El Torta
Biografía, Real Audio y comentarios de los lectores


 


El Torta, cantaor. Entrevista

“Ahora me he dado cuenta de que debo
ser responsable y tengo que cantar bien”

Carlos Sánchez. Jerez, agosto de 2004
Fotos: Daniel Muñoz

Juan Moneo Lara ‘El Torta’ es un hombre sencillo, humilde y honesto. Detrás de esa fachada de persona tímida y vergonzosa, se encuentra un gran cantaor. Hace veinte años ya era figura del cante. Hasta Camarón iba a buscarlo a escondidas para escucharlo. Por malas pasadas de la vida, no ha ocupado el lugar que merece, aunque ese sufrimiento fue riqueza: “Hizo que cantara como realmente cantan los hombres”. Ahora está aquí partiendo camisas, preparando un disco, dando verdad en los escenarios, en mejor forma que nunca y “con ganas de hacer mucho ruido”.

 

El Torta
   

Miremos atrás. ¿De dónde proviene la familia de los Moneo?

Tiene una trascendencia antigua. Ya había uno que le llamaban Moneo ‘El Brujo’, que era de El Puerto de Santa María. Era cantaor. También estamos emparentados con muchos flamencos como los Montoya, los Agujetas -mi abuelo Moneo era familia de ellos-. Y, por otro lado, están los Lara, mi abuelo Pacote. Venimos de una estirpe muy importante.

¿Cuándo y dónde comienza su trayectoria artística?

Desde que era un niño. Estaba jugando en la plazoleta y veía que entraba mi abuelo Pacote, mi hermano Manuel y mi tío Luis de Pacote, y lo dejaba todo para irme a escucharlos. Ya ahí me llamaba la atención lo que era el flamenco. Tendría unos ocho o nueve años. Lo curioso es que luego a mí me daba mucha vergüenza cantar. La verdad es que nunca esperaba que llegara a ser cantaor. Lo único que sé es que transmito. He estado con Terremoto, con Borrico, con Mairena, con Camarón... La primera vez que actué fue en la fábrica de botellas. Mi padre trabajaba allí y fui a dar un recital en una fiesta que hacían los obreros. Más adelante me fui a casa de Periquín -Niño Jero- y me escuchó su padre. Ahí es cuando entré a trabajar en Los Cuatro Muleros, donde estaban Tío Borrico, Terremoto... Aquí venía mucha gente a escucharme. Tan sólo tendría unos diecisiete años.

¿Cómo se vivía el flamenco en esa época?

Se vivía muy bien. En esa época uno cantaba porque le gustaba, ya que pagaban muy poco. Uno cantaba por afición. Yo me escapaba de mi casa para estar con todos los grandes. En esa época conocí a Miguel de los Reyes y me fui a trabajar con él. Fue curioso por que él fue el que sacó a Camarón. En Málaga, en la Taberna gitana, también pasé grandes momentos con Los Chichos, Las Grecas...

¿De quién se iba nutriendo?

Yo admiraba mucho, y lo sigo admirando, a Camarón. Lo que pasa es que las peñas flamencas siempre te dicen que tienes que tienes que buscarte un sello personal. Por suerte o por desgracia, la vida me hizo sufrir. Yo soy una persona muy sensible. Esto hizo que mi cante se enriqueciera. Yo siempre digo que puedo cantar por Antonio Molina, por Agujeta, por Mairena, por Terremoto, por Antonio Machín... y por mí. La experiencia hizo que yo cantara como realmente cantan los hombres. Hoy hay poco cante. El flamenco que hay hoy en día es ‘flamenquito’... y ese es un pájaro de la laguna (sonríe).

¿De dónde viene eso de ‘El Torta’?

En realidad hay dos versiones. Una que dice que yo esperaba a un hombre, que tenía unas gafas de culo de botella, que venía con un carrito lleno de tortas. Yo esperaba que el carrito se quedara solo para quitarle algunas tortas. Luego me iba a la azotea y me las comía con las niñas. Pero después, según mi amigo Diego de los Santos ‘Rubichi’, lo de ‘El Torta’ me lo puso su hermana María porque yo era muy malo. Ella me decía que era más malo que el sargento ‘Torta’, que era un Guardia Civil que había aquí en Jerez que te cogía por banda y no veas.

Ha permanecido casi toda su vida en Jerez, ¿no?

 
"Perdí el tren por las circunstancias, por mi humildad, por mi falta de conocimiento"

Prácticamente, sí. Hace veinte años, era yo el que estaba arriba. Los que hoy están en la cima en esa época me estaban tocando las palmas. Era mi época del tablao Los Canasteros en Madrid. Allí venía Camarón a verme a escondidas. También estaban las Méndez, la Paqui y la Manuela, Moraíto, Periquín, Chicharito... Allí yo estaba de figura. Por esta época iba a fiestas a cantarle a Franco. Luego perdí el tren por las circunstancias, por mi humildad, por mi falta de conocimiento. Me desquicié un poquito y me vine para Jerez. Pero bueno, aquí sigo.

¿Cree que es necesario marcharse de Jerez para poder triunfar?

Te voy a decir la verdad. Ahora es cuando me he dado cuenta de que sí. A Jerez hay que venir nada más que en vacaciones. El artista tiene que marcharse, tiene que recorrer el mundo. Además, Jerez está lleno de artistas, aquí no hay trabajo para todos.

Continúa >>

 
 
Para pertenecer a nuestra cyberpeña flamenca mándanos
tu e-mail y te informaremos de todas la novedades:

 Home | Contacto | Publicidad