanto lo he escuchado...
¿Qué te atrajo del
músico argentino?
El romanticismo... sublime. Y nostalgia
y mucho corazón.
Tiene, pues, algo que ver con el
flamenco...
Por lo menos, conmigo sí. Con la
forma mía como escuchante de la música, tiene
mucho que ver. A otros músicos a lo mejor no les
atrae tanto, pero a mí mucho.
¿Has descubierto algún
otro camino musical que te tenga ahora entretenido?
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| "Verte
entre tantos músicos y ver tu música
plasmada en una gran orquesta es emocionante" |
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Estoy ahora en un proyecto con Joan Albert
Amargós, 'Sonanta suite', que ya hicimos con la Orquesta
de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC) y ahora
volvemos a llevar a escena con la Orquesta de Córdoba
en el Festival de la Guitarra. Es una experiencia muy bonita
porque verte entre tantos músicos y ver tu música
plasmada en una gran orquesta es emocionante. No había
tenido esa experiencia y creo que todo guitarrista que pueda
y se lo pueda permitir, se arriesgue y quiera, debe hacerlo
para su satisfacción personal en su carrera musical.
Pero será difícil,
será abrumador, ¿no?
Por supuesto. Con una gran orquesta haciendo
unos tangos tienes que adaptarte un poco. Son sesenta músicos
con los que tienes que tener una compenetración.
Al final, cuando lo saboreas es muy bonito, de verdad. Y
las cuerdas, cuando suena eso grande...
Fotos: Daniel Muñoz |
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¿Qué repertorio hacéis?
Entre otras composiciones, la soleá
del disco nuevo, que me la ha arreglado Amargós;
hago una alegría muy bonita; hago el tema ‘Turco’
de ‘Paseo de los castaños’, que suena
precioso... Nunca lo había tocado en directo porque
lo hice para el disco con la orquesta y ahora cuando lo
oigo digo "claro, si es así". Es una satisfacción.
Y claro que cuesta trabajo. La primera vez que lo hice en
Barcelona con la OBC, que son ochenta músicos, decía
yo "madre mía, si parezco una hormiga".
Pero la experiencia es preciosa, me emocionaba de escuchar
la música, de escuchar mi música ahí.
¡Te crees algo! Acostumbrado a la guitarrita, es otra
sonoridad.
¿Te mueve a desarrollar
otros lenguajes para tu guitarra?
Sobre todo, me mueve a concentrar esa música
para tantos músicos porque, claro, ya no puedes hacer
lo que quieras. Ellos tienen su partitura, tú no
la tienes y no puedes improvisar musicalmente, aunque sí
rítmicamente, siempre que caigas en el sitio. Respecto
al flamenco, lo que aporta es disciplina, sobre todo, disciplina.
Amargós me decía "mira, esto lo voy a
arreglar, pero lo tienes que hacer como un loro". Y
eso quiere decir que no puedo hacer tres compases de más
igual que en el flamenco, que es anárquico. Con dos
palmeros toco por bulerías y venga, haces una falseta
y otra y vas agregando y cambiando cosas y estamos acostumbrados
a ello. La comunicación ya va con la mirada... y
hasta con un golpe nada más.
Volviendo a 'Aguadulce'... Das
mucho hueco en este disco al cante. Haznos una semblanza
de cada uno de los cantaores que han colaborado contigo.
Potito ya sabemos que es un cantaor rítmico
maravilloso y, de los jóvenes, es de los que más
gitano cantan. Guadiana
tampoco lo vamos a descubrir, aunque sí que se ha
descubierto hace poco. Lo conozco desde hace muchísimos
años, es conocidísimo en el ámbito
flamenco y tiene una voz tan especial y tan original...
ese metal que tiene inconfundible. El binomio entre Potito
y él me gusta mucho, relaciona dos maneras de cantar
con una misma guitarra. He querido hacer un homenaje al
cante, en el sentido de airearme de tocar tanto solo, de
tantas cosas y tanta música. El examen del concertista
creo que es tocar para bailar y tocar para cantar y es un
proceso lento. El flamenco no es sólo la guitarra
ni es sólo el cante ni sólo el baile, es un
conjunto de todo. Yo he querido no olvidarme de acompañar
para cantar y decir, humildemente, "toma, yo te toco
a ti y te hago mis falsetas para que cantes". Luego
está mi niña, Angeles, que para mí
es un ser especial, y veo que tiene la voz muy bonita y
afina muy bonito. Si el día de mañana ella
quiere continuar, estoy dispuesto a ayudarla.
¿Le auguras un futuro en
esto del flamenco?
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| "Yo
soy un enamorado del instrumento, de la música.
Y eso te mantiene siempre vivo" |
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Sobre todo, si le gusta a ella. Aquí
no se obliga a nadie. A mí no me obligaron de pequeño.
Con la edad que tengo, si a mí no me hubiera gustado
la guitarra... En mi generación hay muchos que desaparecieron
porque se han acomodado, con cuatro acordes y sus clases
ya comen y no se complican con proyectos. Te tiene que gustar
como a mí me gusta. Yo soy un enamorado del instrumento,
de la música. Y eso te mantiene siempre vivo, la
mente viva. Pasa el tiempo y te mantienes sin querer. Y
siempre estás ideando y pendiente de lo que sale:
de ese guitarrista de jazz, qué me gustaría
tocar con él y aprenderme un tema suyo e igual grabar...
¿Así ocurrió
con George Benson?
Yo soy un enamorado de Benson y cómo
vinieron las cosas que pude grabar con él. Estuve
en Nueva York en el Festival de JVC y vino a verme. Empezó
a felicitarme. Y yo dije "hostias, ¿este hombre
qué hace aquí?" Es mi ídolo desde
pequeño porque tiene un fraseo exquisito. Es uno
de los máximos exponentes del jazz, de la escuela
de West Montgomery. Y le dije que estaba grabando un disco
y me respondió que quería tocar conmigo. Y
me fui a su casa a Nueva Jersey y me estuvo enseñando
las guitarras, que tiene alguna de West Montgomery, el guitarrista
que inventó casi todo lo que se hace en el jazz.
Fue maravilloso. Y me preguntaba que si me gustaba lo que
estaba haciendo... Y yo me quedaba sin saber qué
decir. "Si ya con tu presencia, me honras", pensaba
yo. Son cosas que te vienen, son satisfacciones personales
que no dejan que te duermas y que te mueras musicalmente.
¡Cuando venga la inspiración, que te pille
con la guitarra en la mano!
Continúa
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